Punto de vista Apuntes de un boticario

¡Oiga: que se le está viendo el pliegue interglúteo!

La insistencia sobre los horarios de las farmacias. que acaparan la atención de las nuevas normativas sobre ordenación farmacéutica, centra las digresiones y preocupaciones de nuestro colaborador.

Incluía el inolvidable Miguel Hernández en sus “Nanas de la cebolla” el siguiente verso: “Duerme niño en la doble luna del pecho/yo nana de cebolla tú satisfecho/no te derrumbes/ que no sepas qué pasa ni lo que ocurre”

Aplicar esta ignorancia en la mente aún virgen de un niño es desearle lo mejor para él. “Que no sepas qué pasa ni lo que ocurre”. ¿Se puede desear en la tribulación algo mejor para un hijo?. Ya tendrá tiempo que su cerebro, cargado de cuitas y enseñanzas, lo convierta en un adulto lleno de responsabilidades y toma de decisiones.

En el plano laboral es muy frecuente que el asalariado luche por ser dueño y cuando lo consigue añore volver a ser un “mandao”

Como escribía Gil de Biedma, hoy me he levantado con la vena (sin doble intención) poética: “Me enteré tarde de que la vida era esto”

Viene este comienzo tan poético al hilo de algo consustancial al ser humano que está en permanente debate con el eterno dilema de querer ser mayor cuando es niño y de ser niño cuando ya es mayor.

En el plano laboral es muy frecuente que el asalariado luche por ser dueño y cuando lo consigue añore volver a ser un “mandao”. Porque no hay palabra mejor que esta última cuando alguien, y hablo de una atención al público y ante la exigencia de un cliente, para que el empleado salga airoso y limpio de culpa diciendo: ¡Soy un mandao!.

Apertura de farmacias

Hasta hace no mucho tiempo todo lo referente a la regulación sobre farmacias era total y única competencia de sus respectivos Colegios Provinciales englobados, a su vez, en el Consejo General de Colegios Farmacéuticos con sede en la capital de España. Y de esta forma desde el complicado asunto de autorizar la apertura de una nueva farmacia, como su traslado de ubicación, reformas externas e internas, pasando por las guardias, todo era competencia de los Colegios.

Este inusual y fantástico modelo de asistencia sanitaria, cual es el servicio farmacéutico, debemos procurar que no se nos vuelva en contra

Antes del decreto del año 1978 del pasado siglo y cuando la instalación y apertura de una nueva farmacia se regía por la antigua ley de las “distancias”, los colegios decidían con procelosos estudios, y tras la habitual oposición de los colindantes, si era procedente o no la nueva apertura. ¡Ahí es nada!.  Todos los Colegios tenían, incluso, un arquitecto técnico que prestaba sus servicios para, en caso de litigio, certificar mediciones, estructuras, construcción etc…que el solicitante había incluido en el expediente.

Siendo esto lo primordial, también dentro de las citadas competencias se encontraba otro tema eje de estos Apuntes, cual es el asunto de los horarios de apertura y guía de guardias. De esta forma los Colegios enviaban cada año este “calendario laboral” a todas y cada una de las farmacias, incluyendo horarios de apertura y el cambio de éste cuando llegase el periodo estival.

Y llegó la Administración

Era frecuente, ¡fíjense!, que a los colegios llegasen denuncias de algún colegiado contra otro circundante alegando que este abría antes de la hora fijada o bien, y por el contrario, porque cerrase más tarde de lo autorizado. Eran, en definitiva, los Colegios los que juzgaban y definían hasta que  llegó la Administración y mandó parar. Y, como a veces, una anécdota vale más que todo un largo razonamiento, escribo lo que, al hilo de los horarios y las guardias, me contaba un boticario al que cito con frecuencia por haber vivido tiempos pasados y que ejerce como farmacéutico comunitario.

Este amigo consiguió, tras larga lucha, instalar una farmacia, acogiéndose a un artículo que, me dice, llegó a conocerse coloquialmente como “el 3-1-B”  que permitía abrir una farmacia en un lugar que estuviese distante de un núcleo urbano y del que la separase una determinada distancia y un “accidente” geográfico (perdonen mis fallos en legislación farmacéutica, que aunque la hube de estudiar, no es mi fuerte). Se trataba, como pueden comprender, de una barriada perdida del mundo de Dios en la que invirtió no solo lo que tenía sino lo que le “prestaron” los bancos. Su intención estaba basada en un halagüeño futuro que según los proyectos del municipio eran ciertos pero, como todo los proyectos municipales, sin fecha y sin certeza de que lo que los políticos decían, en época electoral, se hiciesen realidad.

