Apunte del día el icomem subvierte la razón de la institución

Los médicos de Madrid, rehenes del planteamiento capitalista del Colegio (Icomem)

La decisión del Colegio de Médicos de Madrid (Icomem), de crear una Correduría de Seguros propia, además de subvertir los fines de la institución, convierte a los colegiados en rehenes de la política económica de los directivos y al servicio de los intereses empresariales del broker con el que aquellos han acordado asesoramiento y búsqueda de clientes.

Aunque desde la presidencia del Icomem se ha tratado de vender el proyecto como un beneficio económico para sus colegiados, existen aspectos que son totalmente rechazables pues, entre otras consecuencias, debería provocar una reconsideración de la obligatoriedad de la colegiación, que es el instrumento (44.000 colegiados) de que se sirven los representantes de la corporación para conseguir las prebendas de las empresas de seguros de las que pretenden conseguir sus favores.

Por otro lado, queda patente la ralea del presidente, Miguel A. Sánchez Chillón, que, al presentar el proyecto propio, no dudó en justificar el haber acabado con la presencia en el colegio de empresas externas en la institución, a pesar de que él, días antes de la Asamblea de Compromisarios en que se aprobó la constitución de la correduría propia, había firmado un acuerdo de colaboración con el broker BMS Iberia, que se va a llevar el 20 por ciento de “las comisiones que se perciban de las compañías aseguradoras”. Alguien debería explicar si BMS Iberia es una de esas empresas externas tan denigradas por Sánchez Chillón, o forma parte de la estructura colegial.

Desde mi punto de vista, los directivos del Icomem están haciendo un flaco favor a la profesión, por más que traten de ocultarlo diciendo que, con los ingresos que van a conseguir como empresa, van a mejorar la formación e, incluso, a reducir las cuotas. Desde tal punto de vista, cabe pensar que la mejor manera de bajar las cuotas es liberalizando la colegiación y no convirtiendo a los médicos, por culpa de la obligatoridad de colegiarse, en instrumentos fáciles para unos negociantes que no arriesgan nada personal.

En fin, creo que el Colegio de Médicos de Madrid ha decidido modificar la razón de ser de la institución, al convertirse en un instrumento de los intereses económicos de sus directivos y de una empresa, olvidando que su fin es estar al servicio de la sociedad y no convertirse en una sociedad empresarial cuyos accionistas son rehenes de los intereses de los directivos. Y queda para otra ocasión analizar si no se entra en competencia desleal con las empresas del sector que sí arriesgan algo propio, sin parapetarse en colegaciones obligatorias. Alguien se lo tendrá que decir.

Carlos Nicolás

Director Editorial de Acta Sanitaria

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