Punto de vista la independencia en la investigación no depende de su financiación

La ciencia española necesita más inversión

La defensa de la investigación científica, un bien escaso en nuestro país, obliga a desterrar algunos de los prejuicios ambientales, como pensar que la financiación de una investigación condiciona sus resultados.

Este año, desde el Centro de Información Cerveza y Salud (CICS), hemos celebrado el XVIII aniversario de las becas de investigación Manuel de Oya “Cerveza, Salud y Nutrición” que esta institución concede cada año a jóvenes investigadores.

Esta efeméride nos ha hecho pensar en las dificultades a las que actualmente se enfrentan quienes tratan de iniciar una carrera investigadora en nuestro país. Los recursos y la financiación para investigación científica son escasos y, aunque contamos con una buena cantera, la falta de inversión por parte de las instituciones públicas y privadas ha colocado a España muy lejos de la media europea en cuanto a inversión en ciencia, lo que está provocando una fuga de nuestros jóvenes talentos al extranjero. Invertimos y promocionamos su formación y después dejamos que otros se aprovechen de su talento.

Recursos y avances

 

La falta de inversión por parte de las instituciones públicas y privadas ha colocado a España muy lejos de la media europea en cuanto a inversión en ciencia, lo que está provocando una fuga de nuestros jóvenes talentos al extranjero

Aunque la imagen que se proyecta a la sociedad de la labor científica en España es positiva, los recursos destinados a este campo no son en absoluto proporcionales a los avances que la ciencia, y especialmente la ciencia médica, puede aportar para el progreso de nuestro país e incluso, del resto del mundo. De hecho, desde 2009 España ha recortado el presupuesto de investigación en un 35%, lo que, según la Confederación de Sociedades Científicas de España (COSCE), supone más de 20.000 millones de euros menos a causa de la sucesión de recortes.

Según los últimos datos del INE, actualmente tenemos 3.400 científicos menos que en 2010, aunque en realidad es un dato relativamente alentador, ya que en 2015 se habían perdido más de 11.000 investigadores respecto a 2010. De todos modos, estas cifras continúan siendo muy bajas para un país con el potencial de futuro que debería tener España. El gasto en I+D en España representa tan sólo el 1,19% del PIB y no hay dinero suficiente para que los jóvenes tomen el relevo de los investigadores que se van jubilando. Por todo ello, sería importante adoptar medidas específicas para fomentar la investigación científica en nuestro país, tanto desde las instituciones públicas como desde las privadas.

Contribución de empresas privadas

Y es precisamente en este punto en el que quisiera detenerme, ya que considero que las empresas privadas pueden contribuir enormemente al desarrollo de la ciencia, ya sea para mejorar la calidad de sus propios productos o para fomentar el progreso de la sociedad.

La financiación, tanto privada como pública, no está ligada a las conclusiones de los estudios, sino al tema, la calidad y el rigor de los trabajos

En este contexto, querría destacar una iniciativa con la que tengo una especial vinculación: se trata de las becas Manuel de Oya “Cerveza, Salud y Nutrición” que concede cada año el Centro de Información Cerveza y Salud (CICS) a jóvenes investigadores para fomentar la elaboración de estudios científicos sobre los efectos del consumo moderado de cerveza en la salud. Gracias a ellas, en los últimos 18 años 34 jóvenes han podido iniciar su carrera en este campo, ya que se han financiado más de 68.000 horas de trabajo en investigación y se han publicado cerca de 40 artículos en revistas científicas de impacto.

Es cierto que, cuando hablamos de financiación privada, lo primero que nos viene a la cabeza es la posibilidad de que surja un conflicto de intereses entre la fuente de financiación y los científicos o centros de investigación que la reciben. Sin embargo, es importante destacar que la independencia no depende de quién aporte el dinero, sino de la calidad e integridad de los investigadores, así como de los centros de investigación en los que se realizan los proyectos. Y, siguiendo esta línea, he de añadir que, atendiendo a mis años de experiencia, la financiación, tanto privada como pública, no está ligada a las conclusiones de los estudios, sino al tema, la calidad y el rigor de los trabajos.

Como presidente del Comité Científico del Centro de Información Cerveza y Salud, quiero animar a estudiantes e investigadores a que aprovechen todas las oportunidades que se presenten pues, como se ha comentado, no es fácil conseguir financiación para investigar en nuestro país y oportunidades como las becas Manuel de Oya u otras iniciativas privadas pueden ser de gran ayuda para que la ciencia española continúe creciendo y nuestros jóvenes puedan ir haciéndose un hueco en un sector que todavía está lejos de ser prioritario en nuestro país.

Ramón Estruch

Consultor Senior del Servicio de Medicina Interna del Hospital Clínic de Barcelona y Profesor Asociado de la Universidad de Barcelona

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