Salud Mental Los problemas familiares, el estrés laboral y el desempleo, factores desencadenantes

Las mujeres sufren el doble de trastornos mentales que los hombres

— Madrid 16 Dic, 2013 - 3:32 pm

Se estima que las mujeres españolas padecen el doble de trastornos mentales que los hombres, debido fundamentalmente a la vulnerabilidad emocional para hacer frente a determinados problemas. A pesar de que la genética o los factores hormonales influyen, los especialistas consideran que algunos factores ambientales pueden desencadenar problemas psicológicos como ansiedad o depresión.

Según Belén Bardón, psiquiatra del centro médico d-médical, “los problemas familiares, estar parado, el entorno sociocultural, los ciclos económicos o la sobrecarga de trabajo son algunos de los aspectos que pueden influir en el desarrollo de trastornos psicológicos en la mujer”.

La ansiedad, la depresión o los trastornos del sueño son ejemplos de síntomas que puede manifestar la mujer por distintas causas. Por ello, hay que prestar especial atención a los factores que rodean a la paciente, ya que pueden manifestarse con más frecuencia e intensidad en determinados momentos en función de la edad cronológica de la mujer.

Psicopatología femenina según la edad

En este sentido, los expertos señalan que en la edad escolar y la adolescencia, las mujeres se ven sometidas a importantes cambios biológicos y psicológicos. “En esta etapa si la mujer se siente desbordada, su necesidad de control externo la llevará a restringir la alimentación intentando crear de esta forma un espacio de control interno y seguridad. Podríamos decir que los trastornos de conducta alimentaria como anorexia y bulimia son los problemas graves más frecuentes en este intervalo de edad”, explica la doctora Bardón.

Los trastornos de ansiedad y adaptativos son comunes en la edad adulta, debido a que la mujer pasa por etapas de fuerte exigencia a nivel profesional, familiar o de pareja. De hecho, con el paso de los años los desafíos van en aumento porque aparecen los hijos y también el desarrollo de la vida profesional. En esta etapa, las mujeres están sobreexigidas, pueden aparecer o agravarse problemas en cualquier esfera y los síntomas que emergen están relacionados a menudo con “no llegar a todo”.

Etapas delicadas

En este sentido, la psiquiatra del centro médico d-médical manifiesta que “esta vivencia produce primero ansiedad, al intentar responder a la imagen interna de la perfección y después depresión, al comprender que no es posible alcanzarla”. Es una fase muy delicada porque pueden aparecer sentimientos de fracaso, incapacidad, culpa, desvalorización, inutilidad e incluso ideas de muerte en los casos más graves. Además, la doctora Bardón añade que “suelen aflorar conductas impulsivas con la alimentación como el picoteo descontrolado o los atracones sin vómitos. Por esa razón, es muy importante tratar todo estos síntomas para evitar la evolución crónica de dichos cuadros y posibles complicaciones”.

La pérdida de un ser querido, la independencia de los hijos o la llegada de la menopausia son algunos de los factores que pueden influir en la evolución de alguna psicopatología femenina, ya que la exigencia extrema, que era externa, pasa a ser interna y hay una resistencia a abandonar antiguos roles y adquirir otros nuevos. “Aquí aparecen episodios depresivos, ansiedad, trastornos de adaptación e incluso somatizaciones”, señala esta especialista.

Tratamiento integral

Finalmente, la mujer con más edad, mostrará dificultades a nivel mental, así como en su capacidad de adaptación y aceptación de las pérdidas. A modo de ejemplo, en este tramo de edad son comunes los cuadros depresivos enmascarados o el insomnio resistente al tratamiento. La aparición de alguno de estos síntomas a lo largo de la vida significa que algo va mal. Por ello, es fundamental no ignorarlo, realizar un diagnóstico correcto e iniciar un tratamiento integral psicoterapéutico y farmacológico, ya que “solo así se podrán llevar a cabo los cambios necesarios para volver al estado natural de la salud”, finaliza la doctora Bardón.