Salud Mental Reconocimiento CHROME al primer centro sociosanitario capaz de conseguirlo

Prescindir de sujeciones mecánicas y del mal uso de los fármacos es posible en las demencias

La Confederación Española de Alzheimer (CEAFA) y la Fundación María Wolf han demostrado que prescindir de sujeciones mecánicas, y del mal uso de fármacos en centros geriátricos y sociosanitarios, es posible en las demencias; tal como confirma la acreditación CHROME al centro sociosanitario ICOT-El Pino de Gran Canaria.

Así lo argumentaron los responsables de estas entidades, durante una presentación realizada en la sede del Instituto de Mayores y Servicios Sociales (IMSERSO). Durante el encuentro, se actualizó el concepto de sujeción farmacológica, entendida como cualquier prescripción de psicofármacos que no responde a un diagnóstico neuropsiquiátrico definido, ya sea por conductas de la persona o por razones organizativas del centro, sin que exista respaldo legal para ello. Este es un recurso que se aplica de manera indebida para conseguir el control del sueño y los impulsos neuróticos, psicóticos o depresivos, entre distintos síndromes, de los internos residentes de los centros sociosanitarios.

Rosa María Cantabrana

Rosa María Cantabrana

Información y humanización

La presidenta de CEAFA, Rosa María Cantabrana, recordó que calidad de vida y dignidad son principios que deben regir siempre los cuidados de las personas con enfermedad de Alzheimer y otras demencias, entendidos esos valores como unos objetivos que dependen de la sensibilidad de las direcciones y los equipos llamados a hacerlos posibles.

Reivindicó la máxima responsable de esta Confederación la vigencia de los debates sobre el derecho a la información, la humanización de los cuidados y la atención en los tramos finales de la vida, y las necesidades de atención que requieren las patologías neurodegenerativas.

Con la vista en el pasado, Rosa María Cantabrana estima que la atención sanitaria de los años 80 del siglo pasado, vigente todavía en algunos aspectos, estaba demasiado medicalizada, de forma que indicadores fríos como la mortalidad, y la morbilidad, no pueden dar respuesta a la calidad de vida de las personas como un bien superior.

Dio la voz de alarma la presidenta de CEAFA, con mención a la Comisión de Servicios Sociales del Parlamento Europeo, cuando reprochó las sujeciones practicadas en España, situadas en el 30 por ciento, frente al 2 por ciento de media en el contexto comunitario.

Seguridad pasiva, activa y jurídica

Sobre la acreditación del centro canario, Cantabrana destacó su carácter renovable y revisable. Tal como afirmó, la metodología CHROME confirma la existencia en los centros de una cultura favorable a la reducción y eliminación de las sujeciones en las demencias de personas institucionalizadas. A ello, sumó la seguridad pasiva, dentro del funcionamiento de los centros, y la seguridad activa, mediante protocolos de actuación, con atención especial a la preservación de la seguridad jurídica, con lo que es posible acreditar sistemas de excelencia en los cuidados, añadió.

Rubén Muñiz

Rubén Muñiz

Riesgos y calidad de vida

El presidente y director de investigación de la Fundación Maria Wolf, Rubén Muñiz, aludió a un informe de 2015 en el que se demostró que se puede trabajar sin sujeciones físicas (cinturones, muñequeras, entre otras) en las demencias. Todo ello con eliminación de los supuestos riesgos que se supone que evitan y con clara mejora de la calidad de vida de los residentes.

En relación con las sujeciones que aportan los psicofármacos, Rubén Muñiz constató que son una forma de sedación constante en Estados Unidos, Francia y España, entre otras muchas naciones. Ante el mal uso o empleo excesivo de estos fármacos, se empezó a hablar de sujeción farmacológica, según recordó. Se trata, lamenta, de medicamentos destinados al control o la inmovilización física de las personas, de forma que no puedan afectar a la organización o el funcionamiento de los centros.

Un problema invisible

Como dificultad elemental del problema, este ponente identificó la invisibilidad de las sujeciones químicas, ya que lo que se ve son personas mayores abotargadas que, sin ese recurso inadecuado, podrían estar leyendo o realizando otra actividad.

A continuación, Muñiz describió los criterios CHROME como clínicos y jurídicos, que localizan los casos de sujeción farmacológica o, por el contrario, la carencia de medicación, cuando sí es necesaria. Para ello, el trabajo impulsado por la Fundación incluyó las auditorías realizadas por el doctor Martín Carrasco, con el resultado positivo de lograr la total supresión de sujeciones físicas y farmacológicas en el ICOT-El Pino.

Sobre neurolépticos y benzodiacepinas

Acerca de la elección del centro canario para la auditoría, el miembro de la Fundación Maria Wolf argumentó su carácter avanzado en demencias y el tratamiento de las condiciones de conducta, además del gran prestigio, y número abundante, de su equipo de psicólogos. Durante el procedimiento, se mantuvieron los fármacos seguros y se aplicaron estrategias alternativas a los de mayores riesgos.

