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Guía de alimentación para personas mayores

Editado por el Instituto Danone, este libro/guía, presentado en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, trata de las necesidades nutricionales específicas de los ancianos y su relación con otras enfermedades crónicas propias de esta edad, interacciones de la alimentación con los medicamentos más frecuentes y las líneas a seguir para una alimentación y hábitos de vida saludable en la tercera edad.

Manuel Serrano Ríos

Manuel Serrano Ríos

En la elaboración de esta obra han participado 24 profesionales entre los más destacados geriatras, nutricionistas, endocrinólogos e internistas de España (ocho de ellos del Instituto Danone). Durante su presentación, el Profesor Serrano Ríos, Presidente del Instituto Danone y Jefe de Medicina Interna del hospital Clínico de San Carlos de Madrid, destacó la importancia de especializar la atención a los mayores en una sociedad que envejece. Por su parte, el profesor Ribera Casado, Jefe de Geriatría del mismo hospital, recordó cómo con medidas sencillas, como la administración de calcio y vitamina D, se puede evitar la fragilidad de los huesos de los mayores y por consiguiente multitud de fracturas y lesiones.

Atención específica

De acuerdo con lo expuesto por sus promotores, se trata de un tema que ha recibido una atención muy escasa en el sistema sanitario español y que sin embargo, debido a las tendencias poblacionales, atiende cada día a mayor número de ancianos. Por ello pretende ser una herramienta de trabajo que responda a las necesidades específicas de este colectivo en las situaciones tanto de salud y como de enfermedad, desde cómo valorar las necesidades nutricionales, hasta las orientaciones dietéticas para cada situación específica.

Algunos de los datos que nos aporta esta nueva Guía en relación con la alimentación de los mayores son:

– La tercera parte de los mayores de 65 años se cae al menos una vez al año siendo la desnutrición un factor de riesgo de las caídas.

– La obesidad en la edad avanzada tiene características algo distintas a las de personas más jóvenes, con riesgos distintos y , en cierto modo, algún sentido protector.

– La incidencia de malnutrición en las personas mayores institucionalizadas u hospitalizadas es muy importante y por encima de la media.

– El consumo de agua en ancianos es “el más esencial de los alimentos”.

– Las interferencias entre nutrientes y fármacos constituyen un problema a tener en cuenta dado el consumo intensivo que hacen los mayores.

– En esta edad es muy importante mantener la densidad de la masa ósea. Un consumo excesivo de proteínas puede tener influencia negativa sobre ésta. La ingesta de calcio y vitamina D previene fracturas y aumenta la densidad ósea.

– Más del 40% de los mayores están afectados por sobrepeso, obesidad, hipertensión arterial, diabetes mellitas, hiperlipidemia e hiperuricemia.

– Las personas mayores solo aceptan modificar sus hábitos alimentarios si se les convence y negocia adaptándolos a su estilo de vida.

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