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Si tener en cuenta la espiritualidad del paciente es medicina alternativa, ésta debería ser central en la medicina científica

Juan Gérvas (1) junio-15

Frente a las críticas que se suscitan en nombre de lo científico, el autor defiende que lo médico es escuchar al paciente y ofrecer alternativas a su sufrimiento adaptadas a sus creencias, cultura y espiritualidad.

Los humanos, seres capaces de reír y de llorar.

Entre los seres vivos hay algunos que son capaces de escribir y de leer esto. Son los humanos. Además del dominio del lenguaje, a los humanos les caracteriza la alegría y la pena. Así, el reír y el llorar son actividades singulares y típicas de los humanos.

Los miembros de la tribu humana son parlanchines y curiosos, capaces de bromear, de contar chistes, de reírse de sí mismos y de otros, y de disfrutar del doble sentido de palabras y actitudes.

También son capaces de penar, de tener un sentimiento de sufrimiento que, como la risa y la alegría, puede ser personal y/o grupal.

De hecho, estos sentimientos de alegría y pena se mezclan incluso en las situaciones más duras, como en el trabajo clínico del médico donde en medio del dolor y del sufrimiento cabe la anécdota y la situación hilarante http://www.bmj.com/content/350/bmj.h3378

Ahora tenemos en Internet hordas de justicieros con la medicina, que lo mismo lapidan a un médico clínico que critican decisiones científicas sin aportar nada más que gritos

Hay “robots” en el sentido de máquinas programables que cada vez tienen una mayor inteligencia, medida como capacidad de responder apropiadamente a cuestiones cambiantes. Para medir la inteligencia artificial se propuso la prueba de Turing, en la que se consideraría inteligente a la máquina que respondiera por escrito a preguntas de tal forma que no se pudiera distinguir de un humano en la misma tarea. Este concepto ha sido fecundo pero también superado. “Su test ya no nos sirve de parámetro de la Inteligencia artificial. Supone demasiada capacidad de simulación por parte de la máquina. Además, ya no aspiramos a crear un robot igual al ser humano, sino a diseñar dispositivos con aptitudes para encarar tareas más complejas, que impliquen creatividad y expresividad”

http://www.elcultural.com/revista/ciencia/El-test-de-inteligencia-artificial-de-Turing/13909

La inteligencia es importante y los humanos lo demostraron con el dominio de materiales diversos para construir instrumentos y herramientas, pero lo que probablemente “nos hizo” humanos fue la capacidad de penar por la muerte de un miembro de la tribu. Al menos eso dejó rastro en rituales diversos.

La actividad diaria, la curiosidad y las ceremonias alegres dejaron también rastro, pero más elaborado y tardío; por ejemplo, en forma de instrumentos musicales. Sin embargo, el enterramiento de humanos fue temprano e indica un culto rudimentario a los muertos, al menos un deseo de considerar “especial” el cuerpo que ya no tenía vida. Ese penar es típico del humano.

 Las hordas de justicieros con la medicina.

La medicina es un arte y una ciencia y los médicos siempre han tenido relación con los científicos y con los filósofos de la ciencia. Así, es parte del devenir de la actividad médica el saltar a otras áreas como la sociología, la antropología, la filosofía, las matemáticas y más. Y viceversa. No es raro que, por ejemplo, los filósofos de la ciencia se impliquen en cuestiones médicas. Sirve Mario Bunge con su libro “Filosofía para médicos” http://es.slideshare.net/Teofilopolicarpo/filosofa-para-mdicos-mario-bunge

Como es natural, los médicos también se implican en estas cuestiones, y buen ejemplo es la crítica de Luis Carlos Silva Ayçaguer al libro de Mario Bunge, http://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1851-82652013000100009

Lo nuevo es que ahora la Red permite lo que Umberto Eco ha llamado, con acierto que nos retrata, “La invasión de imbéciles, el fruto de las redes sociales. De tontos del pueblo a portadores de la verdad”. http://www.republica.com.uy/para-umberto-eco-las-redes-sociales-dan-paso-a-una-invasion-de-idiotas/521846/

Lo nuevo es que ahora tenemos en Internet hordas de justicieros con la medicina, que lo mismo lapidan a un médico clínico que critican decisiones científicas sin aportar nada más que gritos. Lo ha demostrado bien la histeria con la difteria, la falta de la más mínima piedad y compasión en un debate sin fundamento científico.

