El mirador El Mirador

¡Obesos del mundo, uníos! ¡Contra el estigma y la discriminación!

Juan Gervas

Como si de una nueva religión se tratara, la Medicina comienza a ser utilizada por algunos profesionales, instituciones y empresas como creadora de malas conciencias, como en el caso de la obesidad, a fin de que se sigan determinadas consignas o estrategias comerciales.

Moralina y no moral (religiosa)

A lo largo de la historia han sido las religiones las que imponían restricciones al placer individual y grupal. No todas las religiones, desde luego. Por ejemplo, tenemos todavía el recuerdo de las bacanales, en honor a Baco, con su disfrute a todo plan del sexo, el vino y otros placeres posibles. Pero en general los sacerdotes de las distintas religiones han sido y son zelotes preocupados por imponer limitaciones al placer como si no hubiera suficiente sufrimiento en el diario vivir.
En concreto, los que pertenecemos a sociedades dominadas por un cristianismo de ultratumba hemos tenido y tenemos que ver la moralina con que se intenta impregnar la vida de sus fieles, y de toda la población. Por supuesto, hay otros cristianos que se preocupan de lo que tienen que preocuparse, como los de la Teología de la Liberación.

Para la cúpula católica de ultratumba, hasta ahora lo clave ha sido el sexo y la reproducción, quizá por su represión personal y por los ocasionales y tolerados excesos pedófilos. Que si el control de la natalidad, que si el uso de condones, que si por delante o por detrás (arriba o abajo), que si la homosexualidad masculina (la femenina les ha preocupado siempre menos, ¿por qué será?), que si los pensamientos impuros, que si el sexo en grupo, que si la prostitución, que si el adulterio, que si la fidelidad perfecta, que si el nudismo, que si la promiscuidad, que si los divorciados, que si el aborto, que si el SIDA como castigo de Dios, que si la pornografía, que si la abstinencia, que si la búsqueda del placer por el placer, etc.

¡Qué poco amor hay en todo ello, qué poca caridad y qué poca paz! En su afán represor se les agria la cara y se vuelven de gesto adusto y de hablar avinagrado. Una pena, porque en los Evangelios hay otras obligaciones y preocupaciones, por ejemplo respecto a los pobres y a la injusticia institucional y hay otra tolerancia, por ejemplo con las putas y con los excluidos en general.

Moralina y no moral (médica)

La moralina del catolicismo de ultratumba y de sus sacerdotes zelotes puede ya poco en la sociedad pues sólo les quedan los rescoldos de una autoridades políticas que no se atreven a modificar el Concordato en España, ni a recortar los privilegios de una casta casposa con la que se igualan. Pero no importa esta debilidad de la represión religiosa, pues ahora la moralina la dispensan por toneladas los médicos clínicos y de salud pública.

Por ejemplo, que si la promiscuidad y las enfermedades de transmisión sexual (con el fantasma del SIDA por bandera) y la promoción de la abstinencia como mejor método para evitar tales enfermedades y el embarazo.

Otro sí, el miedo al sol y a disfrutar del aire libre, del nudismo y de las playas, que el melanoma es cáncer temible.

Más, que si el consumo de marihuana produce daños cerebrales y mentales.

También sobre la importancia de hidratarse con Coca-Cola, de tomar calcio con Puleva, de comer galletas Dinosaurus (especialidad de la Asociación Española de Pediatría).

Por ejemplo, normas sobre si el niño debe o no dormir con los padres, sobre la forma de su cabeza y sobre la mejor pauta para los horarios de la lactancia.

La obesidad afecta fundamentalmente a los pobres de las sociedades ricas

Control del niño sano, del adolescente alegre, del joven casadero, del maduro trabajador y del anciano y de su cuidador.
Seguimiento de la embarazada y de toda mujer «que se mueva» por las recomendaciones preventivas, diagnósticas y terapéuticas de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (y muchas otras).

