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Trans-tolerancia

Juan Gérvas

Ante la transexualidad, que suele comportar desconocimiento, incluso en el tratamiento médico, e incluso rechazo social, el autor aboga por lo que ha dado en llamar trans-tolerancia que, además de conllevar la aceptación del problema, debe suponer abordarlo desde una óptica distinta/diferente a la que se viene manteniendo.

La intolerancia nuestra de cada día: la asunción de heterosexualidadt

No son frecuentes en el sistema sanitario ni el enfoque de género ni la tolerancia ante la diversidad sexual, por lo que es esperable la discriminación sexual durante la atención clínica. Discriminación que significa vulneración de derechos humanos.

Por ejemplo, es casi universal la “asunción de heterosexualidad”, que se atribuye de rutina a toda paciente, y es indicador de la respuesta que discrimina y hace invisible la orientación sexual “distinta” http://www.loslibrosdellince.com/categorias/sin-fronteras-libros-del-lince/el-encarnizamiento-medico-con-las-mujeres/

El amplio conjunto de pacientes lesbianas, homosexuales masculinos, bisexuales y transexuales-transgéneros se enfrenta a un sistema sanitario incompetente en lo cultural e ignorante en lo científico

El amplio conjunto de pacientes lesbianas, homosexuales masculinos, bisexuales y transexuales-transgéneros se enfrenta a un sistema sanitario incompetente en lo cultural e ignorante en lo científico. De ahí la dificultad para abordar sus problemas específicos, que se suman a los propiamente clínicos y a la discriminación por otras cuestiones como vejez, pobreza, pertenencia a la etnia gitana, analfabetismo y demás. Las consecuencias pueden ser graves, como se demuestra con la expectativa de vida de las personas trans en Brasil, 30 años contra 74 en la población general. Las matan el rechazo social, la atención médica inapropiada y los autotratamientos, no la transexualidad http://blogs.odia.ig.com.br/lgbt/2015/01/29/dia-nacional-da-visibilidade-trans-e-celebrado-com-manifestacao-na-cinelandia-nesta-quinta-feira/

Vale la pena escuchar lo que nos dicen

Emily Ayuso Cantero, chica transgénero de 32 años: «queremos conseguir una Ley Integral de Transexualidad en toda España, y no sólo por comunidades autónomas, nuestro lema es ‘Nadie Sin Identidad‘, porque de lo que no se habla no existe, o se pretende que no exista, y por lo tanto si no se habla de la identidad de género es como si no existiera, aún nos queda un largo camino para concienciar a la sociedad y educar, pero estamos avanzando».

Emily nació en un pueblo de Badajoz. No recuerda haberse sentido otra cosa que no sea una chica. «Quizá sobre los cinco años fue cuando realmente me identifiqué como niña imitando a mi prima, que era dos años mayor que yo», precisa. Afortunadamente, no sufrió problemas en su entorno familiar por cómo se sentía. Sus preocupaciones solo empezaron cuando su cuerpo experimentó los primeros cambios de la pubertad, «ahí se me vino el mundo, mi mundo, abajo; mi cuerpo empezó a cambiar y no me gustaban esos cambios, además mis padres se divorciaron y se me juntó todo, pero me refugié en los libros y la autocomplacencia de decirme ‘seré gay’, aunque siempre sentí que tampoco encajaba ahí, porque a mí lo que realmente me pasaba es que nunca acepté el cuerpo que tenía». En un principio, sigue, aprovechaba que su cuerpo era algo andrógino para poder «jugar» al cambio de rol; pero tras un viaje a Estados Unidos, regresó diciéndole a todo el mundo que era una mujer transgénero y que estaba decidida a ser feliz.

La transexualidad no es una enfermedad ni física ni mental. Si acaso es una disforia social…

«Antes estábamos segregadas en centros en teoría especializados llamados UTIG (Unidad de Trastorno de Identidad de Género), algo aberrante parecido a los guetos nazis, donde tenían lugar historias para no dormir y endocrinos y psicólogos que en lugar de ayudar cuestionaban continuamente la identidad de género sentida y expresada por los pacientes». Emily, como directiva de la Asociación de Transexuales de Andalucía, asegura que por este motivo se llegaron a producir cuarenta suicidios, aunque es imposible demostrar ante un juez la causa, confiesa. «Conozco gente que tenía pavor a ir a la UTIG y no dormían la noche anterior: tenían ansiedad, pero aguantaban porque el deseo de tener el tratamiento era más fuerte que el miedo a los psiquiatras y endocrinos, aunque los hicieran esperar dos años para ponerlos en tratamiento» http://www.jotdown.es/2016/01/mama-papa-necesito-cambiar-de-sexo/

“Son personas normales y corrientes”

Como escribió en 2009 el Defensor del Pueblo Vasco Iñigo Lamarca Iturbe en “La situación de las personas transgénero y transexuales en Euskadi”:

