Política y Sociedad Javier Rodríguez, en su comparecencia ante la Comisión de Sanidad en la Asamblea de Madrid

Sanidad de Madrid admite fallos en los protocolos ante el ébola, aunque enfatiza el fallo humano

El consejero en la Asamblea de Madrid (1)

El consejero de Sanidad de Madrid, Javier Rodríguez, en su comparecencia ante la Comisión correspondiente en la Asamblea de Madrid, ha admitido el fallo en los protocolos aunque ha enfatizado el fallo humano, en el caso de la enfermera infectada por el virus del ébola.

Un repaso de Teresa Romero, la profesional infectada por el virus del ébola, de cómo se despojó del traje protector la llevó a admitir que había realizado un movimiento reflejo a causa del cual se tocó la cara con uno de los guantes especiales. El conocimiento de los hechos revierte una gran importancia ya que médicos y expertos comenzaban a estudiar otras vías de contagio, al margen de las contempladas en los protocolos internacionales.

Otras de las dudas despejadas por el Consejero de Sanidad, Javier Rodríguez, en su comparecencia ante la Comisión correspondiente en la Asamblea de Madrid, es que Teresa Romero no avisó a su médico de Atención Primaria que había estado en contacto con el virus. Dicha doctora, madre de varios niños, pidió el aislamiento preventivo. Por lo pronto, las pruebas moleculares denominadas RT-PCR, para diagnóstico del ébola, que se vienen realizando están dando negativas.

Cambio en el protocolo

Una de las cosas que cambiaron con el contagio de la auxiliar de enfermería es la aplicación de alerta baja (como se estaba haciendo) a alerta alta a cuantos han estado en contacto con la enfermedad; de tal manera que ahora son suficientes unas décimas de fiebre para que suenen las alarmas, tal como debería haber sido desde un principio, como repiten las organizaciones sindicales, si bien el consejero argumentó que en los servicios de Riesgos Laborales se consideró a estos profesionales de bajo riesgo.

En el orden del día de la Comisión de Sanidad de la Asamblea de Madrid, había varios temas a tratar pero fueron despachados con rapidez. Incluso, fue modificado el orden del día para que el consejero de Sanidad madrileño, Javier Rodríguez, pudiera acudir a explicar cómo está la situación. El consejero se apresuró a decir que mantenía conversaciones con todos los portavoces de los distintos partidos políticos en la Comisión Sanitaria del parlamento regional. De hecho, agradeció a los diputados regionales el no estar creando alarma social.

Sin embargo, sobre este mismo tema, mostró un folio como prueba de cómo algunos grupos aprovechan las redes sociales con el objetivo de que cunda el pánico. Para que todos pudieran verlo, el consejero expuso el folio que informaba de que se cerraban las clases en todas las universidades de Madrid por orden del “decano”, haciendo notar el desconocimiento del autor de la nota de que para tales fines está la figura del rector. Fue uno de los pocos momentos de distensión.

El día a día de los acontecimientos

Javier Rodríguez se remontó a los primeros días de agosto para detallar los hechos desde que se crea el comité de crisis y el traslado del misionero Miguel Pajares, ya diagnosticado como positivo y de “otra persona con sospecha de estar contaminada por ébola”. Según el consejero, el cambio de la decisión de enviarlos al Hospital de la Paz se debió al comité de alerta. Por otra parte, de la operación de traslado del enfermo desde el aeropuerto de Torrejón al hospital Carlos III, en la que intervinieron el ministerio de Asuntos Exteriores, el de Sanidad y el de Defensa, señaló que se encargó el gerente del SUMMA 112, de forma voluntaria; al igual que lo hizo en el siguiente traslado de Manuel García Viejo, cuando llegó al mismo aeropuerto el 22 de septiembre.

