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Medicamentos que matan/dañan gravemente

Juan Gervás

 La presencia en el mercado de medicamentos que causan graves perjuicios a la salud llevan al comentarista a recordar los efectos de un producto, el DES, efectos que todavía perduran e, incluso, se mantiene el fármaco en el mercado para algunas indicaciones.

El dietilestilbestrol (DES), medicamento empleado para evitar los abortos espontáneos

En 1980 se prohibió la venta de carne de ternera en Italia y hubo que retirar los potitos de los niños preparados con ella, por la contaminación con el DES, un producto empleado para el engorde del ganado que había sido retirado por su efecto cancerígeno sobre los humanos (y sobre los propios animales).

La historia puede parecer antigua, pero es un ejemplo de la imprudencia que persiste en la autorización y en el mantenimiento en el mercado de medicamentos que matan/dañan gravemente la salud.

La historia del DES demuestra que no hay medicamento seguro, que la seguridad es una situación transitoria que puede cambiar en cualquier momento

El DES es una hormona sexual femenina sintética descubierta en 1938, que se comercializó prontamente para múltiples indicaciones, fundamentalmente «la prevención» de abortos espontáneos y de partos prematuros, para la eclampsia, la diabetes gestacional, la supresión de la lactancia, en el tratamiento del cáncer de mama y próstata y hasta para «mejorar» el embarazo y parto normal.

También se autorizó su empleo para el engorde del ganado en 1954, por su potente efecto anabolizante.

Desde el principio hubo más que dudas acerca de su eficacia e inocuidad, pues se demostró su efecto cancerígeno en animales de laboratorio y, además, su pobre, nulo o negativo efecto en la prevención de los abortos espontáneos en las mujeres (en un ensayo clínico a mediados de los años cincuenta). Pero todo fue ignorado en «la ola» de un tratamiento que se creía mejoraba el embarazo a costa de elevar los bajos niveles hormonales a los que se atribuían los abortos espontáneos, y de un aditivo milagroso que mejoraba las ganancias de los ganaderos

http://elpais.com/diario/1981/01/04/sociedad/347410805_850215.html

En síntesis, se «vendió» la idea de que los abortos espontáneos se debían a un fallo hormonal y que la solución milagrosa y segura era «rellenarlo» con la hormona recién sintetizada, el DES. Con apenas unos datos, la ayuda de los «expertos» y el negocio de la industria farmacéutica se hizo oídos sordos a toda lógica y ciencia, a lo evidente, a la falta de efecto para prevenir los abortos y a los peligrosidad del DES como cancerígeno. Las autoridades fracasaron al defender a las mujeres embarazadas, y también al público en general, al autorizar el uso en animales.

Cáncer de vagina en las hijas de las mujeres que habían tomado DES durante el embarazo

En 1966 se diagnosticó en Estados Unidos un raro cáncer de vagina en una adolescente, que pronto fue una «epidemia», pues se añadieron varios casos más, estudiados en el mismo hospital por clínicos que lograron establecer la relación con el DES consumido por la madre, gracias a la aguda observación de una de dichas madres.

En 1971 se publicó en el New England Journal of Medicine un artículo con tales resultados, relacionando los casos inusuales de cáncer de vagina y vulva con la exposición intra-útero al DES
http://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJM197104222841604

En 1972 se prohibió en Estados Unidos el uso del DES como medicamento en embarazadas, y en 1977 se prohibió dicho uso en Europa.

Así pues, el DES se autorizó y mantuvo para la «prevención» en embarazadas, primero sin fundamento y después (de 1971 a la fecha de retirada) en contra de datos que demostraban sin lugar a dudas el efecto cancerígeno transgeneracional.

Habían utilizado el DES millones de mujeres embarazadas en el mundo (millón y medio sólo en Estados Unidos, unas doscientas mil en Francia, por ejemplo) y las ventas para veterinaria fueron de toneladas.

