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Medicalización: inyectan miedo y obtienen dinero (a costa de salud)

Juan Gervas

Los problemas de los médico-adictos provocan el siguiente comentario crítico-satírico, pues se trata de una adicción derivada de los miedos inducidos por los profesionales a la industria sanitaria o supuestamente saludable. 

Un cambio de modelo

Los medicamentos han acompañado la evolución humana en forma variada, como bien demuestra el uso terapéutico del opio.

A finales del siglo XIX, pero sobre todo en el siglo XX, los medicamentos se convirtieron en un producto industrial. A ellos se sumaron las tecnologías, con el termómetro y la radiología como ejemplo.

La producción industrial de bienes implica, al tiempo, la necesidad de una dinámica capitalista de consumo insaciable.

Lo característico ha sido el cambio de un modelo basado en “la necesidad” en sus comienzos para convertirse en un modelo basado en “el negocio”, donde los medicamentos y las tecnologías médicas pueden llegar a ser utilizados en exceso e indebidamente. Se apoya este modelo en las expectativas excesivas de profesionales y pacientes, que esperan “un estudio y una píldora para cada mal”, y que convierten en “mal” cualquier inconveniente de la vida.

Lo característico ha sido el cambio de un modelo basado en “la necesidad” en sus comienzos para convertirse en un modelo basado en “el negocio”

“La medicina como institución ha contado tradicionalmente con salvaguardas contra la posible interferencia de los intereses comerciales sobre los intereses de los pacientes y la salud pública:

  1. 1. Instituciones y organizaciones de salvaguarda o, dicho de otra manera, los filtros (legisladores, reguladores y organismos internacionales).
  2. 2. El conocimiento científico validado.
  3. 3. Las salvaguardas cognitivas (formación, conocimiento y experiencia clínica personal). Y
  4. 4. Las normas morales (ética personal y profesional)”  http://www.nogracias.eu/2014/07/30/salvaguardas-deriva-institucional-e-industrias-farmaceuticas/

Lamentablemente, estas salvaguardas han caído ante la extraordinaria influencia de las industrias, ávidas de vender sus productos a cualquier coste, incluso la salud de pacientes y poblaciones. Sirva de ejemplo la Asociación Española de Pediatría con sus múltiples acuerdos comerciales, entre ellos el que le asocia con las galletas Dinosaurios. http://www.papaenapuros.com/dinosaurios-y-pediatras/

Lo que sucede con la industria alimentaria sucede con la industria tecnológica y la industria farmacéutica y, por ello, se puede titular un artículo periodístico sobre la vacuna de la varicela como “Inyección farmacéutica”. Inyección de lo mismo que lleva al acuerdo con Dinosaurios.

Cuando la industria farmacéutica llevó a tribunales la decisión científicamente fundada de poner orden en el “asunto vacuna varicela”, en la vista del recurso que interpuso contra la Administración, “Sanofi contó con el testimonio a su favor de dos miembros del Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría; pero el abogado del Estado no se dejó impresionar por sus argumentos y su contraataque resultó demoledor: “¿Ustedes formaron también parte del Comité de su Asociación que avaló científicamente que determinado somier evita la muerte súbita, recomendó las galletas Dinosaurio y los pañales Dodot?”
http://politica.elpais.com/politica/2014/11/07/actualidad/1415381372_000150.html

Los médicos han cambiado de modelo, de “necesidad” a “negocio”, y pronto perderán el crédito social que hoy tienen, y caerán en desgracia

Los médicos han cambiado de modelo, de “necesidad” a “negocio”, y pronto perderán el crédito social que hoy tienen, y caerán en desgracia. Según Richard Smith, exdirector del British Medical Journal, “los médicos acabarán cayendo en desgracia ante la opinión pública, como ya ha ocurrido con los periodistas, políticos y banqueros, por no haber sido capaces de ver hasta qué punto han aceptado la corrupción”. Una corrupción que daña a los sanos y a los enfermos
http://www.medicossinmarca.cl/medicos-sin-marca/peter-gotzsche-%C2%ABla-industria-farmaceutica-miente-rutinariamente-a-los-medicos%C2%BB/

Inyectan miedo

¿Cómo se puede lograr el consumo innecesario de un somier, unas galletas, unos pañales o unas vacunas? Inyectando miedo.