Vecindad y guardias

En estas circunstancias, los pocos vecinos vieron con muchísimo agrado la instalación de un “centro sanitario” con un profesional como mi amigo que se ganó a la gente con sus consejos, trabajo y perseverancia. Pero pasado menos de un año, y como es inherente al ser humano, la gente quería más. Así que, al principio con buenas palabras e insinuaciones, comenzaron a requerirle que hiciese guardias nocturnas. Cada vez que este boticario oía esta sugerencia se le abrían las carnes, hasta que llegó el fatídico día en que el Presidente de la Asociación de Vecinos le instó, ya sin sugerencias, a que abriese “todas” las noches. Y es aquí donde mi amigo, que no anda mal de labia, revistióse de retórica y, tras un bien construido breve discurso, alegó que “las guardias están regidas por mi Colegio y, aunque yo las he solicitado, aún no me han sido concedidas, pues otros compañeros, más o menos lindantes, se han opuesto por poderse sentir perjudicados económicamente. Por ello estoy a la espera”. Remedio santo me contaba mi amigo, ya que hasta que no pasó un tiempo, y la barriada se pobló, “no tuve que hacer este servicio permanente que se me pedía y que yo humanamente no podía realizar puesto que yo trabajaba solo, ya que no podía pagar un mínimo auxiliar”.

Farmacias de Madrid

Las farmacias de Madrid prestarán sus servicios en régimen de libertad y flexibilidad, garantizando en todo caso a la población el acceso a la atención farmacéutica de manera continuada, estructurada y publicitada

Todo este relato viene al hilo de lo leído hace poco y que manifiestan actitudes contrarias y así  las farmacias de la Comunidad de Madrid podrán elegir las horas que quieren tener abierto al público su establecimiento. El único requisito será que al menos lo hagan durante 40 horas a la semana.

Hasta ahora, estos locales tenían que elegir uno de los cuatro tipos de horarios existentes, sin posibilidad de cambios ni modificaciones. A partir de ahora, según el acuerdo al que ha llegado el Gobierno regional con el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid, (y el amigo Luis González me entenderá aun sin compartir), las farmacias prestarán sus servicios en régimen de libertad y flexibilidad, garantizando en todo caso a la población el acceso a la atención farmacéutica de manera continuada, estructurada y publicitada. Mientras que la franja variable, y ahí radica el principal cambio, “se determinará voluntariamente por las oficinas de farmacia”. Además, el horario que se decida realizar tendrá carácter anual y será comunicado previamente, antes del 15 de diciembre de cada año, a la Administración Sanitaria y al Colegio Oficial de Farmacéuticos.

Sólo tienen que comunicarlo. Este horario, según recoge el texto,  podrá ser ampliado a iniciativa de su titular, debiendo ser objeto de comunicación previa dirigida a la autoridad sanitaria. Habrá un turno mínimo de 40 horas y el propietario decidirá si quiere abrir más horas

Esta noticia, y amplío los datos, la recoge el diario “Expansión” que da su opinión que abre con titular que dice: Adecuada flexibilización en las farmacias

Liberalización de horarios

La Comunidad de Madrid liberaliza el horario de las farmacias, que podrán elegir cuándo abren al público, con el único requisito de que al menos lo hagan un mínimo de 40 horas a la semana. La mayor flexibilidad es una buena noticia que el sector llevaba tiempo demandando y que beneficiará al “cliente”, (las negritas son mías) ya que el fin de  una barrera máxima de horas de apertura mejora el servicio farmacéutico ofrecido. Con todo, el Gobierno regional debe velar para que la flexibilización no conlleve una reducción de las boticas que abren 12 ó 24 horas y que ayudan a que los clientes atiendan urgencias.

Dicho lo cual, que dicen los tertulianos, yo siempre tengo presente que el farmacéutico es el único profesional sanitario y universitario que ejerce su profesión a pie de calle sin cita previa y en algunos casos, como se ha leído, 12 ó 24 horas ininterrumpidas durante 365 días del año al igual que todos los rurales de farmacia única, muchos de ellos afectados por el virus VEC que no es el VIH. Enfermedad, dicho sea de paso, que ya puede “autodiagnosticarse” en el propio domicilio del presumible afectado, y de “Venta exclusiva en farmacias”.

Porque lo que este inusual y fantástico, para los usuarios españoles, modelo de asistencia sanitaria, cual es el servicio farmacéutico, debemos procurar que no se nos vuelva en contra. Puede que con tantas “facilidades”: fácil acceso, servicio permanente, sin cita previa y…( ¿hay otro sanitarios que dé más?), podamos caer en el refrán que dice: “de tanto agacharse se le vio el culo”, (pliegue interglúteo para los políticamente correctos).

Y, mientras, el “usuario”,  ante tanta facilidad, seguirá pensando que la “Atención Farmacéutica” está pagada porque va incluida en el PVP del medicamento.

No se olvide que el necio suele confundir valor y precio y de necios hay tantos que ya no caben más en este país de nuestras entretelas.

Pedro Caballero-Infante

Especialista en Análisis Clínicos caballeroinf@hotmail.es Twitter: @caballeroinf

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