El respeto a la experiencia, a la espiritualidad y a las creencias de los pacientes es parte central de la medicina.

Es una “invasión de imbéciles”, que diría Umberto Eco, portadores de la verdad que pueden considerar que tener en cuenta la espiritualidad del paciente es medicina alternativa. Poseen un fino bisturí (y mejor ojo) que les permite separar la ciencia de la pseudociencia, y están obsesionados con cualquier desviación de la ortodoxia científica (ortodoxia definida por ellos mismos).

Son hordas que pretenden imponer una censura que va contra la esencia de la ciencia, pero a veces disponen de títulos universitarios y son físicos, químicos o biólogos, y eso les da todavía mayor arrogancia y atrevimiento. Van por el mundo definiendo lo correcto, el orden y el mando en medicina. Así, consideran que la espiritualidad es ajena a la medicina. Son miembros de una Nueva Inquisición y quemarían vivos a los médicos díscolos, y a las enfermeras, pues de ellas es el artículo sobre revisión de la espiritualidad en pacientes con cáncer. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/25158666?dopt=Abstract

Estos “tontos del pueblo portadores de la verdad”, que diría Umberto Eco, se asombrarían de ver a los psiquiatras promoviendo la escucha de las voces de los pacientes que escuchan voces, sin pretender doblegarlos a una pretendida “normalidad”. También se asombrarían con el British Medical Journal, dando voz a los pacientes en la evaluación “científica” por pares, http://blogs.bmj.com/bmj/2015/06/23/amy-price-and-marilyn-mann-on-the-pros-of-patient-peer-review/

 El respeto a la espiritualidad de los pacientes.

En medicina hay que tener un respeto exquisito con la espiritualidad de los pacientes, y facilitarla si lo piden

El respeto a la experiencia, a la espiritualidad y a las creencias de los pacientes es parte central de la medicina. De la medicina científica, y de las medicinas alternativas. Los pacientes pasan apenas unos minutos con los profesionales sanitarios, y pasan la vida consigo mismos y en su entorno. Lo importante es lo suyo: experiencia, espiritualidad y creencias.

La espiritualidad puede estar organizada en forma de entidad, sea una religión o una opción vital compartida. La espiritualidad puede ser sin más una actitud personal que emerge ante el sufrimiento y pena propia y ajena, ¡o ante la misma alegría y jolgorio que tanto nos identifica como humanos!

En medicina hay que tener un respeto exquisito con la espiritualidad de los pacientes, y facilitarla si lo piden. ¿Cuántos médicos no habrán tomado contacto con los responsables de las distintas religiones de sus pacientes, que en situación terminal lo piden? ¿Cuántos médicos no habrán estado de acuerdo con la paz interior que relatan pacientes practicantes de la meditación, el yoga y otras actividades similares? ¿Quién no ha sido respetuoso con creencias culturales y espirituales que le son ajenas, pero claves para el paciente y su familia? ¿Cuántos médicos habrán experimentado las drogas con las que algunos de sus paciente logran “otros” estados mentales y otra espiritualidad? ¿Cuántos, conmovidos por la muerte de algún paciente no han encendido una vela en su recuerdo?

En fin.

Lo científico es dudar de las teorías establecidas. Lo médico es escuchar al paciente y ofrecer alternativas a su sufrimiento adaptadas a sus creencias, cultura y espiritualidad.

¡Pobres pacientes cuya espiritualidad se niega en nombre de una diosa insaciable y celosa, la ciencia que no sabe que es pseudociencia!

 NOTA

Para terminar, y para dejarlo claro, se incluye una parte de una entrevista que nos hizo Enrique Gavilán, médico de pueblo en Extremadura e infatigable trabajador en el campo de la polimedicación.

 Entrevista de Enrique Gavilán a Mercedes Pérez-Fernández y Juan Gérvas

Enrique Gavilán.-  En uno de sus últimos libros, “Filosofía para médicos”, el epistemólogo argentino Mario Bunge carga contra los críticos de la medicina, especialmente contra Petr Skrabanek, Ivan Illich y Michael Foucault. Según él, estos autores son “parte del problema”, ya que “denigran a la razón, a la moral y a los movimientos de reforma social. Sus escritos son malos para la salud individual y para la sanidad pública”. Tacha las críticas al preventivismo de “irresponsables”.

