El mirador un tipo de medicina que se encarniza con las mujeres

Mallas transvaginales. Abuso y escarnio de las mujeres.

Juan Gérvas (3) junio 2015

Las mallas transvaginales conforman otro ejemplo de la violencia obstrética a que se ven sometidas las mujeres que, a juicio del autor, son carne de cañón de una medicina que se encarniza con ellas.

Creencias contra ciencia

En la fase final del parto, cuando la cabeza del feto está emergiendo de la vagina y empuja el periné, parece lógico que un corte quirúrgico limpio pueda “ampliar la salida” y evitar más daños y desgarros; es la episiotomía (lo que muchas mujeres identifican en el postparto con “los puntos”, la sutura de dicho corte).

Sin embargo, sabemos desde 1984 que las episiotomías no disminuyen los desgarros perineales. Al contrario provocan mayores desgarros, mayores lesiones, mayor daño rectal y uretral y más alteraciones del piso pélvico y dispareunia que el simple devenir del parto vaginal http://www.bmj.com/content/289/6445/587  https://www.elpartoesnuestro.es/sites/default/files/public/blog/20140723ParirSinCiencia/studying_episiotomy_ed.pdf  http://www.actasanitaria.com/episiotomia-como-ejemplo-del-encarnizamiento-contra-la-mujer-cuando-las-creencias-tropiezan-con-la-ciencia/

Lamentablemente, la episiotomía es el pan nuestro de cada día, en parte por ignorancia, en parte por violencia obstétrica y en parte por desprecio al futuro funcional del suelo del periné de las mujeres.

Mallas transvaginales

Las primeras mallas hubo que retirarlas del mercado por los daños, pero se introdujeron nuevos y múltiples modelos, a veces sin ningún ensayo clínico que justificara su eficacia y seguridad, casi sin control, o con estudios a muy corto plazo

La casi universal aplicación de la episiotomía lleva a la casi universal presencia de daño perineal, rectal, uretral y sexual de las mujeres tras los partos vaginales. Así, la incontinencia urinaria y el dolor en el coito vaginal se suman muchas veces al daño del prolapso uterino y otros problemas genito-urinarios. La violencia obstétrica agrava los problemas a largo plazo que puede conllevar el parto.

Se utilizan mallas quirúrgicas para reparar hernias abdominales desde los años 50 del pasado siglo. En los 70 y 80, las empezaron a emplear los ginecólogos y urólogos para tratar quirúrgicamente los prolapsos uterinos y las incontinencias urinarias y, en los 90, se autorizaron las primeras mallas transvaginales específicas para ello.

La malla viene a ser muy parecida a una malla de las que se emplean para las naranjas en la venta en los mercados. En teoría “forman una valla” que devuelve el vigor perineal y repara y evita los daños.

Las primeras mallas hubo que retirarlas del mercado por los daños, pero se introdujeron nuevos y múltiples modelos, a veces sin ningún ensayo clínico que justificara su eficacia y seguridad, casi sin control, o con estudios a muy corto plazo.

En 2011, la FDA estadounidense emitió un aviso sobre los efectos adversos de las mallas: extrusión, protusión, dolor en el coito (dispareunia), infección, sangrado, alteración de la micción, perforación de órganos, inflamación crónica, etc, requiriendo su uso racional restringido a urólogos y ginecólogos e información exhaustiva a las pacientes https://www.fda.gov/downloads/medicaldevices/safety/alertsandnotices/ucm262760.pdf
http://www.migueljara.com/2017/04/19/mas-de-800-demandas-en-reino-unido-por-danos-provocados-por-mallas-vaginales/ https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2017-08-01/malla-vaginal-peligro_1423292/

Lamentablemente, ya se había hecho mucho daño y se siguió haciendo más, pues continuó su uso liberal, con cientos de miles de mujeres tratadas en el mundo con las mallas transvaginales.

¡Que te den por culo!

La mujer es carne de cañón de una medicina que se encarniza con ellas, que abusa en razón de género y que hace escarnio de su sufrimiento

Naturalmente, hay miles de reclamaciones judiciales por los daños causados por las mallas transvaginales en Australia, Canadá, Estados Unidos, Reino Unido y otros países.

En los juicios se ha tenido acceso a documentos que prueban las tácticas industriales y médicas de imprudencia en la comercialización y de abuso y escarnio de las mujeres, de desprecio a sus problemas y de minusvaloración de los daños. Por ejemplo, en Johnson & Johnson se propuso como alternativa a los problemas vaginales el sexo anal, y tal consejo se dio por los médicos a las pacientes.

“Our vaginas have been abused by mesh and now doctors are suggesting our anus be abused” [“Han abusado de nuestras vaginas con las mallas y ahora sugieren el abuso de nuestros anos”]
https://www.theguardian.com/australia-news/2017/aug/28/pelvic-mesh-victims-disgusted-at-suggestion-of-sodomy-as-solution

“Lo que sugiere es que una mujer no es otra cosa que un receptáculo para satisfacer al hombre y que cualquier agujero vale” https://www.elespanol.com/ciencia/salud/20170829/242726193_0.html

Los consejos de este estilo reflejan parte de la sorna con que se menospreció el problema, típico del machismo de muchos ginecólogos y urólogos (de ambos sexos). El desprecio por las víctimas recuerda en mucho el caso de la talidomida http://www.independent.co.uk/news/long_reads/transvaginal-mesh-vaginal-procedure-surgery-tvt-gynaecology-thalidomide-womens-health-psychology-a7862126.html
https://www.theguardian.com/society/2017/sep/29/revealed-johnson-johnsons-irresponsible-actions-over-vaginal-mesh-implant

“Es una cirugía de bárbaros, tan peligrosa como el amianto” https://www.rencontres-parismetropole.fr/implants-a-mailles-vaginales-des-centaines-de-personnes-subissent-un-traitement-barbare-de-nhs/

Las condenas por casos individuales en Estados Unidos están siendo millonarias, de hasta 57 millones de dólares https://www.bloomberg.com/news/articles/2017-04-28/j-j-is-ordered-to-pay-20-million-over-defective-vaginal-mesh  http://www.law.com/sites/almstaff/2017/09/07/jury-hits-jj-with-record-57-1m-verdict-in-pelvic-mesh-case/?slreturn=20170913060251

El uso indiscriminado de las mallas transvaginales no tienen justificación científica

Las revisiones científicas, como las de la Cochrane, demuestran que las mallas transvaginales no deberían utilizarse de forma generalizada sino reservarse para algunos pocos y seleccionados casos. Su uso liberal se ha basado en la falta de estudios de calidad y en el seguimiento sólo a corto plazo
http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1002/14651858.CD012079/full
https://www.sergas.es/gal/Publicaciones/Docs/avalia-t/PDF-2334-ga.pdf
http://www.thelancet.com/pdfs/journals/lancet/PIIS0140-6736(16)31596-3.pdf

Por ejemplo, la Asociación Europea de Urólogos, la Sociedad Europea de Uroginecólogos y la Sociedad Canadiense de Urólogos desaconsejan su uso en los prolapsos, salvo excepciones, y su uso restrictivo en incontinencia urinaria con información exhaustiva a la paciente sobre tratamientos alternativos y efectos adversos http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0302283817302798
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5461136/

Síntesis

La mujer es carne de cañón de una medicina que se encarniza con ellas, que abusa en razón de género y que hace escarnio de su sufrimiento. Lo demuestra bien el caso de las mallas transvaginales.

Juan Gérvas

Médico general jubilado, Equipo CESCA (Madrid, España). jjgervas@gmail.com; mpf1945@gmail.com; www.equipocesca.org; @JuanGrvas

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