“Tras la elaboración de este informe, hemos podido comprobar que existe un gran desconocimiento en la sociedad sobre la existencia y las características de estas personas.
Son muchos los estereotipos negativos y los prejuicios existentes y, en general, se relaciona a estas personas con actitudes frívolas o caprichosas, con absoluta ignorancia de la verdadera cuestión de fondo: la identidad de género.
Las personas transgénero y transexuales desean reconocerse a sí mismas, aceptar su verdadera identidad de género y desarrollarse socialmente en el género al que realmente pertenecen, que no se corresponde con el sexo biológicamente asignado.
Por ello padecen un enorme sufrimiento personal que se ve agravado por la incomprensión e, incluso, el rechazo y la discriminación de nuestra sociedad.
Al entrar en contacto con estas personas las percibimos como iguales a nosotras y nosotros. Se trata de personas normales y corrientes con sus gustos, opiniones y caracteres diferentes” http://www.ararteko.net/RecursosWeb/DOCUMENTOS/1/1_1719_3.pdf

La polémica sobre la participación de las trans en espacios feministas

En algunos casos han sido las propias personas transexuales las que han preferido la etiqueta de trastorno mental (de un diagnóstico médico) con el objetivo de lograr atención y cobertura para sus tratamientos

“Una parte del feminismo tiene muchos prejuicios contra las personas trans. Por mucho que nadie lo reconozca, claro, pero yo lo vivo cotidianamente. He discutido muchas veces a propósito de opiniones transfóbicas que no le parecían transfóbicas a quien las emitía. Algunas feministas suelen sostener que las mujeres trans tienen opiniones antifeministas sobre algunas cuestiones y eso lo he leído mucho estos días. Y es que el principal prejuicio es ese: pensar que las mujeres trans tienen una determinada opinión común; es decir, convertir a todas ellas en lo mismo. Las mujeres trans tienen opiniones tan diferentes sobre todas las cosas como cualquier otro grupo grande de personas. Es prejuicioso decir que las personas trans son esto o lo otro. Las personas trans son como cualquiera y tienen opiniones políticas tan diversas como las de cualquiera. Y etiquetarlas de esa manera, sin escucharlas, sin leerlas, es cosificarlas. En ese sentido, es un puro prejuicio afirmar que las mujeres trans piensan esto o lo otro del feminismo, porque hay mujeres trans muy feministas y otras antifeministas. Y hay mujeres transexuales que se dicen feministas y que a mí no me lo parecen. Pero eso me pasa también con mujeres cis que se dicen feministas y, en todo caso, también hay mujeres trans que creo que son compañeras de lucha imprescindibles y que son tan feministas como la que más” http://www.pikaramagazine.com/2017/03/peligrosa-polemica-trans-feministas/#sthash.CuVZEHT9.dpuf

¿Disforia de género? O mejor ¿disforia de la sociedad?

La transexualidad no es una enfermedad ni física ni mental. Si acaso es una disforia social en cuanto la sociedad está enferma al no admitir la transexualidad como una variación de la normalidad dentro de la identidad sexual. Esta disforia social disminuye la calidad y expectativa de vida. Esta enfermedad social se expresa como intolerancia y odio, con lo que conlleva de vulneración de derechos humanos. http://www.jotdown.es/2014/10/la-intimidad-de-los-travestis-espanoles-de-los-anos-ochenta/ http://www.pikaramagazine.com/2016/11/elizabeth-coffey-williams-de-chica-waters-a-activista-lgtb/

En algunos casos han sido las propias personas transexuales las que han preferido la etiqueta de trastorno mental (de un diagnóstico médico) con el objetivo de lograr atención y cobertura para sus tratamientos. Pero se pueden reclamar esos servicios de la misma forma que se requiere atención al embarazo y al parto sin transformarlos en enfermedades.

“Los profesionales de la salud deberían dar atención a estas personas con el convencimiento de que los sentimientos de pertenencia a un género distinto del asignado al nacer es un sentimiento profundo, persistente en el tiempo que necesita en la mayor parte de las ocasiones de un tratamiento hormonal y un seguimiento. Facilitar esta atención mejora el bienestar físico y psicológico de estas personas y mejora el uso de los servicios de salud, dándoles acceso a programas de prevención, que habitualmente no utilizan por miedo a sentirse rechazados/as o discriminados/as.
Los protocolos de tratamiento hormonal y el seguimiento de las personas transexuales con estos tratamientos son sencillos y deberían ser conocidos por todos los profesionales de la salud. Con una mínima formación cualquier profesional de la salud podría atender a todas estas personas en sus procesos específicos en relación con su transexualidad”  http://www.caps.cat/images/stories/Rosa_M_Almirall.pdf

Breve y sintético vocabulario para la tolerancia

El término sexo se refiere a las diferencias biológicas entre el varón y la mujer. Es la suma de todos los elementos sexuados del organismo – los cromosomas, glándulas, morfología, genitales externos y hormona sexuales. Puede ser de varón, de mujer o intersexual (hermafrodita).

El género, por su parte, responde a las identidades, las funciones y los atributos constituidos socialmente de la mujer y del varón y al significado social y cultural que se atribuye a las diferencias biológicas. El género se asigna socialmente en el nacimiento, y puede ser aceptado o ser rechazado por el individuo concreto.

