Política y Sociedad

Los médicos defienden la deontología y obligación de la sedación en la agonía

“Es un deber deontológico abordar con decisión la sedación en la agonía, incluso cuando de ese tratamiento se pudiera derivar, como efecto secundario, una anticipación de la muerte”, recoge en uno de sus párrafos la guía elaborada durante dos años por la Comisión Central de Deontología Médica de la OMC y la SECPAL, y aprobada por la Asamblea General en la que están representados los 52 Colegios médicos españoles.

 

Diferencia con la eutanasia

 

En la presentación del documento participaron el presidente de la OMC, Juan José Rodríguez Sendín, y los doctores Marcos Gómez Sancho, presidente de la Comisión Central de Deontología de la OMC, y Javier Rocafort, presidente de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL). Todos hicieron hincapié en la clara y relevante diferencia entre la sedación paliativa y la eutanasia desde el punto de vista de la deontología médica, distinción que aparece delimitada en el texto: “La frontera entre ambas se encuentra en la intención, en el procedimiento empleado, y en el resultado. En la sedación se busca disminuir el nivel de conciencia, con la dosis mínima necesaria de fármacos, para evitar que el paciente perciba el síntoma refractario. En la eutanasia se busca deliberadamente la muerte anticipada, tras la administración de fármacos a dosis letales, para terminar con el sufrimiento del paciente”.

Marcos Gómez Sancho, Juan J. Rodríguez Sendín y Javier Rocafort
Marcos Gómez Sancho, Juan J. Rodríguez Sendín y Javier Rocafort

En este sentido, Rodríguez Sendín valoró que “la sedación paliativa es la mejor manera de luchar contra la eutanasia”. A su juicio, “quienes realmente están facilitando el deseo de parte de nuestra sociedad de que se regule la eutanasia son aquellos que abandonan a los moribundos y no les dan los cuidados y tratamientos disponibles por falta de formación, miedo o ignorancia”.

 

No cabe la objeción de conciencia

 

El objetivo de esta indicación clínica es paliar el sufrimiento innecesario del enfermo en los momentos finales de su vida, disminuyendo sus niveles de conciencia. Sus implicaciones éticas, religiosas y legales han alimentado la controversia y ralentizado su aceptación, tanto en la clase médica como en la ciudadanía. Pero hoy, “la sedación paliativa es un tratamiento médico universalmente aceptado como tal y, por lo tanto, no cabe objeción de conciencia para aplicarla”, dijo Marcos Gómez. Quizá la clave esté en conocerla para aplicarla bien, como apuntó Javier Rocafort: “La sedación paliativa tiene indicaciones y procedimientos muy concretos. No asumirlos significaría actuar fuera de la buena praxis”.

 

Indicado para un 20% de enfermos

 

Es esta, precisamente, la intención de la nueva guía, que acota los conceptos y pone a disposición de los facultativos toda la información sobre procedimientos y fármacos relacionados con la sedación. Gómez Sancho, uno de los primeros profesionales que en 1989 empezó a trabajar en medicina paliativa, con la creación de la Unidad de Medicina Paliativa que dirige en el Hospital de Gran Canaria Doctor Negrín, explicó hasta qué punto puede ser necesaria, ya que “aproximadamente el 20% de los enfermos al final de la vida presentan uno o varios síntomas refractarios a los tratamientos disponibles y la única forma de poder ayudarlos es disminuyendo su consciencia”. Según su experiencia, las indicaciones más frecuentes de sedación son las situaciones extremas de delirium hiperactivo, nauseas, vómitos, disnea, dolor, hemorragia masiva y ansiedad o pánico, “siempre que no hayan respondido a los tratamientos indicados y aplicados correctamente durante un tiempo razonable”.

 

Para Javier Rocafort, “la necesidad de sedar a un enfermo en fase terminal obliga al médico a evaluar los tratamientos que hasta entonces ha recibido” y consideró que “no es aceptable la sedación ante síntomas difíciles de controlar, cuando éstos no han demostrado su condición de refractarios”.

 

De acuerdo con pacientes y familiares

 

El documento hace una serie de indicaciones para aplicar la sedación paliativa, entre otras, que exista un sufrimiento intenso causado por síntomas refractarios (aquellos que no pueden ser adecuadamente controlados con los tratamientos disponibles), que el enfermo, o en su defecto la familia, haya otorgado el adecuado consentimiento informado y que el enfermo haya tenido oportunidad de satisfacer sus necesidades familiares, sociales y espirituales. Aconseja al médico que, si tiene dudas para aplicarla, consulte e informe a otros miembros del equipo asistencial. La Guía de la Sedación Paliativa abunda en la línea del Código de Deontología Médica aprobado este mismo año por la OMC, en el que se aborda la sedación en la agonía como algo “científica y éticamente correcto sólo cuando existen síntomas refractarios a los recursos terapéuticos disponibles y se dispone del consentimiento del paciente implícito, explícito o delegado”.

 

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