60 profesionales controlando el proceso

En cuanto al número de profesionales a controlar el proceso citó unos 60, procedentes tanto del Hospital de La Paz como del Hospital Carlos III, poniendo gran énfasis a lo largo de su intervención en la voluntariedad de los enfermeros en la mayoría de los casos; extremo este que sería puesto en entredicho por el portavoz de UPyD (Unión Progreso y Democracia), Enrique Normand, quien afirmó que él conoce al menos a una enfermera que había sido obligada a incorporarse al equipo.

Con voz firme el consejero afirmó que Teresa Romero ocultó a su médico de atención primaria (AP) que había estado en contacto directo con un paciente infectado con el virus. Y  llegando en su relato al fatídico día 3 de septiembre, en el que la trabajadora manifestó que tenía 36,7 grados centígrados (a tener en cuenta que tomaba antitérmicos), afirmó que esta negó incidencias con su equipo protector. No obstante y según el consejero, confesó sentir astenia y lumbalgia.

Las funciones de Teresa Romero

¿Cuál había sido el papel desempeñado por esta trabajadora? Según el consejero, en una primera ocasión efectuó cambio de pañal y de sábanas. Y había entrado una segunda vez a retirar los contenedores con residuos.

La temperatura de Teresa sube a 37,3 grados y ya presenta tos y mialgia. Es entonces cuando visita el Hospital de Alcorcón, cuyo médico que la atendió está también en vigilancia preventiva. En ese hospital se confirma el diagnóstico de bajo riesgo aunque se le somete a las pruebas moleculares denominadas RT-PCR para diagnóstico del ébola, que para “sorpresa de todos” da positiva, confiesa el consejero.

Uno de los momentos más controvertidos de la intervención del consejero Rodríguez fue cuando argumentó que la profesional infectada nunca alcanzó los 38,6 grados preceptivos, según los protocolos, para que salten las alarmas. “Pudiera estar mintiendo, aunque me cuesta pensar que lo hiciera”, reflexionó, añadiendo un: “esto último es de mi cosecha”.

La ministra ocultó información

El portavoz de UPyD en la Comisión de Sanidad, Enrique Normand, puso el acento en el desmantelamiento “sin alternativas” del Carlos III y en los fallos en la prevención primaria y secundaria, así como en la “vigilancia”. Recordó que los médicos se han quejado de falta de formación y se preguntó por qué en el Hospital de Alcorcón no había dispositvo alguno para estos casos.
De intranquilizadora calificó la intervención de la ministra, “ya que ocultó información”. Normand evaluó en 28.000 los aspirantes que se presentaron a la oposición a la que Teresa Romero se presentó; si bien el consejero le restó importancia puesto que la profesional infectada no presentaba síntomas en esos momentos (la enfermedad es transmisible cuando presenta síntomas muy claros). Finalmente, no tener hospital de referencia es para el representante de UPyD, Enrique Normand, el causante de los “errores y fatalidades” que han venido ocurriendo. Este extremo fue duramente criticado por todos los partidos políticos.

Una decisión política

Para Rubén Bejarano, portavoz de Izquierda Unida (IU) en Sanidad, lo importante es esclarecer todas las cuestiones. Bejarano mostró su intransigencia a que caigan sospechas sobre la profesional víctima. Dejó caer que repatriar a los misioneros enfermos había sido una decisión política, extremo que fue contestado por el consejero con que la repatriación es la política que están siguiendo la mayoría de los países civilizados

Bejarano se interesó, entre otras cosas, por quién o quiénes revisan los protocolos en el caso de Madrid y por si hay suficiente personal cualificado en estas lides. Al igual que el portavoz de UPyD y como luego haría el portavoz del PSOE, José Manuel Freire, se quejó de la falta de un hospital estatal de referencia para infecciones.

En este punto salió a relucir el caso del trabajador que se negó a retirar los residuos del ya fallecido Miguel Pajares, alegando que no se estaban cumpliendo las normas. Más tarde el consejero contestaría que el caso era cierto y aunque el empleado (perteneciente a una concesionaria) había sido denunciado, se le acababa de retirar tal denuncia. Por último, el portavoz de IU preguntó si no se habían producido amenazas de expedientes profesionales para los que se negaran a asumir esos servicios.