Y así sin parar; no faltan ejemplos con algunas «suciedades» científicas creadas exprofeso para promover el negocio inyectando miedo y normas. Venden al tiempo el problema que crean con el miedo y el remedio con que hacen negocio. Es el control de la sociedad por los médicos, ahora que nos estamos quitando de encima a los curas ultramontanos.

Esta moralina, además, es pura biología y puro negocio, pues es un enfoque que no responde ni a los problemas reales de la sociedad ni a las necesidades de los pacientes sino a la de los accionistas. Si llega la primavera, lo sabes antes que por las amapolas en las cunetas por los alergólogos diciendo eso de «esta primavera el polen será como nunca». Si llega el verano, por los dermatólogos con su chiringuito del melanoma que aconsejan cremas filtrantes «acreditadas», horas de playa y sombrillas ad hoc. Si llega el otoño, tienes juntos y revueltos, con el negocio de la vacuna de la gripe, a la Asociación Española de Pediatría, la Asociación Española de Vacunología y a la Sociedad Española de Medicina Preventiva y Salud Pública.

Es una moralina que pretende medicalizar «hasta el cagar» como bien dice algún exaltado.

La obesidad como problema político

La obesidad depende de la organización de la sociedad.

La obesidad afecta fundamentalmente a los pobres de las sociedades ricas.

Quien come comida basura (chatarra) y quien ingiere bebidas basura (chatarra) es básicamente el pobre.

Quien no consume las calorías que ingiere es el pobre de las sociedades ricas.

Son las industrias de alimentación las responsables de la ingesta de la comida basura (chatarra) con sus promociones de «hidratar» (Coca-Cola y sus refrescos varios, y otras industrias) y de «dieta mediterránea» (McDonald y otras industrias).
Es la vida miserable y estresante de los pobres en las sociedades ricas la que provoca la obesidad, a base de comer y beber basura (chatarra).

La obesidad no es un problema médico, ni se resuelve la obesidad con intervenciones sanitarias

Es la geografía urbana que exige largos desplazamientos en vehículos a motor privados y públicos la que determina el tiempo disponible para la vida familiar, para comprar, cocinar y comer la verdadera dieta mediterránea y para disfrutar de la vida. Esta geografía no obedece a un diseño arbitrario, sino a una ideología que promueve el automóvil privado.
Son los horarios de los trabajos precarios los que llevan a una vida sedentaria sin tiempo para el deporte, ni siquiera el simple paseo
https://www.actasanitaria.com/promocion-de-la-salud-la-sexual-como-ejemplo/

La obesidad no es un problema médico, ni se resuelve la obesidad con intervenciones sanitarias.

Sobran los medicamentos y las «consultas de obesidad», sobra la medicalización de la alimentación, sobran las normas sobre lo mejor y lo peor, sobra el trasladar sobre los hombros de los obesos el problema que genera la ambición de quienes siempre quieren ganar más.

La obesidad no es un problema médico y se asocia a menor mortalidad

Respecto a la obesidad también se ha emprendido una «guerra», otra más. Se vende como una epidemia de efectos deletéreos, como un problema médico y de salud pública. En Méjico, por ejemplo, la epidemia es terrible pues incluso a los niños se le dan bebidas refrescantes «para hidratar». Es un poco como cuando se recomendaba anís (o aguardiente) para que los niños durmieran bien.

Hay una colusión (colusión, no colisión) de intereses entre las industrias alimentarias y de bebidas gaseosas, las industrias del automóvil y otras con las autoridades y responsables políticos para centrar el problema de la obesidad en la biología (genética, «metabolismo», etc) y la autonomía personal (abuso descontrolado, falta de sentido común, búsqueda del placer inmediato, etc). De ello se benefician otras industrias y profesionales, notablemente los que realizan cirugía bariátrica y tienen consultas «de obesidad», las múltiples «suciedades» científicas creadas ad hoc y las farmacéuticas con sus tratamientos (que han provocado cientos de muertes, en el caso del Mediator, el «milagroso» medicamento para la diabetes y la obesidad).

