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La pirámide del estilo de vida saludable para niños y adolescentes

Investigadores multidisciplinares de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), bajo la dirección de la profesora Marcela González-Gross, han editado una guía con el objetivo de apoyar a los padres en el proceso educativo de los más pequeños hacia la edad adulta

 

Esta guía aboga por inculcar desde la infancia el interés por la actividad física, para lograr el equilibrio energético necesario (entre energía ingerida y gastada) que blinde a los más pequeños ante el sobrepeso y la obesidad.

El manual, elaborado por expertos del grupo de investigación ImFINE de la Facultad de Ciencias la Actividad Física y del Deporte-INEF- de la Universidad Politécnica de Madrid, está especialmente dirigido a padres con niños de entre 6 y 18 años, y establece una serie de pautas adaptadas a la creación de hábitos saludables (de 6 a 9 años), su consolidación (de 10 a 13 años) y mantenimiento (de 14 a 18 años).

En concreto, la guía recomienda que durante la etapa de creación de hábitos saludables (de 6 a 9 años) la actividad física se realice fundamentalmente mediante juegos, aumentando su práctica paulatinamente. En cuanto a la alimentación en estas edades, los expertos responsables del manual proponen la introducción progresiva de nuevos alimentos, buscando estímulos indirectos que les animen a probar nuevos sabores (juegos), y destacan la relevancia de crear el hábito de distribuir la dieta en 5 comidas al día.

Transición y consolidación

Según el manual, la etapa de consolidación de hábitos (de 10 a 13 años) destaca por ser un período de transición entre la infancia y la adolescencia, en la que se producen numerosos cambios físicos, cognitivos y psicosociales. En estos años, es importante que los niños prueben varios deportes y elijan el que más les guste, para lograr que la práctica deportiva sea una actividad estimulante, que favorezca el mantenimiento de este hábito en la adolescencia y en la edad adulta. Asimismo, según los expertos participantes en esta monografía, la práctica de deportes proporciona numerosos beneficios para la salud, como mejorar la calidad del sueño, ayudar al desarrollo de habilidades sociales y roles concretos, y potenciar el rendimiento físico e intelectual, además de favorecer la descarga de agresividad y reforzar la autoestima.

Por último, en la fase de mantenimiento de los hábitos saludables (de 14 a18 años) se deben reforzar los hábitos ya adquiridos, que ayudarán a su vez a prevenir la adopción de hábitos nocivos como el tabaco y el alcohol. En esta etapa, los adolescentes ya son capaces de planificar su propio programa deportivo y deben trabajar todos los componentes de la condición física (fuerza, resistencia, velocidad y flexibilidad). En relación a la alimentación, ésta debe consistir en una dieta variada y equilibrada, ajustada a la actividad física habitual que se realice.

Título: La pirámide del estilo de vida saludable para niños y adolescentes
Dirección: Marcela González-Gross

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