Política y Sociedad Lo considera "intolerable" y una "estafa"

SATSE pedirá al Gobierno que actúe ante el «agravio comparativo entre enfermeros y médicos»

— Madrid 4 Jul, 2016 - 6:07 pm

La Comisión Permanente del Comité Ejecutivo Estatal del Sindicato de Enfermería (SATSE)  ha acordado en su última reunión reclamar al Gobierno que se forme tras las elecciones del 26 de junio, que intervenga ante las «numerosas situaciones en las que se produce un intolerable agravio comparativo entre profesionales enfermeros y médicos».

A juicio de la mencionada organización sindical de ámbito nacional, es necesario acabar «con el bloqueo permanente que sufre el desarrollo profesional del colectivo enfermero», ya que esta situación «supone una grave estafa a la sociedad y los profesionales». Por ello, exigirá al nuevo Ejecutivo «que ponga fin» a la citada coyuntura, al insistir en que «cualquier propuesta de mejora de la profesión en aras a beneficiar también a la ciudadanía es bloqueada por la Administración correspondiente».

SATSE, que asegura que las explicaciones que recibe son que entienden «que no es políticamente rentable y que puede colisionar con los intereses de la élite médica», subraya que en el encuentro de la Comisión Permanente de su Comité Ejecutivo Estatal se expuso la necesidad de aumentar las plantillas para equipararse «con los países de nuestro entorno», así como de «la implantación de los enfermeros especialistas y el desarrollo de la prescripción enfermera».

Actualmente «no se da una respuesta satisfactoria a los problemas de salud, y, además, la formación de todos estos profesionales exige un esfuerzo y una inversión al sistema de la que no se benefician los ciudadanos», continúa el sindicato, que añade que «muchos profesionales se ven abocados al paro o la emigración».

Ejemplos de lo que considera un diferente rasero

Para explicar el «agravio comparativo» que SATSE asegura que sufren los enfermeros con respecto a los médicos, indica que, «en algunas comunidades autónomas, la médico embarazada recibe su sueldo íntegro durante la baja maternal, mientras que la enfermera sufre una merma importante en sus retribuciones». «Además, los médicos, cuando cumplen 55 años, pueden solicitar la exención de guardias, sin merma retributiva, en prácticamente todas las comunidades autónomas, mientras que las enfermeras sólo tienen ese derecho reconocido en cuatro y, además, con pérdida económica», lamenta.

«En el peor periodo de la crisis se redujeron las retribuciones de la hora de guardia de la enfermera de Atención Primaria y Especializada en una media que ronda el 4 por ciento, y, por el contrario, el médico incrementó la misma en varias comunidades autónomas», prosigue esta organización sindical, que mantiene que existe «precariedad laboral».

En este contexto, SATSE acude a datos del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), que muestran que «la precariedad laboral de la profesión enfermera es de 4,87 contratos por persona, mientras que, en el caso del médico es de 3,56 contratos por persona». «Es decir, que la precariedad laboral de los médicos es inferior en un 25 por ciento», confirma.

«Todo ello es más grave, si cabe, si tenemos en cuenta que la ratio de médicos por habitante está muy por encima de la media europea, mientras que la de enfermeras se encuentra en menos de la mitad de la ratio de los países de nuestro entorno», concluye la organización sindical enfermera.

 

 

 

 

 

 

4 Comentarios

  1. Perico says:

    Haber estudiado!!

  2. otamendi says:

    se olvidan del tema de la paga extra, de rabiosa actualidad en verano : desde junio de 2010 y gracias al Gobierno de la época y al actual, la enfermería ingresa más que el personal médico en concepto de sueldo base por dicha paga

  3. Isidoro Jiménez Rodríguez says:

    De lo que realmente se han olvidado es del diferente sistema retributivo entre médicos y resto de personal. Las «guardias» médicas se crearon hace ya muchísimos años, en un tiempo donde faltaban médicos. Hoy día, mantener dicho privilegio, en un colectivo con una plantilla sobredimensionada, supone, una injusticia más en un sistema sanitario «sin pies ni cabeza».
    ¿Cuanto se ahorraría la administración si los médicos trabajaran a turnos, como el resto del personal?.

  4. Isidoro Jiménez Rodríguez says:

    Agradezco el comentario de las 22:07 h., y siento no poder dirigirme a su autor por su nombre. Su observación me permite poder exponer otra de las innumerables cacicadas de nuestra «administración» hacia la Enfermería.
    A mi me va a decir usted, que «hubiera estudiado», cuando llevo cuarenta años luchando porque la titulación enfermera tuviera el mayor rango universitario posible. Dígame un caso, aparte de Enfermería, donde un profesional, en nuestro caso ATS (Ayudante Técnico Sanitario), haya tenido que sufrir un examen para ser DUE (Diplomado Universitario en Enfermería), y después haya tenido que hacer otro curso de convalidación en la Universidad para obtener el Grado en Enfermería. Y que en tanto llegaba el grado, haya tenido que cursar una licenciatura para poder optar al doctorado.
    Se puede imaginar lo que pienso de que haya grados de 5 o 6 años de duración. Y no me diga que «estudie», porque entonces yo le diré que quiero un grado, no ya de 6 años, sino de 7 años, para mi profesión. Yo no utilizaría este título cursado a lo largo de 7 años para menospreciar a otros compañeros de las diferentes ramas de las ciencias de la salud, ni para echarles en cara que su grado es de menor categoría. Tampoco para mantener privilegios, ni formas de despotismo propias de la época medieval. No supondría, tal titulación, un aval para mirarme continuamente mi ombligo y considerarme el rey de la creación, «medicalizando» y «pastilleando» a todo quien se cruzara en mi camino.
    Por el contrario, yo utilizaría tales conocimientos para un mejor servicio a la sociedad. No olvidaría que esos estudios, en una buena parte los ha sufragado dicha sociedad.
    Es lamentable que los poderes públicos permitan a uno de los colectivos sanitarios, el médico, organizarse los estudios a su antojo y con los beneficios que les apetece. Todo ello, al margen de la más mínima lógica, coherencia y sentido común. Sin tener en cuenta la realidad asistencial de nuestros días y su alto grado de especialización.
    Ello puede suponer, teniendo en cuenta lo ya expresado, una utilización incorrecta de los fondos públicos aportados por todos los ciudadanos.

Deja un comentario