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Manuel Díaz Rubio. Humanista de la Medicina

El periodista Marino Gómez Santos repasa, en esta biografía recién publicada, la peripecia vital de este discípulo de Carlos Jiménez Díaz, catedrático a los 28 años y fundador de varias sociedades científicas.

 

El profesor Manuel Díaz Rubio (1908-1976) solía decir que para que la Medicina sea Medicina debe ser ante todo y fundamentalmente humana. Don Manuel siempre vio al paciente como persona por encima de los síntomas clínicos. ‘Fue uno de los últimos eslabones de oro de aquella medicina que consideraba al enfermo como un ser con sentimientos y esperanzas’. Así le define el doctor Santiago Gómez-Moran en el prólogo al libro de Marino Gómez Santos ‘Manuel Díaz Rubio. Humanista de la Medicina’, obra en cuya edición han colaborado la Fundación Mutua Madrileña y los laboratorios Merck y Roche.

Datos y testimonios

El periodista Gómez Santos, que ya ha escrito otras biografías de médicos españoles eminentes, ha accedido al archivo del doctor Díaz Rubio y ha recogido el testimonio de familiares y discípulos. El resultado es un exhaustivo repaso a una peripecia vital que arranca en los juegos de infancia en la Plaza Mayor de Madrid hasta sus últimos años marcados por unos problemas de visión que no le impidieron, sin embargo, seguir trabajando hasta, literalmente, el último minuto de su vida.

Su formación al lado del doctor Jiménez Díaz fue un detonante para que Díaz Rubio se decantara por la Medicina Interna. Cuando el primero inició su obra magna, “Lecciones de Patología Médica”, decidió incorporar de inmediato a don Manuel entre sus colaboradores. Por el libro van desfilando momentos clave de su trayectoria vital y profesional.

El inicio de la contienda le pilló en Munich (Alemania). Volvió y pasó los años de guerra en el Hospital San Carlos, convertido en Facultad de Medicina, explicando patología médica y atendiendo a muchos pacientes desnutridos. En el Hospital de Charmartín conoció al novelista norteamericano Ernest Hemingway, que en aquellos años era un joven corresponsal de guerra que acudía a interesarse por los heridos del ejército republicano. El libro describe también la “senda dolorosa” que se abrió para el doctor Manuel Díaz Rubio al acabar la guerra. En 1939 fue expedientado por el Tribunal Depurador de Responsabilidades Políticas.

Hijo de castizo fascinado por el carácter gaditano

El libro de Marino Gómez Santos dedica un capítulo entero a describir la fascinación que el profesor Díaz Rubio sintió siempre por Cádiz, a donde volvió para tomar posesión de la cátedra de Patología y Clínica Médicas. El libro recuerda que en aquellos años la situación en la ciudad andaluza era de tan extrema necesidad que, para asistir al primer enfermo, el doctor Díaz Rubio tuvo que improvisar una camilla en su despacho y contar con la ayuda de su esposa como enfermera. En aquella época aumentó la familia, su prestigio como médico, sus investigaciones sobre alergias, enfermedades hepáticas, etcétera.

El profesor Díaz Rubio tuvo siete hijos, dos de ellos, Manuel y Eduardo, prestigiosos especialistas médicos en activo, ambos en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid. En 1968, ingresó en la Real Academia Nacional de Medicina (RANM), institución que desde el año 2008 preside su hijo Manuel. Participó en la creación de la Sociedad Española de Cardiología y fue también fundador y primer presidente de la Asociación Española de Hepatología (actual Asociación Española para el Estudio del Hígado).

Título: Manuel Díaz Rubio. Humanista de la Medicina
Autor: Marino Gómez Santos
Edita: Fundación Mutua Madrileña, Laboratorio Merck y Laboratorio Roche
Nº de páginas: 319
ISBN: 978-84-694-2502-2

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