22/04/13, Juan Gérvas
La práctica cada vez más frecuente en sanidad de establecer incentivos para conseguir determinadas metas puede afectar negativamente al quehacer profesional del médico que, como principio, siempre deberá optar por la salud del paciente y no por el objetivo económico marcado. Y, como colofón de su comentario, el articulista aboga por una política clara de declaración de intereses, para evitar dar la impresión de que el sanitario está al servicio de una empresa.