Tecnología e Investigación En el Hospital Materno-infantil Vall d’Hebron

Logran alargar el duodeno en niños sin intestino delgado y evitar el trasplante intestinal

— Barcelona 26 Ene, 2015 - 6:25 pm

Una intervención realizada por el equipo de Cirugía Digestiva y Trasplantes del Servicio de Cirugía Pediátrica del Hospital Materno-infantil Vall d’Hebron, Barcelona, liderado por el Dr. Javier Bueno, ha logrado alargar el duodeno en niños que no tienen intestino delgado -conocido como síndrome del intestino corto- para que puedan alimentarse sin nutrición artificial y evitarles un trasplante intestinal.

El citado equipo ya ha realizado tres intervenciones con esta nueva técnica y se espera disminuir la necesidad de que estos pacientes se tengan que someter a un trasplante intestinal. La técnica se publicará en la revista Journal of Pediatric Surgery.

Trasplante evitado

Àlex, el niño intervenido, ahora con siete años, ingresó en el Hospital Materno-infantil Vall d’Hebron al mes de vida, con una torsión del intestino delgado que cortaba el riego sanguíneo y le provocaba necrosis intestinal. Requirió hasta 18 intervenciones quirúrgicas para ir extirpando las partes del intestino que le dejaban de funcionar, de forma que perdió todo el intestino delgado, excepto el duodeno y una parte del intestino grueso. Por este motivo, Àlex se había estado alimentando durante toda su vida de forma artificial y era un firme candidato al trasplante intestinal, con todos los riesgos que conlleva.

Hasta ahora se habían descrito dos técnicas quirúrgicas para alargar el intestino, pero ninguna de ellas utilizaba el duodeno como una parte del mismo, debido a que se trata de un segmento del intestino difícilmente abordable desde el punto de vista quirúrgico; por un lado, porque tiene una vascularización especial y, por otro, por su estrecha relación con el páncreas y los conductos biliares, que podrían resultar dañados como consecuencia de la intervención.

La operación de Àlex se realizó en febrero de 2013 y, sorprendentemente, un año después sólo con el alargamiento duodenal ya comía de forma autónoma, era capaz de prescindir de toda la nutrición artificial y no requería ningún dispositivo alimenticio extra. Se había evitado, así, el temido trasplante intestinal.

 

 

 

 

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