Punto de vista nueva promesa sin credibilidad

Sobre el registro de profesionales sanitarios

Ante la nueva promesa sobre la próxima entrada en funcionamiento del Registro de los Profesionales Sanitarios, el autor recuerda cuantas veces se ha prometido y duda de que, como ha sido la norma, vaya a hacerse realidad.

Recientemente ha aparecido una noticia en la que el Ministerio de Sanidad, por boca del director general de ordenación profesional, anuncia que antes del segundo semestre de 2018 estará en funcionamiento el registro nacional de profesionales sanitarios, promesa que está bien pero que debe ser vista con un prudente escepticismo porque tiene pocos visos de hacerse realidad.

¿Por qué pienso esto?. Es fácil de entender si repasamos los hechos: el registro de profesionales aparece por primera vez en 2003 en la Ley del Estatuto Marco; como parece que la cosa no corría prisa, vuelve a reaparecer en 2007 donde, aparte del compromiso de ponerlo en marcha, incluso se produce la dotación de subvenciones para que las distintas CCAA lo pongan en marcha (RD 1269/2007) y supongo que estas habrán percibido  las subvenciones (el dinero siempre es una cosa seria) sin que se conozcan avances al respecto hasta 2014, momento en que se aprueba el Real Decreto 640/2014, de 25 de julio, por el que se regula el Registro Estatal de Profesionales Sanitarios.

De seis meses a tres años

El registro de profesionales sanitarios no es ninguna prioridad de los responsables de las administraciones sanitarias que prefieren el caos y la incertidumbre

Este RD que entró en vigor al día siguiente de su publicación, fijaba en su adicional primera que, en el plazo máximo de seis meses desde la entrada en vigor de este real decreto, se aprobará la orden que determine el soporte, formato y otras características de la transferencia de datos. Orden que se publica el 22 de septiembre de 2017 (Orden SSI/890/2017), es decir seis meses se convirtieron en tres años.

Esto es lo que hay. Visto el desarrollo de los acontecimientos, tenemos que un registro, que se crea normativamente en 2003, reaparece en 2007, vuelve a hacerlo en 2014 y, ahora, en 2017. Parece que sus apariciones públicas (en el BOE) tienen una cadencia de entre tres y siete años, casi como si fuera un cometa o cualquier otro fenómeno cósmico. Pensar ahora que una promesa oral de un responsable del Ministerio de Sanidad va a cambiar sustancialmente las cosas es francamente poco realista.

El registro de profesionales sanitarios, obviamente una necesidad por motivos sanitarios y de planificación de recursos, no es, como se ve, ninguna prioridad de los responsables de las administraciones sanitarias que prefieren el caos y la incertidumbre, probablemente porque eso favorece los objetivos generales de deterioro y privatización de la Sanidad Pública, pero no es menos probable que se trate de pura y simple incompetencia.

Quienes trabajamos en el sistema sanitario deberíamos tener un poco de memoria y desconfiar de las declaraciones de los irresponsables de las administraciones sanitarias, cuyas promesas, como se ha visto, incluso aunque estén en el BOE, tienen poca credibilidad. Ojalá cambien las cosas, pero no parece que sea lo más probable.

Marciano Sánchez Bayle

Portavoz de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP)

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