El género se expresa a través de la vestimenta, el comportamiento, los intereses y las afinidades. Depende de cómo es percibida por la sociedad: como femenino, masculino, andrógino (mezcla de ambos) o indeterminado.
La identidad de género es la vivencia interna y personal del género tal y como la experimenta cada individuo.

El prefijo «cis-» en latín significa «de este lado», antónimo del prefijo «trans-«, que significa «del otro lado». Cisgénero (abreviado como cis) es un término que se utiliza para describir a personas en que coincide identidad de género y género asignado al nacer; es decir, es un término utilizado para describir a personas que no se identifican como transgénero.

Puede haber no conformidad entre el sexo biológico de la persona y la identidad de género que se le asignó: transgenerismo. Si se desea el cambio del sexo se habla de transexualidad, y si sólo se desea la vivencia del cambio, de trasvestismo. Puede haber situaciones intermedias, o no definidas: genderqueer o intergénero.

La orientación sexual de una persona es su capacidad (independiente del sexo biológico y de la identidad de género) para sentirse atraída por otra/s persona/s emocional, sexual y afectivamente. Puede ser heterosexualidad, homosexualidad, bisexualidad, polisexualidad, pansexualidad y otras. http://www.unitedexplanations.org/2015/03/02/identidad-de-genero/

Un glosario completo: https://lgbt.wisc.edu/documents/Trans_and_queer_glossary.pdf

Síntesis

La sexualidad es expresión básica del ser humano y fuente de alegría y sufrimiento, de dolor y placer, de vacío y plenitud y de amargura y contento, como todo aquello por lo que la vida merece ser vivida.

En su formulación oficial se pretende un sexo vinculado a lo biológico y médico y se exige que el género y la sexualidad “normal” se ajusten a los hábitos culturales, los comportamientos esperados y los roles sociales predominantes. Todo ello presupone una orientación sexual y un sexo innatos y permanentes, algo absurdo.

Ante la sexualidad, lo prudente, humano y científico es la tolerancia a su diversidad, y su mejor expresión es la trans-tolerancia (la aceptación de la transexualidad como una forma más de normalidad sexual).

Juan Gérvas

Médico general jubilado, Equipo CESCA (Madrid, España). jjgervas@gmail.com; mpf1945@gmail.com; www.equipocesca.org; @JuanGrvas

4 Comentarios

  1. Juan says:

    «…Sus preocupaciones solo empezaron cuando su cuerpo experimentó los primeros cambios de la pubertad, “ahí se me vino el mundo, mi mundo, abajo; mi cuerpo empezó a cambiar y no me gustaban esos cambios, además mis padres se divorciaron y se me juntó todo, pero me refugié en los libros y la autocomplacencia de decirme ‘seré gay’, aunque siempre sentí que tampoco encajaba ahí, porque a mí lo que realmente me pasaba es que nunca acepté el cuerpo que tenía.”.
    Acepto todo sobre este tema menos esto. Uno se siente como se siente pero no identificarse con el propio cuerpo es una locura. Ser mujer no debería implicar ciertos clichés estereotipados como el pelo largo o los vestiditos rosas pero si en última instancia ser mujer implica tener una vagina y eso requiere una operación entonces estamos en el principio. En resumen, sí a transexualidad y sí a la aceptación de nuestro cuerpo. La masculinidad no es una enfermedad y no debe ser tratada como tal.

  2. Concha says:

    De acuerdo, ante la sexualidad, lo prudente y humano es la tolerancia ante su diversidad.
    Sin embargo no comparto que sea absurdo presuponer una orientación sexual y una identidad de género acorde con el sexo biológico. Es simplemente lo logico, de igual manera que esperamos que el páncreas segregue la insulina necesaria para el metabolismo de la glucosa. Y por el mismo motivo que a las personas en lo que esto no sucede no se las discrimina no se ha de discriminar y se ha de aceptar a las que sufren esta falta de identificacion con su cuerpo. Pero de ahi a decir que es absurdo presuponer que un chico se sienta chico y una chica se sienta chica, pues eso…que me parece pasarse.
    No conocemos las claves por la que hay personas que no se sienten identificados con su sexo biológico y es necesario mentalizar a la sociedad de los derechos de estas personas para proporcionarles lo necesario para su desarrollo y realización como personas normales integradas en esta sociedad. Pero no creo que esto se vaya a lograr con mensajes que pretenden negar la evidencia y cataloga de absurdo lo que a la mayoría le parece lo más lógico.

  3. Juan Gérvas says:

    -gracias por los comentarios, Juan y Concha
    -los problemas sociales requieren respuestas sociales, y en el caso de la sexualidad gran parte del debate se refiere a cuestiones sociales
    -una sociedad tolerante y sensata facilita la vivencia personal sexual, tan gratificante
    -de ello va mi reflexión
    -un saludo juan gérvas @JuanGrvas

  4. Rosa María says:

    Imprescindible artículo. Muchas gracias. Precisamente porque lo «lógico» es lo esperado es por lo que a las personas trans o a las personas homo les cuesta comunicar. El mensaje que constantemente reciben es que están fuera de lo «lógico», fuera de lo normal. Nos queda mucho que reflexionar y mucho que aprender para entender de verdad la diversidad en todas sus vertientes.

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