Punto de vista

PUNTO DE VISTA: UNA MIRADA SOBRE LA LEY GENERAL DE SANIDAD

Este 25 de abril se cumplen los veinticinco años de la Ley General de Sanidad, que dio origen al Sistema Nacional de Salud, una de las grandes conquistas sociales de nuestra sociedad a la que no puede renunciarse, por más que deban asumirse reformas que, más allá de su sostenibilidad, insistan en su consolidación.

Carlos Nicolás

Carlos Nicolás

A lo largo de estos veinticinco años mucho se ha escrito sobre la ley y bastante más sobre el Sistema Nacional de Salud y su viabilidad. Quienes lo hacen desde fuera, lo consideran inviable pues, con unos presupuestos cada vez más limitados, no puede hacerse frente a unas prestaciones que carecen de límites; y quienes lo analizan desde dentro abundan sobre lo conseguido a pesar de los presupuestos. Consideración esta última que, de alguna manera, evidencia la implicación social, de ciudadanos y profesionales, con un sistema en el que, en contra de lo que defendían sus promotores, se les ha negado la participación en la gestión.

Uno de los aspectos críticos de la LGS fue la indeterminación de algunos de sus artículos, lo que ha provocado que todavía queden por desarrollarse contenidos fundamentales de la norma, en especial el referente a la universalización de la asistencia, cuyo cierre no parece fácil ni va a completarse con la ampliación en la que se trabaja actualmente. Y es que la universalización debería incluir la desaparición de los sistemas paralelos de asistencia y que, de alguna manera, comportan desigualdades dentro del Sistema Nacional de Salud.

Al cabo del tiempo puede decirse que, como las grandes obras, no ha dejado a nadie indiferente; en unos casos, la mayoría, por considerarlas parcelas propias y, en otros, por contemplarlas como apetecibles. Se trata de una dualidad que ya advirtieron los legisladores y que subrayó el principal promotor de la ley, el ministro Ernest Lluch, cuando, en su valoración final de la misma, no dudó de calificarla de buena pues, según dijo, no había contentado del todo a nadie. El mismo hecho de que la ley no fuera bautizada con su nombre, ‘la ley Lluch’, da buena muestra de que era una ley de todos.

Carlos Nicolás es editor de Acta Sanitaria

Acta Sanitaria

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