Política y Sociedad

Los pediatras reclaman una mayor formación sobre la detección y la actuación ante el maltrato infantil

Carles Luaces, Jordi Pou, José A. Díaz y Ana Aliaga

Carles Luaces, Jordi Pou, José A. Díaz y Ana Aliaga

Aunque es muy difícil conocer la incidencia real del maltrato, ya que no existe un registro unificado sobre el mismo, según las estadísticas realizadas por Comunidades Autónomas, se calcula que, en España, el porcentaje de maltrato infantil oscila entre el 15 y el 18,5 por ciento. El maltrato más frecuente es la negligencia (cuando las necesidades básicas del niño no están cubiertas), que supone la mitas de los casos, seguido del maltrato psíquico (27 por ciento), el físico (27 por ciento) y el sexual (6 por ciento).

El pediatra y el maltrato infantil

Jordi Pou, jefe de los Servicios de Pediatría y Urgencias del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona y profesor titular de Pediatría en la Universidad de Barcelona, explicó que estas cifras demuestran que nos encontramos ante una patología frecuente, “tanto, que difícilmente existirá un pediatra que a lo largo de su carrera profesional no se encuentre con un caso de malos tratos”. El doctor presentó ayer un manual titularo ‘El pediatra y el maltrato infantil’, que pretende ser de utilidad para los médicos.

Carles Luaces, presidente de la Sociedad Española de Urgencias de Pediatría, indicó que esta obra debe ser de lectura recomendada para los pediatras de Urgencias que, “desgraciadamente, de forma habitual deben afrontar y evaluar situaciones de maltrato infantil”. Por su parte, José Antonio Díaz Huertas, presidente de la Sociedad de Pediatría Social, subrayó que los pediatras todavía tienen una formación insuficiente en temas psicosociales, y concretamente en el maltrato infantil. “El desconocimiento del médico es, a veces, sobre cómo llegar al diagnóstico o realizar el diagnóstico diferencial y, otras veces, duda sobre las actuaciones sociales y legales que conlleva notificar cada caso de maltrato”, concretó.

Por otro lado, el doctor hizo hincapié en la importancia de transmitir, tanto al pediatra como al resto de la población, que el maltrato Infantil no es más frecuente en las clases sociales desfavorecidas, pues el maltrato no entiende de condición social o económica, sino que se produce por la presencia de factores de riesgo y la ausencia de factores de protección. En este sentido, añadió que la notificación a los Servicios Sociales del caso de maltrato conlleva el abordaje conjunto de estos con el médico.

Cómo debe actuar el médico ante el maltrato

Según Jordi Pou, el pediatra es uno de los profesionales mejor situado para intervenir en el maltrato infantil, por lo que es su deber conocer esta patología, sus síntomas, sus manifestaciones y los pasos del proceso de diagnóstico, entre otros. Partiendo de esta tesis, entre los meses de mayo y octubre, se desarrollarán de 30 cursos de formación continuada sobre detección y diagnóstico del maltrato infantil por toda España. Estos talleres estarán coordinados por el doctor Pou y contará con la asistencia de 700 pediatras de Atención Primaria.

Este proyecto, avalado por la Sociedad de Pediatría Social y la Sociedad Española de Urgencias de Pediatría y patrocinado por los Laboratorios Ferrer, tiene como objetivo facilitar a los pediatras y al personal sanitario en general, normas, orientaciones básicas e indicaciones, que les sirvan de guía para saber cómo actuar ante la sospecha de maltrato, cómo llegar al diagnóstico y qué hacer una vez realizado el mismo.

Colaboración con la Justicia y petición de un registro

La intervención del pediatra en caso de maltrato es consecuencia de su condición de médico del niño. Sus objetivos son básicamente sanitarios, aunque de su intervención puedan derivarse consecuencias sociales y legales. Tal y como destacaron los doctores, si se realiza el diagnóstico de maltrato, el profesional sanitario está obligado por ley a comunicarlo a las autoridades sociales y judiciales. “En estos momentos, hay una gran invisibilidad de los niños”, aseguró el doctor Díaz Huertas. Asimismo, Jordi Pou, reiteró que el trabajo de los pediatras no termina hasta que se cercioran de que el niño está totalmente protegido, y esto incluye, no sólo los aspectos físicos, sino psicológicos, sociales y jurídicos que rodean a estos casos.

Para ayudar a detectarlos y, por ende, mejorar la actuación de los sanitarios, los servicios sociales y judiciales, los expertos incidieron ayer en la necesidad de crear un registro centralizado de los malos tratos infantiles, algo con lo que se ha comprometido el Ministerio de Sanidad. Por el momento, destacan algunas iniciativas autonómicas como las de Madrid, Cataluña, La Rioja, Murcia o Ceuta.

Arantxa Mirón Millán

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