Madrid 12/03/12, Juan Gérvas
Está documentado que los ricos suelen tener una peor percepción de su estado de salud, lo que les lleva no sólo a un mayor uso de los recursos sanitarios, sino a someterse, eso sí por indicación de su especialista, a auténticas torturas nada saludables. Desde este principio general, el comentarista pone en cuestión el control de los factores de riesgo para evitar la muerte cardiovascular; entre otras razones, porque de algo hay que morir, y, además, porque, con datos fehacientes, el consumo de determinados fármacos para evitarla no sirve de nada.