Mercedes Pérez-Fernández.- Salvando las distancias, Mario Bunge tiene tanta razón como nosotros. Es decir, su apreciación es cierta en lo que se refiere a que los críticos con la medicina pueden llegar a ser un problema. Especialmente si carecen de base empírica y cuando su desconfianza de la ciencia médica y sus ideas no se transforman en acciones que mejoren el panorama. Pero justo nuestras ideas tienen siempre base empírica y se traducen de continuo en cambios de la vida cotidiana. Por poner un ejemplo: nuestra propuesta de humanizar las consultas eliminando toda basura de las industrias (bolígrafos, notas, carteles, calendarios, etc) se traduce en muchas consultas con flores naturales y ambientes sanos, sin humos industriales. Nuestra propuesta de calma y tranquilidad ante la pandemia de gripe A de 2009 se tradujo en un poderoso movimiento (GripeyCalma) que logró cambiar la respuesta profesional y científica promovida por la Organización Mundial de la Salud, el Ministerio y las Consejerías (y las industrias y los medios de comunicación). En otro ejemplo, nuestra práctica de no recibir a los representantes de las industrias, ni sus obsequios, ni formación continuada, ni congresos, llevó desde Healthy Skepticism a NoGracias, siendo en la actualidad NoGracias un excelente instrumento en contra de la expropiación de la salud. Es ejemplo, también, el éxito de los Seminarios de Innovación en Atención Primaria donde se generan ideas y actitudes y se transfiere la antorcha del trabajo científico y “humano” entre generaciones de médicos. ¿Qué decir del ejemplo del propio Equipo CESCA, con sus más de 35 años de actividad, inasequible al desaliento? Hay muchos más ejemplos de propuestas y críticas nuestras transformadas en acciones, no por mérito nuestro sino con nuestra participación y constante apoyo. En todo caso, hay un grupo de pensadores que nos han servido de lazarillos desde jóvenes, incluidos Petr Skrabanek, Ivan Illich y Michael Foucault. (En el prólogo del nuestro libro “La expropiación de la salud” se incluye un listado, cada uno con su obra clave).