Miedo a la muerte súbita (pero el somier no tiene nada que ver).

Miedo a la obesidad (pero las galletas no son precisamente una dieta sana).

Miedo a la dermatitis del pañal (pero los recomendados son del montón).

Miedo a la varicela (pero hay razones fundadas para el calendario que promueve el Ministerio).

Se entiende, así, que los pediatras y las industrias parezcan ejemplo de la colusión, “colusión” propiamente dicha, no colisión. Es colusión en el sentido de “pacto ilícito en daño de tercero”, en este caso respecto a cuestiones sanitarias, y por ello llegan a mantener la misma posición de “vender-vender-vender” lo que sea, por ejemplo la vacuna de la varicela
http://equipocesca.org/la-vacuna-de-la-varicela-como-ejemplo-de-la-colusion-de-intereses-de-pediatras-y-de-industrias-con-los-intereses-de-la-poblacion-y-de-la-salud-publica/

Mediante la inyección de miedo se logra vender cualquier cosa y se vacuna de todo sin necesidad, sea contra la varicela, sea contra el virus del papiloma humano. Entretenidos con dicha ventas y creando miedo al cáncer de cuello de utero (una rareza en España) se olvidan los deberes. Por ejemplo, el vacunar contra el sarampión. ¿Quiénes se quedan sin vacunar? Los insignificantes, término acuñado por Gustavo Gutiérrez Merino (filósofo peruano, teólogo) para designar a los que excluimos y se convierten en “no ciudadanos”.

En España, por ejemplo, los brotes de sarampión, cuestión de la exclusión social y no de la oposición de los “antivacunas”. Se habló mucho del brote de sarampión de Granada, con apenas 50 casos (entre una comunidad con voluntaria defectuosa vacunación) y poco de Sevilla, con más de 1.000 casos (entre pobres, gitanos y otros excluidos). Los insignificantes no cuentan
http://elpais.com/elpais/2015/02/04/ciencia/1423064626_198875.html

Tampoco cuentan, porque son también insignificantes, las mujeres ancianas y por ello no se vacunan contra el tétanos, y mueren.

Hay pocos casos en España, pero el 84% fue en mayores de 65 años, predominantemente mujeres
http://gesdoc.isciii.es/gesdoccontroller?action=download&id=21/01/2015-3962d0c4cd

Eso sí, seguro que todas ellas estaban vacunadas contra la gripe, una vacuna inútil. Es, también, un gran negocio. Por ello se unen más de 20 sociedades científicas para urgir a que se vacunen los propios profesionales, otra recomendación sin fundamento científico y sin ética
http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1002/14651858.CD005187.pub4/abstract
http://equipocesca.org/no-hay-justificacion-etica-ni-cientifica-para-imponer-la-vacuna-contra-la-gripe/

Los individuos sanos se vuelven médico-dependientes y sobre todo medicamento-dependientes.

No cabe duda, inyectan miedo contra la gripe y obtienen dinero a costa de disminuir la salud de pacientes y poblaciones. Inyectan miedo contra la varicela, contra la muerte súbita, contra el embarazo, contra la obesidad, contra la dermatitis del pañal, contra la osteoporosis, contra el cáncer de cuello de útero, de mama, de próstata, de tiroides, de piel y demás, contra el Alzheimer, contra el duelo, contra el asma, contra el colesterol, contra el “azúcar”, contra el parto, contra el ronquido, contra el dolor, contra la muerte, contra la hiperactividad de niños y adultos y contra todo lo que mueva y dé dinero.

Exageran, atemorizan, sobreintervienen, sobrediagnostican y sobretratan.

