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Epónimos en aparato digestivo

Los doctores Manuel Díaz-Rubio y María José Devesa publican esta obra, editada por la Fundación Mutua Madrileña, que homenajea a un centenar de médicos que dieron su nombre a sus hallazgos retratando la peripecia vital de todos ellos, el origen de sus descubrimientos y el significado que éstos hoy tienen.

 

A la enfermedad de Crohn o al esófago de Barret se las conoce así porque la primera fue descrita en 1932 por el norteamericano Burril Bernard Crohn y porque de la segunda hizo lo propio un cirujano australiano en 1950 llamado Norman Rupert Barret. Dos médicos que dejaron su nombre en la historia de la medicina gracias a sus aportaciones. Son sólo dos ejemplos entre el centenar que recogen los profesores Manuel Díaz-Rubio y María José Devesa en el libro ‘Epónimos en aparato digestivo’.

Aparato digestivo

La obra, editada por la Fundación Mutua Madrileña, es un homenaje a todos esos profesionales que pusieron apellido (epónimos), en el área de Digestivo, a síndromes, operaciones, hernias, úlceras, conductos, sondas,? e incluso hasta una dieta. La dieta de Sippy fue introducida en 1915 por el internista norteamericano Brertram Welton Sippy. Se aplicaba a los pacientes con úlcera gastroduodenal y consistía en la administración de leche, huevos y purés. Una dieta que, según se explica en el libro, hoy día carece de todo sentido. La irrupción de los inhibidores de protones, como el omeprazol, hace innecesario el seguimiento de dietas rígidas como aquella.

Algunos epónimos recogidos en el libro ya no se utilizan y otros se siguen manejando actualmente. Los autores aclaran al inicio de la obra que el uso de epónimos tiene defensores y detractores. Los primeros defienden el valor de estos términos como algo arraigado en la cultura médica y en cierto modo un signo de reconocimiento a estos galenos. Aparte, los doctores Díaz-Rubio y Devesa también destacan como una ventaja obvia su capacidad para simplificar términos en la práctica diaria y ponen un ejemplo: en una historia clínica se puede describir la existencia de un ‘dolor selectivo a la presión de la vesícula biliar con la inspiración profunda’. Es una opción pero hay otra más sencilla: hablar de un ‘Murphy positivo’, como hacen los médicos habitualmente. Por el contrario, los críticos con el uso de epónimos alegan falta de rigor científico y de capacidad descriptiva. De hecho, en ocasiones un mismo epónimo designa dos cosas distintas y otros no son fáciles de pronunciar y escribir.

El doctor Manuel Díaz-Rubio es catedrático de Medicina y jefe del Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Clínico San Carlos de Madrid. En la actualidad preside la Real Academia Nacional de Medicina (RANM). La doctora María José Devesa es profesora asociado y médico adjunto de Aparato Digestivo del Hospital Clínico San Carlos.

Título: Epónimos en aparto digestivo
Autores: Doctores Manuel Díaz-Rubio y María José Devesa
Edita: Fundación Mutua Madrileña

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