Política y Sociedad

PUNTO DE VISTA: LA SANIDAD PÚBLICA MADRILEÑA ANTE LA CRISIS

Carlos Barra

Carlos Barra

Es bueno recordar que la Sanidad madrileña desde 1996 ha sido siempre gestionada por gobiernos del Partido Popular (gobiernos de Aznar antes de las transferencias y, después, gobiernos autonómicos casi todos ellos presididos por la Sra. Aguirre). Dicho ésto, debemos indicar que desde hace algunos años todos los datos e informaciones conocidos apuntan a una situación delicada de las finanzas sanitarias de la Comunidad de Madrid y, en mi opinión, como consecuencia de la política ineficiente y despilfarradora llevada a cabo por la Administración sanitaria madrileña que, en los años de bonanza, se dedicó a potenciar una privatización rápida y de alto coste económico para las arcas públicas y no produjo las necesarias reformas estructurales en las instituciones sanitarias en el marco de un adecuado proceso planificador que garantizase una correcta distribución de los recursos. El resultado ha sido un endeudamiento enorme, con hipotecas muy altas a pagar durante treinta años fruto de la adjudicación a empresas privadas de la construcción y mantenimiento de los nuevos hospitales.

En estos años, dada la delicada situación de las arcas de la Consejería, se han llevado a cabo reducciones importantes en los Planes de Necesidades de los hospitales tradicionales, que sufren hoy carencias muy serias en sus dotaciones; las reposiciones de aparataje ya obsoleto son escasas y todo ello no ayuda a una prestación con la calidad deseada. Los Planes Directores para la remodelación de algunos hospitales se están ralentizando en su ejecución y las prometidas inversiones en Atención Primaria están bajo mínimos.

La carencia de médicos y personal de enfermería tantas veces invocada por la Presidenta Aguirre, no ha impedido que la Consejería de Sanidad sistemáticamente esté contratando a estos profesionales en unas condiciones tales de precariedad que muchos de ellos marchan a otras regiones o incluso fuera del país donde se les ofrecen contratos más estables.

Altos niveles de ineficiencia

La política desreguladora en la ordenación de los servicios sanitarios efectuada por el Gobierno Regional, abandonando de forma intencionada la promulgación de un nuevo mapa sanitario que configurase las Áreas y Zonas de Salud necesarias hoy, ha supuesto unos niveles de ineficiencia muy elevados en la gestión de los flujos asistenciales con la consiguiente merma de la calidad en las prestaciones. La decisión política de instaurar el Área Única, aderezada de una irreal y falsa libertad de elección, agravará más la ineficiencia, incrementará el gasto y será un ejemplo más de despilfarro.

Hoy la crisis se nos presenta con toda su crudeza y obliga a tomar medidas duras. El Gobierno de España, en el contexto de un escenario de dominio de los mercados sobre los poderes políticos, ha anunciado una serie de medidas que, con el objetivo de reducir el déficit, van a significar un duro ajuste en el gasto público; es obvio que estas medidas van a afectar en alguna medida a los servicios sanitarios y la aplicación de las mismas será más dificil y generará más tensiones en los territorios donde la situación actual presente más debilidades; en mi opinión Madrid es uno de ellos.

Las medidas que el Gobierno de España ha aprobado y que consecuentemente obligan a las Comunidades Autónomas van a suponer en Madrid una dificultad añadida sobre la ya muy difícil situación de la Sanidad Pública madrileña.

Recorte sobre recorte

La reducción salarial en las retribuciones de los funcionarios (los profesionales sanitarios están incluidos) que las medidas comportan, suponen en nuestra Comunidad un nuevo recorte sobre el aplicado con anterioridad por el Gobierno Aguirre, que ya en 2009 no abonó los niveles de carrera profesional reconocidos y, a fecha de hoy, tampoco ha pagado el complemento de productividad variable del 2009; estos impagos han supuesto ya una reducción real de los salarios que, en los estamentos de mayor nivel, suponen un 3-4% del mismo.

La exigencia de contención del gasto va a implicar asimismo una mayor disminución en el presupuesto asignado a mantenimiento y reposición en los diferentes centros asistenciales, lo que, junto a la reducción de plantillas reales que ya se está produciendo, dificulta seriamente unas prestaciones de adecuada calidad.

Es evidente, por otra parte, que la realidad no puede eludirse y en mi opinión se hace imprescindible un cambio en la política sanitaria regional. Frente a la acción política de corte autoritario seguida por la Consejería de manera reiterada, se impone ahora avanzar en el proceso de normalización de relaciones entre los diversos actores de la sanidad madrileña: oposición política, organizaciones sindicales y sociales, profesionales del sector, deben participar en la elaboración de las acciones a desarrollar para garantizar en la crisis la sostenibilidad del sistema.

Participación activa

Los equipos directivos de los Centros deben abandonar una muy extendida forma de gestionar caracterizada por el aislamiento en relación a los profesionales, obviando en muchos casos a los órganos de representación de los mismos, que no son informados de medidas tomadas unilateralmente y que afectan de forma directa a su quehacer profesional. La participación de los profesionales y trabajadores del sector en los procesos que se pongan en marcha para conseguir una mayor eficiencia en la gestión de los recursos se hace imprescindible en estos momentos de crisis, teniendo en cuenta que tienen un papel protagonista en la utilización de los mismos. La Consejería y los equipos directivos deben facilitar ese proceso, lo que evitará se tomen medidas arbitrarias generadoras de conflictividad como ya ha ocurrido en algunos centros hospitalarios.

Hoy, en el escenario de un severo ajuste del gasto público, no es momento para literatura. El Gobierno Aguirre está obligado a cambiar su política sanitaria, la oposición política a exigir el obligado debate y tomar iniciativas que tengan como objetivo primordial garantizar la sostenibilidad futura del sistema, preservando el carácter público del mismo y abandonando el proceso de privatización de estos años que ha aumentado de manera escandalosa el gasto sin lograr mejoras reales en las prestaciones del Servicio Madrileño de Salud. Los ciudadanos llevan tiempo denunciando el deterioro que la sanidad madrileña está sufriendo y sería muy grave que con la excusa de la crisis se deterioren aún más el funcionamiento de los servicios sanitarios.

Carlos Barra Galán es Médico Especialista de la Sanidad Pública Madrileña

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