Como ejemplo de mal uso de los fármacos, Muñiz citó algún centro en el que se aplican neurolépticos y benzodiacepinas al 100 por cien de sus mayores institucionalizados. Esta es una mala práctica que también coexiste, según sostuvo, con la falta generalizada de consentimientos informados sobre terapias que lo requieren y otros aspectos relativos a los derechos de las personas.

Concluyó Muñiz con la afirmación de que las comunidades autónomas no tienen competencias en materia de sujeciones farmacológicas. No obstante, puso de manifiesto el hecho de que sí las tienen en relación con las sujeciones físicas.

Javier Olazarán

Javier Olazarán

Modelo a seguir

Por su parte, el director científico de la Fundación María Wolf, Javier Olazarán, considera que no es realista pensar que todos los centros pueden prescindir de golpe de sus fármacos, ya que el propio ICOT-El Pino tardó varios años en conseguirlo. Por ello, propuso incrementar la formación de los profesionales sociosanitarios e implantar los criterios CHROME de manera gradual.

Como logro objetivo, este ponente citó la reducción hasta el 21 por cien en el uso de neurolépticos y benzodiacepinas, muy por debajo del 50 por ciento común en los centros de España. Ello según datos refrendados por la Comunidad Foral de Navarra, que situaron el uso de neurolépticos alrededor del 35 por ciento.

Javier Olazarán estima como valor conseguido en ICOT-El Pino el haber logrado la recuperación de capacidades cognitivas y afectivas en los residentes, con la eliminación de las sujeciones farmacológicas.

También aludió este ponente al estudio realizado por Ballard y otros en 2009, con el que se descubrió que la mortalidad por el uso de neurolépticos aumentó en un 7 por ciento al año de tratamiento, con una pérdida de esperanza de vida de dos años, a los 24 y 36 meses; y leves mejoras conductuales como contrapartida. A ello, sumó las benzodiacepinas de largo uso como factores multiplicadores del riesgo de caídas.

Alejandro López

Alejandro López

Vencer prejuicios y temores

El director del Centro Socio Sanitario el Pino, ICOT-El Pino, del IAS del Cabildo de Gran Canaria, Alejandro López, celebró el éxito de su institución, al haber salvado la doble dificultad de prescindir de las sujeciones de todo tipo, como vencimiento de prejuicios y temores, y de ser un centro público que no puede seleccionar sus pacientes, como los privados, y que recibe sus internos por las necesidades de Dependencia.

Alejandro López observó como problema inicial de los centros el vencer las rutinas en las que suelen caer de manera general. Para realizar la auditoría de la Fundación María Wolf, explicó que se hicieron revisiones semanales por Enfermería, lo que confirmó el éxito de la intervención ambiental.

Sobre el propio centro ICOT-El Pino, su director lo describió como una entidad pública, instalada en un edificio de mediados del siglo XX, dedicado a hospital general de 11 plantas. Como rasgo principal de la institución, resaltó sus centenares de pacientes de alta dependencia, por lo que el programa ‘El Pino sin sujeciones’ se inició en 2014 en la tercera planta, caracterizada por su mayor problemática, dado su alto número de residentes deambulantes.

Como resumen del cambio organizativo, López informó de que consiguió retirar las contenciones físicas en 2017, y en 2018 reducir mucho las químicas. En el campo de las anécdotas, confesó que Rubén Muñiz le ató a una silla por espacio de cuatro horas para empezar la auditoría desde la empatía hacia los residentes.

Manuel Martín Carrasco

Manuel Martín Carrasco

Indicador de calidad

El director Médico de la Clínica Menni, de las Hermanas Hospitalarias de Pamplona, Manuel Martín Carrasco, insistió en que la prescripción de fármacos es un indicador de calidad asistencial sociosanitaria. Cuando se logra, afirmó, se obtienen grandes beneficios para los internos, con el desafío posterior de lograr la continuidad, reto que es posible conseguir, aseveró, mediante la acreditación CHROME.

Tal como informó este ponente, la supresión de las sujeciones químicas contribuyen a la reducción de caídas, la asistencia a urgencias e, incluso, la calidad de vida, por lo que la supresión de las sujeciones farmacológicas tiene impacto directo en la supervivencia.

Sobre la auditoría realizada por la Fundación, Manuel Martín Carrasco precisó que amplió el foco a cualquier tipo de uso no indicado de psicotrópicos y opioides. Destacó también el carácter renovable de las acreditaciones. Se trata, según comentó, de una recertificación periódica, cuyo procedimiento se adapta a las peculiaridades de cada centro.

En el escenario internacional, Martín Carrasco comentó el caso de Estados Unidos, que en el cambio de siglo consiguió una reducción efectiva del uso de antipsicóticos, a través de cambios normativos y acciones ejecutivas impulsadas por las autoridades sanitarias del país.

Residentes

Durante el encuentro se aportó información de dos residentes. Mientras que J. M. ingresó con una medicación equivocada de cuatro benzodiacepinas, un neuroléptico y un anticonvulsivo; L. M. también llegó a su centro con bezodiacepina y neuroléptico no adecuadas. Afortunadamente, ambas mejoraron su calidad de vida, a raíz del programa CHROME.

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