Política y Sociedad

LA VISIÓN CONTRADICTORIA DE LA GESTIÓN DE LA GRIPE A

Jesús Lozano y Juan J. Rodríguez Sendín

Jesús Lozano y Juan J. Rodríguez Sendín

Un año después de que la OMC hubiera hecho público su primer comunicado público sobre la gripe pandémica, el 27 de abril de 2009, se ha desarrollado una jornada convocada por ella en su sede para hacer balance de lo ocurrido en este tiempo, con dos partes claramente diferenciadas: por la mañana, fueron profesionales de la medicina que, en mayoria, siguen esperando una respuesta de por qué actuaron como lo hicieron los responsables de la sanidad pública, mientras que, por la tarde, éstos prácticamente abundaron sobre una especie de obediencia debida a unas indicaciones y advertencias procedentes de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En la apertura de la jornada, Juan José Rodríguez Sendín, el presidente de la OMC, se refirió al compromiso adquirido para analizar lo ocurrido una vez hubiera transcurrido el tiempo, a fin de hacer balance de la que presentó como ‘pandemia transmitida en directo’. Rodríguez Sendín confesó que a la OMC le preocupó muchísimo el temor generado en la población, que ofreció su colaboración a la Administración y que se posicionó contra el alarmismo excesivo. Además justificó el debate existente entre los profesionales, aunque señaló lo controvertido del mismo, tanto por las discrepancias existentes ante el mismo hecho, así como por la intensidad del mismo.


Josep Vaqué, Juan R. Laporte, Jesús Lozano y Andreu Segura


Experiencias personales

La primera de las mesas, moderada por Juan Manuel Garrote, presidente del Colegio de Médicos de Segovia, centró su atención en la pandemia desde el punto de vista clínico, para lo que se contó con las intervenciones de Mónica Lalanda Sanmiguel, médico de urgencias de Segovia; Julio Bonis, médico de AP de Madrid; Marciano Sánchez Bayle, pediatra del H. Niño Jesús (Madrid) y portavoz de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública; y Jordi Rello, especialista del Hospital Vall d’Hebrón (Barcelona).

Mónica Lalanda, que elogió la coherencia de la OMC en todo este proceso, llamó la atención sobre el hecho de que la pandemia había tenido más interés político y social que clínico. Un aspecto sobre el que, al final de la mañana, volvería Andreu Segura, que participó en la segunda mesa de debate, cuando afirmó que el coste político determinó las actuaciones de la Administración más que la industria farmacéutica.

Mónica Lalanda, que llegó a afirmar que, de no haber existido medios de comunicación, no habría habido gripe, dividió lo vivido con ésta en tres etapas: la del pánico (en los primeros meses), la de la incredulidad (a partir de septiembre) y la de la búsqueda de culpables. Para esta técnico, formada en el Reino Unido, sorprende que, cuando se produce la comunicación de la OMS, nadie investiga, aunque se suscita el pánico. Tal falta de investigación llega hasta el momento presente, en que todavía están por saberse muchas cosas. Además, criticó que se hubieran arbitrado medidas como el triaje telefónico o por internet, o que, a pesar del sentido de unidad transmitido desde el Ministerio de Sanidad sobre la actuación conjunta de las Comunidades Autónomas frente a la gripe, a la hora de estudiar las medidas adoptadas por éstas no coincidía ninguna de ellas.


De Izq. a Drch.: Monica Lalanda, Juan M. Garrote, Julio Bonis, Jordi Rello y Marciano Sánchez Bayle


La realidad diaria

Los otros tres ponentes, Julio Bonis, Marciano Sánchez Bayle y Jordi Rello, contaron sus experiencias asistenciales en el caso de la gripe: en los dos primeros, para poner de manifiesto que, mientras se trataba de combatir un problema leve, se desatendían los casos graves diarios, y, en el caso de Jordi Rello, para insistir en que, de acuerdo con los casos tratados en la UCI de su hospital, la gripe existió, presentó unas características desconocidas hasta ahora y se centró en personas jóvenes.

Sánchez Bayle concluyó su intervención lamentando que la OMS no hubiera estado a la altura de las circunstancias y que, de alguna manera, se hubiera pudiera haberse movido por intereses económicos. Asimismo, expuso que se había generado una gran desconfianza sobre los responsables de la salud pública que, según apuntó, puede ser muy peligrosa si de verdad se produce una pandemia de gran difusión y alta gravedad.

Salud Pública

La segunda mesa, moderada por Jesús Lozano, director de la Fundación para la Formación de la OMC, abordó la pandemia desde el punto de vista de la Salud Pública, para cuyo desarrollo contó con Joan Ramón Laporte, farmacólogo de la UA de Barcelona; Josep Vaqué, catedrático y jefe de Servicio de Medicina Preventiva del H. Vall d’Hebrón (Barcelona) y Andreu Segura, presidente de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS).



Joan R. Laporte estructuró su intervención en cinco puntos que rellenó de casos concretos: la débil base científica, la opacidad, el autoritarismo, los conflictos de intereses y la falta de asunción de responsabilidades. En alguno de los puntos llegó a coincidir con Mónica Lalanda, sobre al poner de manifiesto el desinterés por promover la investigación clínica. También criticó la opacidad en la contratación de vacunas o en la autorización de alguna de ellas.

Nuevo virus

Por su parte, Josep Vaqué, reconocido epidemiólogo, ofreció algunas de las características del nuevo virus, del que destacó el hecho de que fuera porcino, cuando lo que se esperaba era que fuera aviar. Además de señalar que este virus ha desplazado a los demás, lo rápido de su expansión y su actuación en los jóvenes, comentó dos cosas: primero, que gran parte de la pandemia había sido subterránea, pues no había tenido clínica, y que, en junio, la directora general de la OMS, Margaret Chan, aseguró que la mayoría de los casos que se producirían serían leves. En este último aspecto, dijo que la OMS no había hecho previsiones, aunque sí los centros de investigación de enfermedades. De todos modos, concluyó diciendo que no debía darse por cerrada esta pandemia.

Finalmente, Andreu Segura consideró que era el momento de pedir cuentas, a fin de sacar conclusiones de lo aprendido de la gestión realizada, sobre todo a la vista de que menos del 10 por ciento de la población se vacunó (menos del 20 por ciento de los grupos de riesgo). Y advirtió que el problema serio es la desconfianza generada, en gran parte porque las decisiones impopulares son difíciles de tomar.

Sesión vespertina

Por la tarde, asistieron los consejeros de Sanidad de Castilla-La Mancha, Fernando Lamata; de Castilla y León, F. Javier Alvarez Guisasola; y de Galicia, Pilar Farjas. Sin embargo, faltaron algunos diputados (Ana Pastor, Gaspar Llamazares y Concha Torruela), aunque lo hicieron Pilar Grande, por el PSOE, y Mario Mingo, por el PP.

Para los consejeros, el sistema funcionó bien y hubo muy buena coordinación, aunque también admitieron la existencia de un alarmismo excesivo, que no supieron rebajar.

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