Política y Sociedad

Sanidad y cardiólogos proponen nuevas redes asistenciales para tratar a los pacientes coronarios

Junto a la SEC han colaborado en el documento, presentado el lunes en la sede del Ministerio de Sanidad, la Sociedad Española de Cirugía Torácica-Cardiovascular (SECTCV) y la Asociación Española de Enfermería en Cardiología (AEEC). El objetivo del documento, elaborado por un comité director y otro científico, es poner a disposición de la administración sanitaria, gestores (públicos y privados) y profesionales, criterios para la organización y gestión de las Unidades Asistenciales que dan soporte a la atención de los pacientes agrupados en torno a bloques de procesos asistenciales, por compartir características en cuanto a la forma de presentación de las patologías que engloban su gestión clínica y los recursos que su atención requiere. 

 

Agrupar los procesos asistenciales

Para ello se recomienda, desde la perspectiva organizativa, la gestión integral del paciente, agrupando los procesos asistenciales y la regionalización de las UAAC y se define la necesidad de crear redes asistenciales para el adecuado manejo de los pacientes con enfermedad coronaria. 

Según el presidente de la SEC, Carlos Macaya, “se trata de sentar las bases en los criterios de seguridad del paciente, aumentando la eficiencia del sistema sanitario y dando especial importancia a la regionalización para crear redes asistenciales que permitan llegar a todos los pacientes”. 

El 50% de la carga asistencial 

La continuidad de la atención y la provisión de cuidados son elementos imprescindibles para una población que tiende a envejecer, con una consecuente elevada prevalencia de enfermedades crónicas y degenerativas, frecuentemente concurrentes, cuyas trayectorias hasta la muerte están marcadas por recaídas y mejorías, y por un progresivo deterioro de su autonomía (dependencia) y fragilidad. Este cambio de perfil epidemiológico, unido a las innovaciones tecnológicas y al desarrollo de sistemas integrales de asistencia sanitaria en un entorno de gestión empresarial, ha provocado una profunda revisión de la organización de la gestión sanitaria y clínica basada en la atención a episodios.

La atención sistemática a estos enfermos, que representan aproximadamente el 50% de la carga asistencial actual del hospital (medida en estancias hospitalarias; posiblemente, en costes, representa un mayor porcentaje), ha mostrado, no sólo una disminución de los costes de atención (reducción de los ingresos y estancias hospitalarias; disminución de la frecuentación en urgencias; uso adecuado del medicamento), sino también una mejora en la calidad de vida y pronóstico de estos pacientes.

Atención centrada en episodios 

Por esta razón, el documento plantea el cambio de una atención centrada en episodios a otra que garantice la continuidad asistencial. Esto implica la superación, por parte de los servicios clínicos, de los límites estrictos del hospital, para ofrecer una asistencia que abarque el autocuidado, el domicilio del paciente, los recursos sociales y sociosanitarios, la atención primaria, otros hospitales. Para facilitar este cambio, se propone hacer bloques de procesos asistenciales del área del corazón, de manera que se agrupen todos aquellos que compartan características similares en cuanto a su forma de presentación, gestión clínica, recursos sanitarios que utilizan, etc. 

Así, se indica la configuración de bloques de procesos asistenciales para la insuficiencia cardíaca congestiva, la cardiopatía isquémica aguda, la cardiopatía isquémica crónica, las enfermedades de las válvulas cardíacas, la patología de la aorta ascendente, las cardiopatías congénitas del adulto y las arritmias cardíacas y trastornos de la conducción.

Una nueva red asistencial

 

En los Estándares y Recomendaciones de Calidad y Seguridad de las UAAC se recoge la necesidad de crear redes asistenciales para mejorar la atención al paciente con cardiopatía isquémica. Además, se diferencia una red asistencial para el síndrome coronario agudo y otra para la cardiopatía isquémica crónica. La red asistencial se entiende como un trabajo coordinado, en función del grado de complejidad de los diferentes niveles asistenciales (atención domiciliaria, urgencia extrahospitalaria, atención en centros de salud, urgencia hospitalaria, atención hospitalaria programada, servicios de referencia y otros) en un territorio determinado, para atender de manera continuada y de la forma más eficiente posible las distintas situaciones clínicas. 