El colmo es que las industrias y corporaciones causantes de «la epidemia de obesidad» se alían con «suciedades científicas» e incluso con la comunidad para «la guerra contra la obesidad», como se ha estudiado bien respecto a la obesidad infantil
http://scu.sagepub.com/content/1/2/130.full.pdf+html

Al trasladar la responsabilidad global a título individual, el obeso termina acosado, avergonzado, discriminado, estigmatizado, excluido, hostilizado y marginado.

El obeso es, como poco, un pecador. Un ser rastrero que «se pierde» por la comida y la bebida basura (chatarra), alguien de quien no hay que fiarse, incapaz de controlarse.

El obeso pasa a ser gordo y objeto de burla, chanza y pitorreo. En la escuela el «gordito» es víctima del acoso colectivo que incluye muchas veces incluso a sus profesores. Lo mismo sucede en la adolescencia, juventud, madurez y vejez.

Además, la obesidad se ve como un problema de salud pública, como si los obesos consumieran servicios que no pagan y como si su obesidad pesara sobre toda la sociedad. La cuestión se simplifica sin ciencia y se llega a considerar que el problema es la propia obesidad y que la solución es perder peso. Todo recae sobre el individuo, nada sobre la organización social
http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/jlme.12003/pdf

 Los estudios demuestran reiteradamente que la obesidad se asocia a menor mortalidad

El gordo termina aceptando su bajo nivel moral y pierde la autoestima. Especialmente la pierde cuando ha hecho intentos varios con su consiguiente fracaso a medio y largo plazo. El obeso niño y adolescente puede llegar a odiarse y a caer en la anorexia y terminar muriendo en casos extremos.

Sin embargo, los estudios demuestran reiteradamente que la obesidad se asocia a menor mortalidad.

Mueren menos las personas con sobrepeso e incluso obesidad grado 1 que las personas de peso «normal». Es decir, un varón de 175 cm y con hasta 90-95 kilogramos morirá más tarde que si tuviera el peso «normal» de 75 kilogramos. Idem con 165 cm y hasta 80-85 kilogramos de peso.

En general, es beneficioso el sobrepeso y la obesidad hasta un IMC (Índice de Masa Corporal) menor de 30
http://jama.jamanetwork.com/article.aspx?articleid=1555137

El obeso tiene que reconocerse como gordo feliz, bello y alegre.

La obesidad engrandece a quien la «padece».

Es hora de recuperar la autoestima y de disfrutar de esos «kilos de más».

Es hora de, siendo obeso, comer con prudencia y sin miedo, de gozar de la alimentación y del sexo, de la familia y de los amigos, del trabajo y del descanso.

Es hora de que los gordos se unan y de que rompan las cadenas que les estigmatizan y discriminan.

Juan Gérvas

Médico general jubilado, Equipo CESCA (Madrid, España). jjgervas@gmail.com; mpf1945@gmail.com; www.equipocesca.org; @JuanGrvas

14 Comentarios

  1. Gabriel says:

    Muy bien dicho todo, Una cosa , se te Olvidó elBollycao para tener la CDR de Hierro. También auspiciado pòr la SEDCA (Sociedad española de dietética y ciencias de la alimentación), ¡¡Verguenza debería darles¡¡

  2. Antonio Zaragoza says:

    Sr. Gervás, le sigo cotidianamente. Su agudeza y su crítica mordaz me gustan y con frecuencia me parecen acertadas, pero la introducción que ha hecho en esta ocasión, no solo hiere la sensibilidad de los que nos sentimos cristianos, sino que es sencillamente falsa.
    Espero que con la libertad de expresión que le caracteriza considere también la sensibilidad del que lo lee.

  3. Rosario says:

    Felicidades. Cada vez que te leo recibo una inyección de activismo.