Juan Gérvas.- Salvando las distancias, Mario Bunge es realista, cree que las cosas existen por sí mismas. Nosotros somos empiristas, sólo creemos en lo que vemos y probamos. Mario Bunge fue marxista; nosotros nunca lo hemos sido. Mario Bunge es filósofo; nosotros somos médicos. Mario Bunge es materialista y, por ejemplo, cree que las enfermedades mentales expresan cambios en el cerebro y muestra una gran confianza en los psicofármacos. Nosotros somos críticos con estos medicamentos que intoxican el cerebro y creemos que el enfermar es una compleja interacción entre el individuo y la sociedad cuyo resultado final es variable; sirve de ejemplo la inclusión de la homosexualidad entre las enfermedades mentales antes, y ahora la medicalización de la angustia vital. Mario Bunge es “sistematista”, incluye tanto el análisis como la síntesis. Nosotros somos también sistematistas y nos encanta ir y volver de la anécdota a la categoría, y entre medias a la filosofía, pero cargamos la mano en los relatos de los pacientes, en lo que parecen simples anécdotas. Mario Bunge defiende básicamente mecanismos causales mecanicistas y cree en leyes homopáticas en las que el resultado final se puede prever a partir de los componentes iniciales. Nosotros defendemos circunstancias causales biopsicosociales, somos emergencistas y creemos en leyes heteropáticas; por ejemplo, no se puede prever el resultado final de la miríada de situaciones y problemas biológicos, psicológicos y sociales que se suman para “producir”, por mecanismos que desconocemos en general, más enfermedades, más graves, más complicadas y más permanentes en los pacientes pobres. Mario Bunge defiende un cientifismo numérico del que nosotros abominamos, pues los números son sólo ayudas y se vuelven venenosos si “viven por sí mismos”. De hecho, la expropiación de la salud se basa mucho en la biometría (el definir, medir y establecer un sistema de pesos y medidas normales) y en el uso espurio de la estadística y la epidemiología. Mario Bunge cree en los ensayos clínicos como el “patrón oro”, nosotros creemos en los estudios que demuestran que más de la mitad de los ensayos clínicos no tienen nada de oro (su grado de ley es cero). Mario Bunge es crítico e intolerante con las pseudociencias, nosotros somos críticos pero tolerantes con las pseudociencias (entre otras cosas, porque el 90% de la medicina científica “oficial” es pseudociencia). Mario Bunge cree en la autoridad científica, nosotros no. Nosotros somos, en el buen sentido de la palabra, nihilistas; Mario Bunge, no. “Nihil” significa en latín “nada”, y de ahí proviene “nihilismo”, nombre con el que se define una actitud filosófica de negación de todo principio, autoridad, o dogma filosófico, político, religioso o moral. Lo expresó bien en su sentido político Dimitri Pisarev, quien luchó contra la pobreza del pueblo ruso. Dijo “Todo lo que pueda romperse hay que romperlo; lo que aguante el golpe será bueno y lo que estalle será bueno para la basura; hay que dar golpes a derecha y a izquierda, pues de ello no puede resultar nada malo”. En su sentido filosófico, el nihilista niega el determinismo y acepta que no existe propósito de la existencia humana. En su sentido científico, el nihilismo implica apertura a lo nuevo y negación de toda idea preconcebida, y por ello supone una negación de cualquier creencia, especialmente de supersticiones, perjuicios, costumbres y actitudes hipócritas. Creemos que esta es la única forma de progresar, si las nuevas ideas se transforman en acciones que mejoran la salud de individuos y poblaciones. En este camino de la crítica a la práctica han sido fundamentales autores como Petr Skrabanek, Ivan Illich y Michael Foucault.

http://www.nogracias.eu/2015/05/04/la-moda-dicta-centrarse-en-el-paciente-pero-es-una-forma-de-paternalismo-refinado/

Juan Gérvas

Médico general jubilado, Equipo CESCA (Madrid, España). jjgervas@gmail.com; mpf1945@gmail.com; www.equipocesca.org; @JuanGrvas

15 Comentarios

  1. Gonzalo says:

    Hola,
    claro y documentado como todos tus posts…Bateson decía que las leyes de la cantidad y la medida, tan reduccionistas, no se pueden aplicar por si solas a los seres vivos…Margulis a su modo también… y tantos otros…en medicina nos han querido “expropiar” lo que precisamente nos hace humanos… por un presunto cientifismo a los médicos no nos debería dar grima hablar de espiritualidad, emociones, etc. aunque eso no salga en los metaanálisis, porque eso es lo más propio de la medicina…
    la homeopatía no es “alternativa” a nada y si fuera algo sería eso… aún incluso pudiendo estar equivocados o mereciendo muchas críticas (yo soy el primero en hacerlas)… qué mala suerte no saber explicarnos mejor… desde nuetro blog lo intentamos…
    ah aparte de bunge ahí están khun, lakatos, feyerabend…con otras visiones…
    Gracias por tu/vuestra valentía en tantos temas porque nosotros desde la “pseudociencia” jaja estamos un poco “limitados” por decirlo de alguna manera…

  2. Ignasi says:

    Ya me imagino yo la consulta de este “medico”:

    -“Doctor, es que me duele el pecho horrores, creo que tengo un infarto otra vez”

    -“Espere, espere… Que es usted ¿Budista? ¿Sintoista? ¿Cienciologo? ¿Gervasista? ¿Ha pensado alguna vez en que es la vida, el ser, el alma y la materia del cosmos? ¿Me puede describir su infancia, y las relaciones con su padre y con su madre? Yo le escucho, no se preocupe, y lo que es mas, empatizo…

    -“Pero doctor, me cuesta respirar…”

    -No, tranquilo… voy a considerar alternativas a la medicina alopatica, que todos sabemos está llena de imbeciles… ¿Por que quiere que empecemos? ¿Equilibrado de Chakras? ¿Biomagnetismo? ¿Tratamiento holistico integral? ¿Homeopatia? ¿No se habra vacunado usted verdad? ¿Ni sometido a cribaje alguno?