Para los redactores del trabajo, es importante que las redes asistenciales basen sus métodos de alerta en los sistemas de emergencias. El servicio de transporte sanitario debe formar parte de la red de las UAAC, siendo su aportación muy relevante para garantizar la accesibilidad del paciente al dispositivo apropiado, eliminando demoras innecesarias e instaurando las medidas asistenciales iniciales adecuadas.

Implantación en cinco comunidades 

En Galicia, Navarra, Murcia, Cataluña y Baleares, estas redes ya están organizadas, de modo que la población tiene acceso a una asistencia para el tratamiento del infarto agudo de miocardio (IAM) con elevación del ST durante las 24 horas del día, los 365 días del año. Otras comunidades autónomas, como Madrid, Castilla-León y Castilla La Mancha ya están trabajando para establecer sus propias redes asistenciales. “Resulta esencial disponer de una buena organización para aumentar la eficiencia de las UAAC y poder ofrecer asistencia a los pacientes que sufren un infarto u otra complicación cardiovascular en cualquier momento, pues el 70% de estos episodios se dan fuera del horario laboral”, apunta Alfonso Castro Beiras, miembro de la SEC y co-director científico y jefe del Servicio de Cardiología del Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña. “En Galicia, la mortalidad por infarto agudo de miocardio con elevación del ST ha caído drásticamente desde que se instauró la red asistencial”, asegura.

Los especialistas insisten en la importancia de establecer como objetivo de la red asistencial de las UAAC y para las prestaciones con carácter de referencia regional (intervencionismo, electrofisiología, cirugía cardiovascular), un acceso equitativo de los pacientes del ámbito territorial-geográfico-poblacional de la red, introduciendo instrumentos de gestión de la demanda y garantía de calidad.

Diferencias de género en cardiología

“Cabe destacar que el documento de Estrategia de la Cardiopatía Isquémica ha servido para poner énfasis en las diferencias de género en la forma de tratar la patología cardiovascular en nuestro país, además ha sido muy útil para destacar el análisis de la cirugía cardiaca en España, así como para crear el decreto que permite la colocación de desfibriladores en lugares públicos para ser usados por cualquier ciudadano en caso de emergencia”, explica Castro Beiras. Asimismo, ha permitido que las asociaciones de pacientes formen parte del comité de revisión, donde han opinado sobre unos estándares donde son los protagonistas, y han traslado algunas de sus propuestas al documento.

Prevalencia de las enfermedades cardiovasculares

Según los últimos datos facilitados por el INE, correspondientes a julio de 2011, en España, la enfermedad cardiovascular sigue siendo la primera causa de muerte. Así, ha sido la responsable del 31,2% de los fallecimientos producidos en nuestro país durante 2009, lo que se traduce en un total de 120.053 fallecimientos. Tras la enfermedad cardiovascular, destaca también la prevalencia del cáncer (especialmente de bronquios y de pulmón), en el 27,3%, y del sistema respiratorio, en un 11,2% de los casos.

Entre las enfermedades cardiovasculares, las de mayor prevalencia han sido las enfermedades cerebrovasculares y la cardiopatía isquémica, las primeras, principal causa de muerte en mujeres y la segunda, en hombres. Concretamente, las patologías isquémicas del corazón (infarto, angina de pecho, etc.) y las cerebrovasculares volvieron a ocupar el primer y segundo lugar en número de muertes, con 35.607 y 31.143 fallecidos respectivamente. La insuficiencia cardíaca, por su parte, se sitúa como cuarta causa de muerte más común entre los españoles con 17.601 muertes, tras el cáncer de pulmón y de bronquios, con 20.401 fallecimientos.

 

 

 

 

 

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