Punto de vista frente al problema de la desnutrición hospitalaria

Los hospitales necesitan dietistas-nutricionistas: es hora de trabajar más juntos que nunca

Como dietista-nutricionista y como presidenta del Consejo General de Dietistas-Nutricionistas de España, pero sobre todo como profesional de la salud, me afecta mucho cada llamada desde una asociación de pacientes de celiaquía, cáncer, diabetes, disfagia o cualquier otra enfermedad que obligue al paciente a tener un seguimiento especializado en su alimentación y no lo encuentre.

Me duele que, desde el Ministerio de Sanidad y desde muchas Consejerías de diferentes comunidades autónomas, no se entienda la trascendencia que tiene la terapia nutricional o la prevención desde la alimentación para la recuperación de un paciente y para disminuir el riesgo de padecer diferentes enfermedades crónicas. Me duele que se deje a los equipos interdisciplinares de atención sanitaria y primaria desprovistos de una profesión que, sin lugar a dudas, sumaría en el equipo y en la mejora de la atención al paciente. No basta con tratar determinadas enfermedades atendiendo únicamente a la patología, hace falta más mucho más.

Diagnóstico nutricional

No entendemos por qué el Estado invierte en formar dietistas-nutricionistas en universidades públicas con el consiguiente desembolso económico y luego no ve la necesidad de recuperar esa inversión en el correspondiente ahorro sanitario

Se requiere evaluar y realizar un diagnóstico nutricional al paciente, intervenir y asegurar la adherencia al tratamiento, y monitorizar adecuadamente el estado nutricional y la alimentación; es esencial para evitar el empeoramiento de las enfermedades, para aumentar su calidad de vida, para disminuir morbilidad y mortalidad, y para evitar al paciente esa sensación de inseguridad y miedo que originan el paso por lo desconocido. Ellos como nosotros realizan varias comidas al día, pero cada vez se cuestionan qué pueden comer y qué no; qué les va ayudar a mejorar y qué no. Una pregunta que se hacen varias veces al día durante los 365 días del año. Para esto y para mucho más nació la profesión de dietista-nutricionista, para ayudar a los pacientes, para sumar en los equipos interdisciplinares.

Y sí, hablemos también de dinero. No entendemos por qué el Estado invierte en formar dietistas-nutricionistas en universidades públicas con el consiguiente desembolso económico y luego no ve la necesidad de recuperar esa inversión en el correspondiente ahorro sanitario, en todos los países en los que se ha incluido a este profesional, se ha demostrado recuperar más dinero que el invertido. Cada vez son más los compañeros que marchan a hospitales europeos donde un dietista sí tiene un puesto de trabajo. Hay que frenar esta fuga de talento y de capitales. Hay que abandonar antiguos hábitos ya caducos y pensar en el futuro, en lo que funciona.

Ventajas económicas

Se sabe por diferentes estudios de las ventajas económicas de incorporar dietistas-nutricionistas en la sanidad pública. En concreto hay uno reciente para la Dutch Association of Dietitians de Alemania, donde se llegó a la conclusión de que la incorporación de los tratamientos ofrecidos por dietistas mejoran la salud y calidad de vida de los pacientes y que, por cada 1€ invertido en tratamiento dietético, se ahorrarían 4€ en otros cuidados de la salud.

Por cada 1€ invertido en tratamiento dietético, se ahorrarían 4€ en otros cuidados de la salud

El futuro está en el trabajo en conjunto, en la creación de equipos interdisciplinares donde el dietista-nutricionista sume sus conocimientos y ayude en la difícil tarea de la atención integral a pacientes junto al resto de los profesionales de  medicina, enfermería, fisioterapia etc. No es de recibo que los enfermos de larga hospitalización salgan de los centros con desnutrición porque existe una saturación y sobrecarga de los profesionales existentes que impide el adecuado cribado, diagnóstico nutricional e intervención eficaz. Esforzándose para que además de nutritivo, sea apetecible y que así se anime a tomarlo y alcanzar su recuperación. La desnutrición hospitalaria es un problema presente en prácticamente todos los hospitales de nuestro país con cifras muy elevadas y preocupantes.

Tampoco es de recibo que las personas con enfermedades crónicas no encuentren en la atención primaria a la única profesión con formación universitaria completamente dedicada a la mejora de los hábitos alimentarios y cuya atención permitiría sumar tanto en la prevención primaria o secundaria de enfermedades relacionadas con las nutrición, como en la mejora del control de enfermedades ya establecidas.

Situación injusta

 La desnutrición hospitalaria es un problema presente en prácticamente todos los hospitales de nuestro país con cifras muy elevadas y preocupantes

La falta de profesionales específicamente formados en el campo de la nutrición ha puesto al resto de profesionales sanitarios en una situación muy injusta e incómoda, teniendo que parchear sobre la marcha este déficit con los recursos que con esfuerzo hayan podido obtener, lo que en no pocas ocasiones se ha visto traducido en el uso de “dietas de cajón” y recomendaciones o intervenciones no basadas en los últimos estudios (evidencias).

Asimismo, el desarrollo de la profesión de dietista-nutricionista, principalmente en el ámbito privado, parcheando el déficit en el ámbito público, puede tener varios “efectos adversos” sobre el sistema sanitario público y sobre la toma de decisiones de estos profesionales. Por ejemplo, en la población se puede crear la falsa creencia de que “pagar significa tener una atención de mayor calidad, más exclusivo o más personalizado”, hecho que pone en riesgo la percepción que tiene la población del sistema sanitario público.

Momento de actuar

Desde el colectivo opinamos que ha llegado el momento de trabajar más unidos que nunca, apoyándonos todos los profesiones de la salud unos con otros, solicitando todos la incorporación de dietistas-nutricionistas a los equipos de trabajo para obtener las mejores aportaciones de cada uno. Sólo así avanzaremos. El 24 de noviembre celebramos el Día Mundial del Dietista-Nutricionista, y este año recordamos con mayor ahínco a las autoridades sanitarias que ya es hora de abrirnos las puertas, así como hacer una llamada a la acción a los gerentes y a todos los profesionales sanitarios y también a las asociaciones de pacientes afectados para que reclamen la figura de dietista-nutricionista en todos los centros sanitarios. Los ciudadanos nos necesitan y requieren una atención universal, especializada y gratuita.

 

Alma Palau

Presidenta del Consejo General de Dietistas-Nutricionistas de España (CGDN)

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