Política y Sociedad En el marco del día mundial para la prevención del suicidio, 10 de septiembre

Profesionales de la salud mental denuncian ‘ocultación e inacción’ en la prevención del suicidio

“Ocultación” e “inacción” son los términos con los que el Instituto de Trabajo Social y de Servicios Sociales (Intress) ha descrito el trabajo de los organismos públicos nacionales con respecto a la prevención de las conductas suicidas, en la presentación de su protocolo para la prevención, intervención y postvención de una cuestión que ya es considerada como un problema de salud pública.

Mar Segovia

Mar Segovia

Al día se producen en España un promedio de 10 muertes por suicidio, con un total de 3.910 muertes al año, según datos de 2014, último año registrado por el Instituto Nacional de Estadística. No son muchos los datos concretos que existen sobre suicidio, aunque los que sí se conocen demuestran que se producen el doble de muertes de esta manera que por accidentes de tráfico (1873)  y 12 veces más que por homicidios en el país.

El papel del médico de familia

Las cifras son lo suficientemente llamativas como para que asociaciones y ONG, como Intress, traten de trabajar por elaborar estrategias que aborden, por encima de todo, la prevención. Por ello, Intress elaboró un protocolo en el que señalan, en primer lugar, la importancia de eliminar falsos mitos creados alrededor del suicidio. Uno de estos mitos tiene que ver con la creencia de que quien quiere suicidarse no lo dice o el que lo dice no lo va a hacer. “Muchas veces avisan. Tanto es así que en los seis meses previos a cometer el acto, la persona está pidiendo ayuda en un 80 por ciento de los casos a su médico de Atención Primaria”, aseguró la directora operativa de Zona centro de Intress, Mar Segovia.

Desde Intress insisten en que el médico de cabecera, al ser la primera puerta de entrada al sistema sanitario, es clave en la prevención de estas conductas suicidas y, sin embargo, se encuentran con dificultades al no conocer a quién tienen que derivar a ese paciente ni qué protocolo de atención seguir. “Están pidiendo ayuda, la cuestión es si socialmente estamos preparados para darles esa ayuda”, apuntó Segovia.

Aumento significativo

Según datos de la organización, en los últimos 45 años el número de suicidios ha aumentado en un 60 por ciento. A la pregunta de Acta Sanitaria sobre si este aumento se debe a un mayor conocimiento y registro de los casos o a una causa social o cultural que provoca una mayor exposición a la tendencia suicida, el director del Centro de Rehabilitación Psicosocial (CPRS) Martínez Campos, Carlos Salamero, fue claro: “Es cierto que los registros han mejorado, pero ya no puede defenderse que la crisis económica no influye en el crecimiento de la tasa de suicidios. La pobreza, el desempleo y la precariedad también influyen”.

Salamero insistió durante su intervención en la necesidad de conocer para prevenir, pues en Intress creen que “el suicidio se puede prevenir y para prevenirlo hay que hablar de él. La prevención está en conocer”. Así, señalaron que si bien se ofrecen datos cada día de las muertes por violencia machista, cada semana de los accidentes de tráfico, del suicidio solo se conocen estadísticas cada dos años, al menos.

El estigma que rodea al problema provoca un silencio mediático y social -la “ocultación” a la que se refiere Intress- que no ayuda a su resolución; hay suicidios que no se contabilizan como tal, familias que solicitan que no se registre la muerte de su familiar como provocada por él mismo, lo que conlleva a que la prevención sea, hoy por hoy, difícil de plantear.

Prevención no es medicación
Jose Manuel Cañamares

Jose Manuel Cañamares

El papel del médico de Atención Primaria en la prevención es, como se ocuparon los responsables de Intress de insistir, fundamental. Sin embargo, al no existir un Plan Nacional de prevención del suicidio, ni protocolos de actuación -excepto en hospitales como el 12 de Octubre, que comienzan a implantar estos protocolos específicos para el centro-, la primera opción del médico es tratar los síntomas con medicación. “En el sistema sanitario español, el método es ‘contra síntoma, pastilla’. Los médicos de Atención Primaria tratan los síntomas y no tratan lo que hay detrás de ellos”, explicó el director de Salud Mental de Intress, José Manuel Cañamares.

Para contrarrestar esta medicación contra lo que puede ser una conducta suicida, desde la ONG ofrecen este protocolo que señala factores de riesgo de suicidio para, a través de entrevistas o del trato con el paciente, poder detectar los casos a prevenir. Pero admiten que llegar a los médicos de cabecera es difícil, y más sin un plan nacional que elabore un protocolo común a toda España.

Intress va a hacer llegar a la Comunidad de Madrid su protocolo, en el que se insiste en el apoyo emocional y la atención continuada como posibles herramientas de prevención de un fenómeno que se ha convertido en la primera causa de mortalidad entre los jóvenes de hasta 39 años.