    -Si, si, en el ultimo analisis tenia el PSA alto

    -Pues entonces jodase, estupido y la proxima vez vengase a mi consulta habiendose leido a Lakatos y Feyerabend.

    Pais.

    • invitado says:

      La medicina no se puede tratar de hacer similar a un taller de coches, puesto que la persona tiene una conciencia de la que los objetos carecen. A un coche, si se le pasa una revisión, no le va a afectar durante todo el proceso el miedo de una “sentencia” de enfermedad incurable, ni le va a doler físicamente una prueba invasiva, ni va a sufrir efecto nocebo. En una persona, tenemos que valorar la consciencia junto a lo puramente físico, no lo podemos disociar. De poco nos vale que nos atienda un médico que sabe muchísimo si, al tratar con nosotros, nos va a transmitir una frialdad, una inseguridad y unos temores que van a hacer que nos encontremos fatal: a lo mejor, el beneficio físico “objetivo” que nos pueda producir con su diagnóstico/tratamiento no necesariamente compensa todo el mal trago que nos puede hacer pasar. ¿Por qué motivo un incremento de salud física de, digamos, un 5% va a considerarse beneficiosa si, para conseguirla, nos reducen la calidad de vida en conjunto mucho más? No hay que caer en ese culto a la “salud perfecta” a toda costa, puesto que, si el principal objetivo de la salud es encontrarse bien, caeremos en una contradicción si, para conseguirla, convertimos nuestra vida en un infierno de angustias y temores constantes. Si a esto añadimos el efecto nocebo que puede producirse en algunas personas más susceptibles y cómo se traducirá en enfermedades más graves, ya es como para pensárselo mucho más.

      Esto es algo ya expuesto en la literatura médica, no algo que surja de la superchería irracional y absurda:

      “Cohen (1985) described how a health care team can inadvertently hex a patient
      when they, along with the family, act as if there is no hope for the patient and
      begin to prepare for his death. These rituals can include such behaviors as drawing the shades, lowering voices, and behaving differently toward the patient. A diagnosis, such as cancer or AIDS, can exacerbate this state. Meador’s case of the man with esophageal cancer and diabetes described above fits this paradigm, and there are many reported cases of individuals with diseases such as cancer,who become hopeless and die before their illness is fatal (e.g., Milton, 1973).”
      http://www.wyeriverupperschool.org/woottonwrus/World%20Religions/Apr142011/VOODOO%20DEATH.pdf

    • Blanca says:

      Qué pena me da leer tu comentario. Se nota que no has entendido el mensaje. Y que en vez de considerar humildemente tu ignorancia, te dedicas a lanzar piedras.

    • Blanca says:

      Me refiero al msn de Ignasi

  3. -gracias, Gonzalo e Ignasi por los comentarios
    -en la consulta clínica la calidad que se ofrece (según Donabedian) es científico-técnica y humana; no hay calidad sin ambos componentes
    -de hecho, nuestra propuesta es la de ejercer una Medicina Armónica
    La Medicina Armónica busca la concordancia con el paciente, de forma que el médico y el paciente
    analicen las ventajas e inconvenientes de las alternativas posibles (eficacia), y elijan las más adecuadas al paciente y a su situación y que causen menos daño
    o (efectividad), sin olvidar siempre el punto de vista de la sociedad (eficiencia).
    En nuestra opinión, hay al menos tres claves para ejercer tal Medicina Armónica:
    1. Comprender y aceptar que el objetivo sanitario no es disminuir morbilidad y muertes en
    general, sino la morbilidad y mortalidad innecesariamente prematura y sanitariamente
    evitable (MIPSE).
    2. Promover que los médicos ejerzan con dos éticas sociales fundamentales, la de la negativa y
    la de la ignorancia. Y
    3. Tener en la práctica clínica compasión, cortesía, piedad y ternura con los pacientes y sus
    familiares, con los compañeros, con los superiores y con uno mismo.
    http://equipocesca.org/como-ejercer-una-medicina-armonica-claves-para-una-practica-clinica-clemente-segura-y-sensata-2/
    -con tales premisas, la consulta clínica que relata Ignasi es ridícula sin más, y probablemente es fiel reflejo de las creencias del autor
    -el colmo es rematarla con el PSA, determinación que es pseudociencia que sin modificar la tasa de mortalidad por cáncer de próstata provoca sepsis, incontinencias e impotencias
    http://www.actasanitaria.com/aviso-en-el-mundo-hay-millones-de-varones-impotentes-e-incontinentes-por-causa-medica-no-dejes-que-toquen-la-prostata-ni-que-te-hagan-el-psa-pasalo/
    -en fin
    -un saludo
    -juan gérvas