¿Que luego tienen sarampión los insignificantes? ¿Que luego mueren de tétanos las viejas? ¿Que luego tienen vómitos de sangre los adultos por los abusos de analgésicos? Etc. Pues ¡que se jodan! que diría Andrea Fabra, la (in)digna diputada del PP en el Parlamento de España, donde sigue como tal después de despacharse a gusto diciendo lo que todos ellos piensan. La pela es la pela, para decirlo como los de CiU.

Por consecuencia, los individuos sanos se vuelven médico-dependientes y sobre todo medicamento-dependientes.

Pérdida de las capacidades de autocontrol y auto-cuidado ante los inconvenientes y problemas de la vida

La medicalización hace daño por sí misma. Por ejemplo, enferma al inducir a individuos y poblaciones a la búsqueda constante de la salud. Buscar febrilmente la salud es enfermizo. Organizar la vida para tener salud por la salud es una enfermedad que evita gozar de la vida.

La medicalización hace daño por sus intervenciones. Por ejemplo, al acumular radiaciones por TAC (scanner) innecesarios (5 equivalen a la radiación de la bomba atómica)
https://www.actasanitaria.com/cinco-tac-scanner-equivalen-a-la-bomba-atomica-de-hirosima/

La medicalización hace daño por sus tratamientos. Ya he citado la hematemesis (vómito de sangre) por el uso innecesario y excesivo de los analgésicos (y si se toma “protector” del estómago surgen otros efectos adversos, algunos raros y mortales, como diarrea por Clostridium difficile). Las urgencias están llenas de efectos adversos a medicamentos, por ejemplo en niños; en Estados Unidos, 1 de cada 12 urgencias es por este motivo, y el 75% se podrían haber evitado
http://pediatrics.aappublications.org/content/early/2015/01/28/peds.2014-1827

Organizar la vida para tener salud por la salud es una enfermedad que evita gozar de la vida.

Hay otros muchos daños provocados por la medicalización, pero nada como la pérdida del auto-control y del auto-cuidado antes los inconvenientes de la vida. Se puede decir sin sonrojo, en urgencias, teniendo título universitario (quizá por ello), como motivo de consulta: “Estoy aquí porque tengo catarro, no sé si es gripe y no sé qué hacer”.

La medicalización deja inerme, cautivo y desarmado al individuo, al sano y al enfermo, que acaban entregándose con armas y bagajes y renuncian a vivir su vida para pasar a ser médico-adictos.

Peor, las masas enfurecidas que ocupan las urgencias por consecuencia, por ejemplo, de las inyecciones de miedo a la gripe [para hacer dinero con las vacunas y los antivirales, otros que tales, sirven menos que la aspirina] “okupan” unos servicios necesarios para pacientes con enfermedades y problemas que requieren atención urgente.

No lo dicen, pero las masas enfurecidas y drogadas por la medicalización terminan actuando con el ¡Que se jodan! de Andrea Fabra.

¡Pobres médico-adictos, explotados hasta convertirse en masa enfurecida e inconsciente de que pierden salud a chorros al buscarla exasperadamente! ¡En su “mono” permanente llegan a ser inhumanos consigo mismos y con sus semejantes!

¡Que se jodan!, diría Andrea Fabra en representanción de todos sus compinches, preparados para pasar la puerta giratoria y “hacer caja”, como ha visto en casa.

Juan Gérvas

Médico general jubilado, Equipo CESCA (Madrid, España). jjgervas@gmail.com; mpf1945@gmail.com; www.equipocesca.org; @JuanGrvas

2 Comentarios

  1. Esther says:

    Y ahora que han descubierto que la vit. D cura la gripe.. pues mucho mas sana que las vacunas, y dinero que ahorramos a la Seguridad Social !!

  2. Maria José Castán says:

    Muchas gracias, Juan, tus comentarios van mucho más allá de los datos y me haces ver connotaciones humanas colectivas e individuales muy poco comentadas, pero según mi opinión muy ciertas.

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