Política y Sociedad Seminario del Idis en Alcalá de Henares

Para el IDIS, la sanidad privada carece de capacidad para ayudar a la pública si se produjera un crack

Por primera vez desde sus más de cuatro años de existencia, directivos del Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad (Idis), han dibujado un futuro sanitario borrascoso. La no sostenibilidad del sistema -aunque ofrecieron soluciones-, la posible desaparición del mutualismo administrativo y la futura dificultad para hacer frente al pago de las pensiones fueron algunas de las amenazas que, de acuerdo con lo expuesto, se ciernen sobre el sistema. Y una frase que inquietó especialmente: “no tenemos capacidad (la sanidad privada) para asumir todo el servicio en caso de un crack del sistema”.

Manuel Vilches 5La “Visión del nuevo modelo sanitario que precisa España” corrió a cargo del director general del Idis, un Manuel Vilches, que más respondón de lo habitual, habló de un sector “revoltoso”. Partiendo de la protección que la Constitución y la Ley General de la Sanidad de 1986 consagran a la salud. Vilches se centró en la cobertura universal y el acceso equitativo a la misma, puntos básicos que contempló como incumplidos en la actualidad.

De ahí pasó a la insostenibilidad de un sistema que, desde hace 25 años, incrementa el gasto anual en un 10 por ciento y en el que las comunidades autónomas generan un gasto que evaluó como “muy por encima de las necesidades reales”. Y que, además, “obliga al endeudamiento y al recorte con el consiguiente empeoramiento de la asistencia”. De inviables y poco cohesionados tildó a los diferentes sistemas autonómicos, “regidos por criterios políticos que se imponen sobre los sanitarios y que duplican y hasta triplican los gastos en recursos, al competir entre sí”.

Una pérdida de un 1 por ciento per cápita

Tras mostrar una serie de gráficos que sustentaban la caída de la financiación desde el año 2008 hasta el 2009, año en el que el presupuesto sanitario público experimentó una bajada de unos 1.000 millones, mantuvo que la evolución actual del sistema en relación con la población ha experimentado una bajada del 1 por ciento per cápita. Considerando en todo momento que el sistema es barato gracias al apoyo privado y a los bajos sueldos de los profesionales, en relación con la media de la UE.

Las amenazas que se ciernen sobre el sistema no acaban aquí. Según Vilches, los más optimistas auguran que el gasto se duplique en tan solo 6 años. Tamaño incremento lo basó en las ya conocidas razones del aumento de esperanza de vida (que atribuyó, con buen humor, más al sol y al aceite de oliva que a los médicos); a la cronificación de las enfermedades, antes mortales; al incremento de la innovación tecnológica y científica (gasto en las vacunas y en los carísimos tratamientos farmacológicos); a una mayor demanda de información por parte de la población; así como a causas varias, como pueden ser requisitos legales, judicialización sanitaria y nueva ley de Dependencia.

La insostenibilidad de las pensiones

Los más optimistas auguran que el gasto sanitario se duplicará en tan solo seis años.

Entre los abundantes datos suministrados por Vilches hay uno que es como para echarse a temblar: se trata de que en la actualidad cuatro personas en activo sustentan la pensión de una persona mayor o jubilada; cifra que pasará a ser en 2052 de 1,4 personas en activo por cada jubilado.

Otro de los grandes desequilibrios del sistema lo situó en los avances tecnológicos; unos avances “imposibles de imaginar hace 20 años”.  Añoró aquellos tiempos “en los que más que a operar ibas a explorar; en cambio ahora con el Tac la cirugía ha perdido mucha emoción”. No dejó de reconocer que para el paciente es mejor, “aunque resulte aburridísimo para el cirujano” (Vilches es especialista en Cirugía General y Aparato Digestivo y Mastología).

Las recetas del Idis

Cinco fueron las propuestas del Idis para alcanzar unas “estrategias que conducen a un panorama cierto de la Sanidad”. Sustancialmente consisten en la “reorganización del sistema” en base a la realidad poblacional; en la “definición de la Cartera de Servicios Básicos” ajustándola a la demanda y a la capacidad económica para atenderla, “identificando las prioridades, dejando fuera lo superfluo o accesorio”. Y animó a practicar políticas aplicables a todos los lugares; actuación que consideró imprescindible.

Otra de las recetas del Idis consiste en la “reevaluación de la gobernanza del sistema” o en la mejora de la eficacia de la gestión . Aquí consideró la importancia de conseguir un pacto sanitario en virtud del cual se impongan los criterios sanitarios y técnicos y saque a la política del sistema. Y concedió al Estado un papel cohesionador y de liderazgo, capaz de integrar toda la información sanitaria sobre un paciente, “en función de las necesidades y no de las inminentes elecciones”.

Todos los recursos al servicio de la sociedad

La eficiencia en la gestión para alcanzar los objetivos propuestos consumiendo el mínimo de recursos y evitar la rigideces del sistema fue otra de las propuestas, así como la externalización de la gestión para lo que atisbó la necesidad de cambiar la normativa legal en pro de que “todos los recursos públicos y privados sean puestos al servicio de la sociedad”.

Ampliar el modelo Muface, al que contempló con escasas expectativas a medio plazo, fue otra de las prerrogativas expuestas por Vilches , ya conocidas.

Ante la vista de la nefasta curva del gráfico que mostraba que en 2013 gastos sanitarios e ingresos de unen, Manuel Vilches sustentó la reacción del Gobierno que, entre otras acciones, ha estado basada en el incumplimiento de los plazos de pagos; unos incumplimientos que calibró que han llevado a la ruina a numerosas empresas y que dan una percepción “absolutamente negativa” del sector.