  4. Pues yo lo que deseo cuando voy al médico es que me resuelva de forma eficaz y rapida mi problema. Es más, no deseo en absoluto que se meta en mi vida o en mis creencias, ni hacerme amigo suyo, y mucho menos le pido compasión, piedad o ternura.

    Para eso ya estan los curas.

    • Blanca says:

      Juan no se refiere a esto. Precisamente expone que es necesario adaptarse a CADA paciente. También a alguien como tú…

  5. Joxanjel says:

    El Dr Henri Laborit (1914-1995), en el dossier que le dedicaron
    en la revista “Psychologie”, en marzo de 1982, decía:
    “¿Cómo quiere curar a alguien, sin saber quién es?”
    Mientras leía el libro “La expropiación de la salud”
    (Juan Gérvas y Mercedes Pérez-Fernández)
    (valga la publicidad…)
    me recordaban al Dr Laborit…
    Cuesta muy poco escuchar al paciente,
    pero algunos-muchos tienen prisa para recetar.
    Y si lo recetado no funciona, algo habrá hecho mal el paciente!
    Que puede suceder que lo haya hecho, pero quizá no lo habría
    hecho mal, si se le hubiese escuchado desde el primer día…
    JAIA

  6. Juan Gérvas says:

    -gracias por los comentarios, Echevarne y joxangle
    -desde luego, los pacientes pueden preferir médicos insensibles y buscar esa apariencia de efectividad cientifica
    -pero en medicina la calidad tiene dos componentes, científica-técnica y “humana”, de forma que quien aspira a un médico sólo científico-técnico aspira a media calidad
    -en fin
    -gracias, joxangel, por la mención del libro “Expropiación de la salud”, donde hemos puesto eso, calidad científico-técnica y “humana”
    -un saludo
    -juan gérvas @JuanGrvs

  7. joan says:

    Que opina de Pàmies, Corbera, por ejemplo.
    Puede hacer una crítica a la bioneuroemoción, al MMS, y éste tipo de “curas”?
    Puede usted criticar con criterio científico éstos métodos? Recomendaría a sus pacientes usarlos?
    gracias.

    • Blanca says:

      Hay arenas movedizas. Haberlas “hay-las”. No hay que meter en el mismo saco escuchar al paciente y abogar por todas las novedades con tinte terapéutico. Joan, no extrapoles la ayuda de un médico consciente -y la cuestiones- con preguntas que no están directamente relacionadas. Es como preguntarle a María Teresa de Calcutta, por ser religiosa, si ella quemaría en la hoguera a alguien, como en su día hizo la Inquisición. Es la típica pregunta trampa..

  8. Autoridad científica es oxímoron. Autoridad académica puede ser peligrosa para la ciencia.

  9. Luis Schacke De Miguel says:

    Cómo enfermo diré que me someto voluntariamente a las decisiones clínicas, dentro de un orden, si ha ido bien lo digo y agradezco y si no se han obtenido los resultados beneficiosos que esperaba también lo digo y sigo agradeciendo el esfuerzo y si a la tercera sigo igual, tengo dos soluciones o cambio de profesional o me someto a mi opinión clínica.
    En cuanto a la profesión hace un mes hice el testamento vital y adelante.
    Te agradezco poder ser lector tuyo y seguir aprendiendo.

  10. MSc Dr. René Faustino Espinosa Álvarez says:

    El Libro Filosofía para médicos de Mario Bunge presenta errores conceptuales, claro está, el no tuvo una profesión médica y es lógico que se equivoque porque no pasó la ultima etapa del proceso de aprendizaje académico de las ciencias médicas para ser capaz de lograr la comprensión de los conceptos fundamentales.

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