Algunos médicos reaccionaron en contra de la «histeria» femenina y en varios casos destruyeron las historias clínicas. Las autoridades adoptaron una actitud de «no alarmar», lo que retrasó la prohibición para su uso humano y animal, y fueron en muchos países las madres e hijas del DES las que lideraron el proceso en contra. Sirva de ejemplo el grupo «DES-Action USA»
http://www.desaction.org/des-daughters/#sthash.Al1tiNtH.dpbs

En España se describió el primer caso de cáncer de vagina en una «hija del DES» en 1986; cabe hacer notar que el medicamento se llamaba «Protectona», gran ironía
http://elpais.com/diario/1986/01/18/sociedad/506386802_850215.html
http://elpais.com/diario/1986/02/10/sociedad/508374003_850215.html

En Dinamarca y Finlandia el DES nunca fue comercializado.

¿Es mujer y nació entre 1950 y 1980?

En 2011 se pudo establecer firmemente el daño a largo plazo tanto a mujeres como varones, por las alteraciones durante la embriogénesis del aparato genital; quedan dudas respecto al impacto en la tercera generación (los nietos de las madres del DES) a través de la epigenética
http://www.originsnsw.com/sitebuildercontent/sitebuilderfiles/desdyethelstilboestrol.pdf

La Agencia Francesa de Seguridad de Productos Sanitarios actualizó, también en 2011, sus consejos para el diagnóstico precoz de cáncer del tracto genital inferior en mujeres nacidas entre 1948 y 1978
http://diethylstilbestrol.co.uk/PDF/English_AFSSAPS_DES_report_2011.pdf

Dado el uso libérrimo de la Protectona y de los suplementos de DES en la alimentación del ganado, lo prudente es estar «ojo avizor» en las mujeres nacidas entre 1950 y 1980, especialmente si sus madres tomaron contacto con obstetras y ginecólogos, si tuvieron problemas durante el embarazo, o si tomaron medicación para «protegerse» contra abortos espontáneos o para «mejorar» el embarazo y el parto.

Las «hijas del DES» también tienen mayor incidencia de cáncer de cuello de útero.

La probabilidad de tener cáncer de vagina/vulva es de 1 caso por 1.000 mujeres expuestas intra-útero al DES. Para hacerse idea, la probabilidad de muerte por gripe en ese mismo grupo de edad es de 1 por 1.000.000. Conviene recordar que las «hijas del DES» también tienen mayor incidencia de cáncer de cuello de útero.

Lo peor es que una encuesta a ginecólogos, en Francia, demostró que sólo la mitad de ellos estaban al tanto de los efectos adversos del DES. Como siempre, el olvido cubre con su manta el daño que provocan los propios médicos, liderados por los expertos, apoyados por las industrias farmacéuticas y «protegidos» por las autoridades.

El DES se sigue empleando en el tratamiento del cáncer de próstata.

La historia del DES demuestra que no hay medicamento seguro, que la seguridad es una situación transitoria que puede cambiar en cualquier momento, y que el medicamento más seguro es el que no se utiliza. Lo más irónico de la historia del DES es que su uso mayoritario fue para «prevenir un daño», produciendo daños.

La historia continúa pues, además de persistir los problemas en «las hijas del DES» (incluyendo la falta de reparación y de compensaciones), se siguen empleando innecesaria e imprudentemente medicamentos durante el embarazo tipo ácido fólico, iodo, vitaminas, minerales, antieméticos, antidepresivos, somníferos, analgésicos y otros.

¿Y hoy? ¿Sigue habiendo hoy en el mercado medicamentos que matan/dañan gravemente?
Sí, naturalmente (el negocio es el negocio)

El problema actual y de siempre es el uso de medicamentos que producen más daños que beneficios, ¡y que se venden!

Los motivos que llevan a este «fraude a la sociedad y los enfermos» son múltiples y van desde la investigación a los intereses creados con el dinero que corrompe
http://www.nogracias.eu/2015/02/07/por-que-hay-medicamentos-que-matan/

No es extraño que al final mueran cada día unos 600 europeos por los efectos adversos de los medicamentos (para comparar, mueren por accidente de tráfico unos 80 europeos al día)
https://www.actasanitaria.com/cada-dia-en-la-union-europea-548-muertos-por-medicamentos-y-75-por-trafico/

La revista Prescrire publica todos los años un listado de 71 medicamentos que se venden (que están en el mercado), pese a que causan graves daños a la salud

La revista Prescrire es francesa (tiene una edición en inglés) y se mantiene con las cuotas de sus suscriptores (básicamente médicos generales). Es decir, es una revista independiente stricto sensu, sin dependencia ni de las industrias farmacéuticas ni de las instituciones.