La importancia de que no se den más casos

Con una intervención de guante blanco el portavoz socialista en la Comisión de Sanidad de la Asamblea de Madrid, José Manuel Freire, mostró la actitud colaboradora de su partido en pro de “evitar nuevos casos” . Lo que interesa ahora “es que los pacientes estén bien atendidos, los profesionales trabajen con seguridad y no se den más casos positivos”.

No obstante, Freire se hizo eco de las repercusiones internacionales, económicas y turísticas que está entiendo el caso, presentado como un problema estatal. El portavoz Freire dudó de que profesionales que él conoce hubieran afirmado que el Hospital de La Paz estaba preparado para afrontar lo que se avecinaba. Era su respuesta a la afirmación por parte del consejero de que los profesionales correspondientes habían firmado un documento con tales extremos.

No culpabilizar a las víctimas

Freire abogó por “no culpabilizar a las víctimas y exigió una auditoría en profundidad de todo lo ocurrido”. Tras incidir en los fallos, calificó de “patética” la actuación del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.

A la cuestión planteada por todos los grupos de que los profesionales no tenían una suficiente preparación específica, el consejero Javier Rodríguez enfatizó y reiteró a lo largo de sus dos intervenciones que los trabajadores a cargo de la situación eran prácticamente los mismos del Carlos III.

La falta de información en la web del Ministerio y de la Consejería fue considerada clave por el portavoz soocialista; acusación que rebatió el consejero asegurando que esa información la podía encontrar en la intranet de hospitales y centros de salud. No obstante, el consejero terminó confesando la dificultad para acceder a esa información y prometió enmendar el error y hacerla más accesible. También hizo la promesa de que constara en las webs oficiales.

Una ambulancia descontrolada

Uno de los reproches más graves del portavoz socialista fue la de las 17 horas que estuvo sin desinfectar la ambulancia que trasladó al Carlos III a Teresa Romero y utilizada posteriormente por otros pacientes. José Manuel Freire reiteró que no comprendía que una persona ya con alto nivel de riesgo fuera trasladada en una ambulancia normal. Por ello aconsejó vigilar el circuito donde haya podido llegar el contagio.

Los vecinos que no querían cerca un hospital de infecciosos

Eduardo Rabosa, el portavoz de Sanidad del PP, resaltó que ya en el mes de febrero el consejero Javier Rodríguez había encargado un plan de contingencias por si ocurría un caso de este tipo, y que presentó como único. También reveló que la decisión de vaciar el Carlos III se debió a la presión de los vecinos que no querían que un hospital de esas características estuviera cerca.

Por último, el consejero aclaró que en el hospital Gómez Ulla, destinado a suplir al hospital Carlos III en enfermedades NBQ (nucleares, biológicas y químicas), no han terminado las obras. Reconoció errores y modificaciones de niveles de riesgos. En ese punto reconoció riesgo grande para la doctora de AP, que reveló el consejero,  exploró la garganta a la profesional infectada, Teresa Romero. Aunque insistió en que por lo pronto la doctora está asintomática y que “ha sido ella quien ha solicitado aislamiento al tener tres hijos pequeños”.

Como dato, el consejero anunció que se habían producido, hasta entonces, 444 llamadas de los ciudadanos ( el 50 por ciento procedentes de Alcorcón) a los teléfonos puestos a disposición público y 77 correos electrónicos solicitando información, que según el consejero fueron contestados. Se marchó con la promesa de seguir informando.

El teléfono de atención ciudadana es 91 400 00 01 y quienes alberguen cualquier duda o que requieran información, sobre el virus del ébola, podrán dirigirse mediante correo electrónico a ‘sanidadinforma@salud.madrid.org’.

 

 

 

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