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Telemática e Innovación en la Práctica Médica: Receta Electrónica y Receta Médica Online

José Luis Alloza, farmacólogo clínico aborda en un amplio informe el debate abierto sobre la Receta Médica Online, y, como expone en esta presentación, se muestra de acuerdo con el nuevo sistema.

He podido leer en cierta prensa sanitaria que la receta médica online es un disparate: Unos la califican como “receta a la carta”, otros cuestionan su legalidad. Creo que hay mucha alegría en los periodistas de titulares, que entiendo que saben poco de la prescripción médica y su historia, y por otra parte ignoran el futuro que Internet depara para el paciente y su médico. Reiteremos aquí y ahora, “que si no existe crítica, no hay progreso”.

Voy a presentar alternativas a esos pensamientos poco fundados y acusadores. Y lo hago en función de mi experiencia profesional de especialista en farmacología clínica, y como médico. He vivido varios países involucrado en temas de salud, y tengo experiencia de médico práctico, a nivel rural (con y sin la Seguridad Social), hospitalario, y privado.

Esta actividad de que un médico totalmente informado de un paciente, con las debidas cautelas profesionales utilice “la receta médica online”, para facilitar a un paciente el tratamiento de otro médico que además es privado de lo que se denomina Asistencia Sanitaria Privada, consiste en una innovación positiva en el ejercicio profesional de la medicina.

Que un médico totalmente informado de un paciente utilice “la receta médica online”, para facilitar a un paciente el tratamiento de otro médico, consiste en una innovación positiva en el ejercicio profesional de la medicina.

Creo que la confusión aparecida “a bote pronto”, según la entiendo ante la “receta médica online”, ha sido porque no se han separado dos cosas, complementarias, pero diferentes:

  1. Que el acto de prescribir se hace ante el paciente físico, con todas las consideraciones que podremos consensuar.
  2. Que no hablamos en la “receta médica online” de prescribir ante paciente, sino de hacer extensión de un tratamiento previamente consensuado por un médico y su paciente, y que el paciente solicita una receta médica a otro médico facultado para hacer una extensión de su tratamiento, utilizando la telemática. En este proceso entraríamos en los ejemplos de la receta electrónica a efectos de la dispensación, y en las cuestiones éticas de la profesión médica. Y en la receta que se practica online a modo de la de los EE.UU. y las denominadas “Computerized Prescriber Order Entry” (CPOE).

 

Tecnología e innovación

Una vez más la tecnología y su innovación en diversas aplicaciones ciega la realidad.  Antes de un “no” hace falta ponerse en el buen uso, en la rentabilidad y facilitar al paciente cuestiones que le son importantes. Además recurrir a un médico, o a un procedimiento donde hay un médico para ejercer como tal es más deseable que dejar a este paciente abandonado.

Hace falta que el interesado por este tema vaya a la Web www.recetamedicaonline.es, tal y como yo hice, y revisé todos los
contenidos. No encuentro fallos desde mi visión de médico práctico, farmacólogo clínico, ni desde el punto de vista deontológico y
legislativo. Entiendo que es un servicio de gestión sanitario de ayuda al médico y al paciente.

A modo de revisión rápida apreciamos que los médicos que reproducen una receta actúan con las garantías de un buen trabajo, y aunque la mala fe de solicitante pudiera aparecer, todo quedaría registrado y consignado. Se dotan como es natural de una anamnesis y un consentimiento informado (necesario en toda manipulación de datos clínicos). No hay engaño a nadie, no hay ninguna falsificación que dicen los que hablan por hablar, y se dispone de un historial del paciente sobre el que gravita la extensión de la receta. No se pone en riesgo a nadie. No se trata de reproducir el escenario de una consulta, sino de dar solución a un problema de un paciente con respecto a obtener sus medicamentos de la farmacia, presentando una receta que los avala. Los médicos actúan con prudencia dentro de un contexto que es escribir el documento que se solicita, esa receta médica que le
permita ir a la farmacia y obtener su medicación.

No es cuestión de anticiparse como espectador a las noticias, que lo que se discute es abrumador. Sino de ser médico para juzgar desde su experiencia el “cómo cubrir esta necesidad”. No valen opiniones de los que no son médicos, y simplemente atrevidos. Seamos realistas. El médico es quien concibe este instrumento puesto a su disposición para poder dirigir sus recetas a otros médicos (que tienen una estructura ideada para tal fin) que se las continuarán haciendo, ya sea en su ausencia, por falta de tiempo, o por la localización de sus pacientes, en la distancia.

Resultado positivo

 

Luego lo que se consigue es algo muy positivo desde el punto de vista de la salud pública: Solucionar un mar de dudas:

a) Por un lado como lo va a resuelve el paciente necesitado;

b) por otro evitar la implicación de la farmacia, que en muchos casos y con buena fe, llega a atender a este paciente;

c) dar una respuesta a través del médico “receta-medica-online” quien le facilita la receta, y aporta una supervisión directa de médico. Receta para continuar un tratamiento. Apreciamos que se opera con la deontología que dirige los actos médicos.

Los temas que aborda es la patología más común y general para con la medicación, y no tiene nada que ver con los denominados “estupefacientes” (medicamentos que producen adicción), ni con medicación de uso exclusivo hospitalario. Hay una acreditación por el paciente de su médico prescriptor, el que le puso el tratamiento. Hay una protección de la confidencialidad de los datos del paciente, y los de carácter personal (Ley Orgánica de Protección de Datos 15/1999). Utiliza sistemas encriptados, que permitan codificar la información para protegerla frente a terceros. Reúne los criterios de una receta electrónica, y deja constancia escrita
de las recetas emitidas. Resuelve los temas de prescripción médica de dispensación renovable. Y tiene una dispensación personalizada, y garantizada, mediante una oficina de farmacia determinada, exclusiva y próxima a su domicilio.

José Luis Alloza y Gascón-Molins

Profesor Titular de Farmacología (Farmacólogo Clínico) en la Universidad de Alcalá de Henares

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