La revista Prescrire es la mejor del mundo en cuanto a medicamentos (y por eso lidera la asociación mundial de boletines farmacoterapéuticos). Pues bien, la revista Prescrire publica todos los años un listado de 71 medicamentos que se venden (que están en el mercado), pese a que causan graves daños a la salud y no aportan beneficios que los justifiquen.

La actualización de 2015 está en francés y es de acceso libre
http://www.prescrire.org/fr/3/31/49845/0/NewsDetails.aspx

Se ha traducido al español la lista de 2014 y es de acceso libre
http://www.juntadeandalucia.es/…/2014_09_Medicamentos_Clara

http://www.ics.gencat.cat/3clics/main.php?page=ArticlePage&lang=CAS&id=766

No piense que estos medicamentos que matan/dañan gravemente son medicamentos «raros», en el sentido de utilizarse en situaciones y/o problemas de salud excepcionales e infrecuentes. Invito a la lectura del listado, pero de aperitivo tres ejemplos:

  1.  En el Alzheimer no se justifica el uso de ningún medicamento. Sus beneficios son mínimos y transitorios y los daños, ciertos.
  2.  En la diabetes, no emplee gliptinas ni solas ni combinadas, ninguna. Son linagliptina, saxagliptina, sitagliptina y gildagliptina). Sus daños no compensan de ningún modo sus improbables beneficios.
  3.  En la osteoporosis, no emplee denosumab ni ranelato de estroncio.

Mi consejo para los profesionales sanitarios, especialmente para los médicos, es revisar «la lista» de medicamentos de los pacientes y cambiar/eliminar los que salen en Prescrire y, además, excluir esos medicamentos del «vademecum personal» (ese grupo que se prescribe con frecuencia).

Mi consejo para los pacientes es cotejar la lista de Prescrire con los medicamentos que se toman en casa (de todos los miembros de la familia, especialmente si son «dependientes», como niños y ancianos frágiles) y, si algunos están en la lista de Prescrire, ir a consultar con el médico de cabecera para que los retire y substituya por otros más seguros, si es que no se pueden abandonar sin más.

¡De los males me libre dios que de los medicamentos me libro yo!

Juan Gérvas

Médico general jubilado, Equipo CESCA (Madrid, España). jjgervas@gmail.com; mpf1945@gmail.com; www.equipocesca.org; @JuanGrvas

4 Comentarios

  1. Juan, gracias de nuevo por tu aviso y por tu dedicación a la mejora de la práctica sanitaria. De paso, ya que utilizas ese título en tu artículo, recordar que un libro del 2014 muy aconsejable para todos los que prescribimos «Medicamentos que matan y crimen organizado», elegido mejor libro del año por la British Medical Association, trata extensamente sobre fármacos dañinos, la industria farmacéutica en su faceta criminal y cómo nos engaña (y nos dejamos engañar) para conseguir que la sociedad consuma sus productos aunque algunos-muchos de ellos sean claramente nocivos.

    • Luis Salcedo R. says:

      Jose Luis, te recuerdo somos parte del.Cartel de los.farmacos..jaj…..

  2. Luis Fernando Hernandez says:

    Excelente articulo Juan, mucho del engaño o ineficiencia de las agencias reguladoras se explica en el libro Mala Farma de Ben Goldacre, en que vemos como se oculta mucha o toda la información negativa de los nuevos productos.
    Imaginemos el riesgo de los países en desarrollo, en los que además de la ineficacia de las agencias, no existe información relacionada a la farmacovigilancia.

  3. Emlily says:

    Casualmente tengo bloqueada las paginas para leer lo medicamentos que hacen daño, hay alguna forma de leerlo en otro lado.

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