Política y Sociedad

La medición y tratamiento del dolor agudo, asignatura pendiente en los servicios de urgencia españoles

El dolor agudo es la principal sintomatología que aduce el 43% de los pacientes que ingresan en urgencias hospitalarias. Según un reciente estudio epidemiológico, realizado por la Sociedad Española del Dolor, SED, en colaboración con la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias, SEMES, y presentado con motivo del Día Mundial del Dolor, la medición y el tratamiento de este trastorno es una asignatura pendiente en la unidad de urgencias hospitalarias. De hecho, en cuatro de cada 10 centros consultados, la medición del dolor mediante una escala sistematizada es escasa o nula. Además, sólo el 9% de los hospitales disponen de programas de formación específicos en dolor para su plantilla de profesionales en urgencias.

La Dra. Rosalía de la Torre, miembro del Grupo de Trabajo de Dolor Agudo de la SED, afirma que “medir el dolor en el servicio de urgencias resulta fundamental”. Para explicar su importancia, la Dra. De la Torre alude a un símil: “¿Un sastre podría hacer un traje si no tiene las medidas?”

De izda. a dcha., doctores J.R. González Escalada, R. de la Torre, A. Camba y J.I. Calvo

De izda. a dcha., doctores J.R. González Escalada, R. de la Torre, A. Camba y J.I. Calvo

Alta prevalencia

Según el Dr. Alberto Camba, presidente de SED, más de 10 millones de personas sufren dolor crónico, cifra que equivale a un 22% de la población española, y sin embargo las autoridades sanitarias prestan poca atención a esta realidad y escasa formación específica. Pese a la alta incidencia del dolor en España, la capacitación de los profesionales sanitarios en su diagnóstico, medición y abordaje no es suficiente.

Al decir de este especialista, muestra evidente de esta carencia es que el ámbito clínico del dolor no está reconocido como Área de Capacitación específica, una de las demandas históricas de esta sociedad científica, que considera necesaria la formación especializada en este campo, cuyos servicios son habitualmente asimilados por el equipo de anestesiología de los centros hospitalarios. No obstante, ninguna especialidad médica está preparada para tratar el dolor si no incorpora una formación específica en su abordaje.

Una patología en sí misma

Para la SED, el dolor es una patología en sí misma, que lleva asociadas numerosas implicaciones de distinta índole. “En primer lugar -señala el Dr. Camba-, el dolor motiva el sufrimiento de quien lo padece, tanto desde el punto de vista físico como psicosocial; en segundo lugar, desencadena un aumento importantísimo de los costes tanto directos como indirectos”. De hecho, estos últimos costes a los que hace referencia el presidente de la SED representan un 2% del PIB español, ya sean directos (recursos humanos, coste de materiales y técnicas, camas hospitalarias, gasto farmacéutico, etc.) o indirectos (bajas laborales, pensiones, indemnizaciones, etc.).

El dolor músculo-esquelético

El reciente estudio realizado por la SED, con la colaboración de la SEMES, apunta al dolor como la principal causa de ingreso en un 43% de las admisiones en urgencias. Según detalla el Dr. Josep Lluis Aguilar, coordinador del Grupo de Trabajo de Dolor Agudo de la SED, “ese volumen de casos se distribuye según dolor asociado a traumatismos (39,2%), dolor grave (27,7%) y pacientes con agudización de dolor crónico (15, 9%)”.

El dolor músculo-esquelético justifica el ingreso en urgencias de ocho de cada 10 pacientes, con especial incidencia de cuadros de lumbo-ciatalgias. En este sentido de frecuencia, les siguen los dolores de carácter abdominal (12%) y, en menor medida, las dolencias torácicas (3%) e isquémicas o neuropáticas (1,5%).

Intensidad y valoración

En cuanto a su intensidad, los dolores agudos asociados a traumatismos y, en general, de tipo músculo-esquelético, son también los más fuertes registrados en los servicios de urgencia (38,8%). Intensos son también los dolores asociados a las vías urinarias (25,4%) y los de naturaleza torácica (11,9%) y abdominal (9%).

Pero las carencias de medición también afectan a la valoración del resultado del tratamiento analgésico aplicado en urgencias. De hecho, en un 36% de los centros, no se cuantifica con frecuencia el efecto de ese tratamiento en el dolor original. Además, en un 30% de los hospitales, tampoco es habitual la evaluación del dolor en el momento del alta médica.

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