Punto de vista

PUNTO DE VISTA: EL ENGAÑO DE LA ‘FACTURA SOMBRA’

No se sabe si para dejar a un lado el debate sobre el ?copago?, de cuya injusticia da cuenta el actualmente vigente pues discrimina a los ciudadanos, algunos gestores sanitarios parecen haber dado con la piedra filosofal de la ?factura sombra?, una buena muestra del paternalismo reinante en la gestión, en la que se niega la participación a los ciudadanos.

Carlos Nicolás

Carlos Nicolás

La acogida con que ha sido recibida la propuesta de algunos gestores de la asistencia sanitaria pública para que, al término de una hospitalización, se entregue a los pacientes asistidos una ‘factura sombra’, pone de manifiesto que nuestro sistema sanitario no ha salido todavía del paternalismo que en otro tiempo caracterizaba a la beneficencia, como algo que se nos da, pero a lo que no tenemos derecho. (A este respecto conviene leer el informe que el Defensor del Pueblo acaba de presentar en las Cortes, en el que insiste sobre la necesidad de potenciar la participación de pacientes y usuarios).

A mi modo de ver, y lo vengo defendiendo desde hace años, en el Sistema Nacional de Salud el paciente tiene derecho a que, al término de su estancia, se le facilite una factura de los gastos generados durante la misma, al igual que se hace con los procesos a que ha sido sometido. En ambos casos la justificación es la misma, el derecho del paciente a saber qué se la hecho y su coste. Derecho a la información que, junto al de la autonomía personal y a la confidencialidad, tanto han costado defender. Bien es verdad que, en este momento, nadie cuestiona que al paciente se le debe facilitar toda la información, hasta el punto de que hay profesionales que recurren al lenguaje más crudo para hacerse entender. De ahí que ahora se nos trate de sorprender diciendo que nos van a facilitar una ‘factura sombra’ para que no nos asustemos. Sin duda, nos hallamos ante un paternalismo que no se compagina con los principios que inspiran el Sistema Nacional de Salud, ni en lo que se refiere a la participación ni a los derechos.

Promesas de información

En este contexto, debo insistir en el hecho de que me vea sorprendido con las promesas de los gestores sanitarios anunciando que se va a informar a los pacientes de los gastos generados, al parecer con la buena intención de que tomen conciencia de que la asistencia tiene un coste, cuando se enterarían mucho mejor si participaran en la gestión. Con todos los respetos para los promotores del planteamiento, que por supuesto no es nada nuevo, debo decir que se trata de una propuesta paternalista, más propia de la beneficencia que de un sistema nacional de salud y, por supuesto, totalmente ajena a la Ley General de Sanidad, en cuyo articulado se enumeran los derechos de los pacientes. En otras palabras, parece que se nos quiere dar generosamente lo que nos corresponde por derecho.

Yo no espero a que a alguien se le ocurra poner en práctica tal idea para sentirme complacido e informado de lo que haya supuesto mi asistencia; yo lo voy a exigir y, además, con datos concretos, los causados por mí, pues muchos de los gestores, nombrados para contentar a los jefes que les han colocado en tan altos puestos, suelen facilitar costes medios, algo que se contradice con la información personal e intransferible que, al igual que la asistencia, precisa cada paciente. A no ser que, a fuerza de dedicarse a las relaciones públicas, en vez de la asistencia, se haya entrado en la dinámica del ‘come y calla’, que tan sutilmente plasmó Juan Gérvas en su mirador del pasado lunes. De todos modos, hasta el nombre es desafortunado, pues la sombra no es la realidad.

Carlos Nicolás

Acta Sanitaria

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