La colaboración con la pública como caballo de batalla

Declaró que el actual caballo de batalla de la privada se basa en la colaboración con la pública. En este campo situó la posibilidad de una mejora ostensible en la potenciación del seguro privado.

De “impacientes” calificó a los que eran conocidos hasta ahora como pacientes. Más tarde vio la evolución de los mismos como “discutidores y reactivos”, marcados por el doctor Google. Abundando en la idea de cómo ha venido cambiando el perfil del paciente, el director general del Idis pasó a lo que denominó paciente “proactivo”, que no es otro que el que llega solicitando unos centros y unas actuaciones determinadas. Dicha cuestión le llevó a una web de Pensilvania (EEUU) que publica resultados y costes de todos los servicios sanitarios, incluyendo las tarifas de los cirujanos (con la información de la mortalidad asociada). Y reconoció que, aunque puede parecer una barbaridad, “para nosotros es maravilloso ya que todo el mundo tiene derecho a elegir quién le toca su coronaria”.

La última receta de mejora la aplicó a la “corresponsabilidad del ciudadano”. En la necesidad de dar paso a un paciente que colabora y al que no le parece bien el gasto innecesario. Aclaró que, sin llegar a los extremos del Reino Unido, que amenazó con no poner desfribiladores a fumadores en caso de que no dejaran el vicio,  sí que optó por pedirles un esfuerzo en llevar una vida más saludable y en la práctica del autocuidado.

De “enfoque incipiente” tildó la política de detección precoz de las enfermedades y las políticas de prevención, que asignó también a las empresas (con incentivaciones).

El coste de no utilizar las nuevas tecnologías

El que en Toledo no tengan acceso a un historial de un paciente de Madrid lo contempló como una forma infalible de que las pruebas han de ser repetidas, pese a las bondades que ya ofrece la salud electrónica. Elevó a un tercio las consultas que serían innecesarias con unas mejores propuestas de las tecnologías aplicadas a la medicina o la mhealth.

Cuando aún no nos hemos familiarizado con esta (mhealth) y en prueba de la razón que asistía al boticario Don Hilarión cuando se admiraba de que «hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad», se está imponiendo la uhealth, que viene a ser algo así como la información del futuro o la información completa acerca de un paciente, según contó Vilches.

Una de las últimas cosas que pidió fue que la sanidad privada dejara de ser “la mala del cuento” y reclamó su derecho (del sector privado) a contribuir a las reformas para poder cuidar de la salud eficazmente como ha venido ocurriendo hasta ahora.

Por último, una confesión que dio un poco de miedo: “no tenemos capacidad (la sanidad privada) para asumir todo el servicio en caso de un crack del sistema”.

Un modelo agotado

Para el delegado de Asisa en Madrid, Luis Mayero, el mutualismo administrativo (Muface) está en riesgo de desaparecer.

El vicepresidente del Idis y delegado de Asisa en Madrid, Luís Mayero, se centró en el mutualismo administrativo, modelo que consideró infra-financiado en un 40 por ciento (con respecto lo que cuesta un paciente en la sanidad pública). Como “tensionado” calibró el sector de las aseguradoras. Y tras dar al sistema actual por finiquitado (“el modelo anterior no es válido”), se refirió a la existencia de fórmulas nuevas que no se ponen en práctica por “miedo de algunos sectores a perder estatus”.

De la bolsa de plástico a la nada

Entre las descalificaciones de la actual sanidad citó la circunstancia de que el ciudadano se ha quedado de hecho sin historial sanitario, ya que a la antigua bolsa de plástico (depositaria de toda la documentación sanitaria) que portaba el ciudadano no la ha sustituido nada, “puesto que hemos creído que nuestro historial digital es transportable y de hecho no es así”.

Centrándose en el mutualismo administrativo de Muface criticó que fuera firmado cada año en diciembre; después de que en el mes de octubre el Consejo de la mutua fije las primas y las prestaciones. Tras un año de primas congeladas, como el presente, a los ejecutivos de las mismas les llega el mensaje de que la subida puede ser igualmente cero; circunstancia que llevó al delegado de Asisa en Madrid asegurar que se pone al mutualismo administrativo en riesgo de desaparecer.

Mayero incidió en que en Muface solo quedan 3 grandes compañías aseguradoras y en Isfas, dos. Pidió otro plan a la Administración; en este caso para que se planifique con tiempo; un período que estimó en tres años vistas con el objetivo de evitar “el estrangulamiento del sistema”. Adujo la existencia de un plan de ahorro que al parecer no gusta a la Administración puesto que “no comenzaría a dar sus frutos hasta los cinco años de ser aplicado”. Explicó que ese plan significaría un cambio legislativo en el que habría de intervenir el Parlamento, si bien no entró en más detalles.

Fernando Mugarza, el director de Desarrollo Corporativo y Comunicación del Instituto que agrupa a gran parte del sector privado, además de coordinar la jornada, ilustró sobre “cómo mejorar la calidad, dotar de solvencia e incrementar la eficiencia tecnológica del sistema, como objetivos ineludibles dentro de una sanidad globalizada”. Hizo hincapié en la imagen “distorsionada” que algunos ofrecen de la sanidad privada.

1 Comentario

  1. Concha says:

    Me pregunto qué escenario se imagina el Dr. Vilches derivado del «crack» del sistema en el que la sanidad privada fuera requerida para prestar «todo el servicio» y para lo que ésta no tendría capacidad.
    ¿da miedo pensarlo?
    Verdaderamente asombran las variadas reflexiones – y contundentes afirmaciones – expuestas en su intervención

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