  4. JUAN CARLOS SANGUINO FABRE says:

    Francamente interesante y liberador…

  5. Juan, nos has dicho nada del Danacol. ¿Tiene que ver con las frutas «del Bosque»? Gracias por tu perseverancia y por no rendirte

  6. Juan Gérvas says:

    -gracias por los comentarios positivos
    -desde luego, faltan muchas cosas y «suciedades» pero no he querido se exhaustivo
    -lo del Danacol es sangrante, pero se refiere más a los «alimentos funcionales» que a la obesidad
    https://www.actasanitaria.com/alimentos-funcionales-funque-pero-funcionan/
    -las religiones estructuran la espiritualidad y en ese sentido tienen mi respeto también la religión cristiana; de ello hablo en la introducción al citar la Teología de la Liberación y al ceñir la crítica a la «ultratumba» esa casta dirigente alejada de las ovejas (como dijo el Papa Francisco «hay que oler a oveja»)
    -en fin
    -un saludo
    -juan gérvas

  7. Carlos says:

    Me alegro que la jubilación no te haya minorado la agudeza mental y crítica de que siempre has hecho gala (creo que incluso ha mejorado); los que te conocemos y seguimos hace años estamos felices por ello. Sigue.

  8. Temazcal says:

    La diabetis es un cuento que se han inventado las farmacéuticas para vender insulina. En verdad estar gordo es de salud, ya lo decían las abuelas.

  9. fjmalonso@hotmail.com says:

    Gracias señor Gervás por su buen criterio. Hacen falta cerebros pensantes como el suyo y con una visión muy clara de la realidad.

  10. fjmalonso@hotmail.com says:

    Hola, otra vez. Trabajo como médico internista en el Hospital de Poniente de El Ejido, en Almeria y me encantaría invitarle a darnos una charla sobre Prevención Cuaternaria cuando usted quiera señor Gervás.
    Y también me gustaría preguntarle que piensa del nuevo protocolo de la » suciedad » española de Ginecología y Obstetricía de cribado universal se la TSH en mujeres embarazadas sanas ?

  11. -gracias fjmalonso@hotmail.com por la invitación, que agradezco infinito
    -tengo la agenda ocupada por ahora, y pongo como condiciones básicas 1/ invitación con al menos un año de antelación, 2/ inscripción gratuita (o simbólica), 3/ acto de acceso libre, 4/ creación de un grupo con los futuros asistentes, en la Red, para debatir el contenido de la sesión presencial antes de la misma y 5/ contar en la organización con alguna persona de confianza, conocida
    -algunos logran cumplir con las condiciones
    -en todo caso, mejor el contacto en jjgervas@gmail.com
    -sobre la determinación de la TSH en embarazadas sanas, otra barbaridad más de la SEGO
    -¿por qué no me sigue en @JuanGrvas, o Facebook o Linkedin?
    -un saludo
    -juan gérvas

  12. Manuel Morón says:

    Bravo Dr. Gervás. Además de excelente médico es un grandísimo escritor, que sabe hacernos cuestionar nuestras creencias e inspirarnos al cambio.

  13. jose cabrera says:

    Buenas tardes,buena refelxion, me gustaria añadir que las adminiostraciones se estan poniendo de lado del negocio de la obesidad impulsando en todo momento la idea de una epidemia de perdida defuerza de voluntad en lugar de abordarlo con la complejidad que requiere.
    En andalucia seaprobo hace unos meses la ley de obesidad que en ningun momento hace sino incidir en el ejercicio fisico y cuidar la alimentacion, sic..
    Creo necesario para aportar algo con este comentario la organizacion civil de los gordos y gordas, ya en los ultimos tiempos estan saliendo grupos muy interesante en estados unidos y canada, en españa tenemos un ejemplo en facebook que se llaman stop gordofobia.
    Un saludo

  14. agueda muñoz says:

    Estoy globalmente de acuerdo pero hay un dato francamente falso ,LA ObEsidad , es decir un IMC mayor de 30 tiene mayor mortalidad y peor calidad de vida
    Es verdad que prevenir la ObEsidad es un problema de la sociedad y debe ser abordado
    Por desgracia el tratamiento de la ObEsidad que ya existe necesita la colaboración del paciente aunque todos la sociedad debe implicarse en ayudar sin culpa

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