Política y Sociedad

Las Comunidades Autónomas comienzan a poner fronteras a sus servicios de salud

Hace apenas unos días, el consejero de Sanidad, Bienestar Social y Familia de Aragón, Ricardo Oliván, y el consejero de Salud de Cataluña, Boi Ruiz, mantuvieron una reunión en busca de soluciones a las dificultades de habitantes aragoneses en zonas limítrofes para ser atendidos en centros catalanes, como venía siendo habitual, o incluso para recibir sus recetas en las costas catalanas durante las vacaciones. Es parte de un fenómeno que, aunque potenciado por las dificultades económicas, ya se venía produciendo entre regiones españolas, evidenciando la falta de coordinación del sistema para preservar los principios de igualdad y equidad en el acceso.

 

Compensación económica

 

El pasado viernes lo puso también en evidencia el Gobierno Vasco, con un contundente comunicado en el que denuncia la política de La Rioja, que exige una compensación económica a Euskadi por la atención especializada de pacientes que desde hace años venían siendo atendidos por convenios en el Hospital San Pedro de Logroño. El Servicio Vasco de Salud/Osakidetza recuerda en su nota que, en la actualidad, presta atención especializada a más de 14.000 pacientes de Cantabria, Navarra, CastillaLeón y también de La Rioja. Y destaca la especial relación que el País Vasco mantiene con esta última, ofreciendo históricamente atención sanitaria a enfermos renales. Según sus datos, en los últimos 10 años se han realizado 225 trasplantes de riñón a pacientes riojanos sin contraprestación económica alguna.

 

Decisiones electoralistas

 

La administración sanitaria vasca asegura, en el pasado mes de septiembre, el Gobierno de La Rioja, sin comunicación expresa previa a las autoridades sanitarias vascas ni a pacientes ni a profesionales de la zona, paralizó la citación de las derivaciones a atención especializadas solicitadas por parte de los médicos de atención primaria de Rioja Alavesa. Desde que tuvieron conocimiento, se han sucedido las reuniones entre responsables sanitarios riojanos y vascos, sin que se haya avanzado en la búsqueda de un posible acuerdo, “demostrándose como el escollo insalvable la negativa del Gobierno de La Rioja de volver a la situación de partida y atender a aquellos pacientes vascos a los que ahora rechaza, condición planteada por el Departamento de Sanidad y Consumo del Gobierno Vasco para mantener las negociaciones”, informa el departamento de Salud Vasco, al tiempo que rechaza “la pretensión del Ejecutivo riojano de recibir compensación económica por la atención sanitaria que ofrecen a vecinos de Rioja Alavesa.

 

Imagen listadoPara el Gobierno vasco, se trata de una decisión unilateral “basada en criterios exclusivamente políticos y con un marcado tinte electoralista. En ningún momento la motivación ha sido económica ni, por supuesto, sanitaria” y añade que posiciones de esta naturaleza, similar a otra adoptada hacia Navarra, “pone en serio riesgo la cohesión nacional del Sistema Nacional de Salud” De hecho, continúa el comunicado, “si otras Comunidades Autónomas siguieran el ejemplo del Gobierno de La Rioja y exigieran compensaciones económicas por atender a personas de comunidades vecinas, se generaría un mercado sanitario allí donde no existe. Transacionar la atención sanitaria de pacientes entre Comunidades Autónomas encarecería notablemente la gestión, contribuiría a una progresiva burocratización del sistema y lo haría sin aportar valor añadido alguno desde el punto de vista asistencial”.

 

Intervención del Ministerio

 

La situación creada este verano entre Aragón y Cataluña forzó una intermediación de la Ministra de Sanidad, Leire Pajín, y ahora es el Gobierno vasco quien apela a la Comisión Interterritorial de Sanidad para avanzar el un tratamiento global de la circulación de pacientes entre comunidades “ante la envergadura de la crisis abierta”.

 

La coordinación territorial del Sistema Nacional de Salud es una aspiración electoral ampliamente recogida en los partidos que se presentan a los próximos comicios, tras admitir la existencia de importantes desigualdades en servicios y acceso a los mismos. Dos estudios recientes de la Organización Médica Colegial y del sindicato de enfermería SATSE también han abundado en esta circunstancia, mostrando las diferencias en la dotación de profesionales entre unas regiones y otras, así como la opinión de una buena parte de ciudadanos, que ante los recortes, prefieren volver a tener una sanidad centralizada.

 

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