Política y Sociedad

La alarma de la Gripe A deja paso a la autocrítica de los gestores sanitarios y los políticos

Juan J. Rodríguez Sendín y José Martínez Olmos

Juan J. Rodríguez Sendín y José Martínez Olmos

Mientras que, durante la primera parte de la Jornada sobre el ‘Balance de una pandemia anunciada: la Gripe A’, fueron los profesionales sanitarios los encargados de analizar su labor desde el punto de vista científico, por la tarde llegó el turno de los políticos, quienes reflejaron una opinión bastante distinta a la ofrecida por los primeros. En el encuentro, que fue organizado por la OMC, participaron los consejeros de Castilla-La Mancha, Fernando Lamata; Galicia, Pilar Farjas; y Castilla y León, Francisco Javier Álvarez Guisasola. También dieron su punto de vista los diputados y portavoces de Sanidad del Grupo Socialista, Pilar Grande, y Popular, Mario Mingo, así como José Martínez Olmos, que clausuró el acto.

La auto evaluación pública, una obligación ética

Todos los políticos participantes en la Jornada matizaron que, pasado un año desde que se produjo en Méjico el primer caso de Gripe A, es fácil hablar de lo ocurrido, pero en aquel momento fueron muchos los temores, las dudas, el trabajo y las directrices a seguir. En este sentido, se mostraron de acuerdo con realizar un análisis de la gestión de las autoridades sanitarias ante la crisis con el objetivo de detectar los fallos cometidos y aprender de lo ocurrido para futuras pandemias que, según lamentaron los políticos (también médicos de formación), habrá que afrontar en el futuro.

Los consejeros de Sanidad autonómicos se mostraron de acuerdo con realizar un ejercicio de auto crítica y, en este sentido, Pilar Farjas se comprometió a transmitir al resto de integrantes del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS) la necesidad de realizar una declaración sobre la gestión de la pandemia y un posicionamiento respecto a la actuación de la Organización Mundial de la Salud (OMC), ante las críticas vertidas sobre este organismo en los círculos científicos, e incluso, políticos, de varios países y del propio Consejo Europeo.



El secretario general de Sanidad avanzó, respecto al primer punto, que el CISNS va a ofrecer una valoración pública sobre la gestión de la Gripe A en España, “por ser una obligación ética con los ciudadanos y una forma de mejorar en el futuro”. Tal y como afirmó, “ha existido una gestión muy diferente, debido al fenómeno de la globalización, y un caso como éste ha de ser evaluado por los ciudadanos, que tienen derecho a saber”.

Gestión impecable

“La gestión de la Gripe A ha sido modélica en España. Lo hemos hecho bien en este país porque hemos tomado decisiones de forma científica y no política”, afirmó el secretario general de Sanidad tras augurar que “este virus no ha dicho todavía su última palabra y hay que seguir vigilante”. Según explicó Martínez Olmos, España es el único país que ha hecho una previsión basada en el conocimiento en aspectos como el referido a la compra de las vacunas, en el que se hizo una previsión en la contratación que ha permitido redefinir la compra y gastar menos de lo esperado inicialmente.

Para Pilar Grande, “el Ministerio estuvo a la altura de las circunstancias”, y las autoridades trabajaron de forma rápida, eficaz y transparente, a lo que ayudó el hecho de que España fuera pionera en la activación de planes de contingencia y actuación frente a este tipo de pandemias desde que aparecieron alarmas como la de la Gripe Aviar. En su opinión, en este caso primaron la coordinación y la responsabilidad institucional, “aunque también se dieron casos de confusión”. A pesar de esta valoración positiva, Mario Mingo matizó que, en cualquier caso, todo es mejorable. Éste aseguró que al principio hubo muchos momentos de inseguridad y faltó agilidad para llegar a acuerdos. “Cuando se dice que la industria farmacéutica puede condicionar nuestras recetas, se nos está insultando, y lo mismo digo sobre las acusaciones a la OMS”, subrayó por otro lado el diputado, que también es médico.

Discrepancias sobre la actuación de la OMS

La Jornada dejó constancia de las diferencias a la hora de valorar la gestión de la Organización Mundial de la Salud ante la pandemia. A pesar de que los políticos matizaron que se ha tratado de una situación totalmente diferente a emergencias anteriores, debido a la incertidumbre sobre su gravedad y a la presión que provocó el hecho de ser un fenómeno ofrecido minuto a minuto por los medios de comunicación, los consejeros autonómicos señalaron que la OMS debería replantearse las fases de declaración de pandemias y hacer un ejercicio de autocrítica. Precisamente, en pocos días emitirá el esperado informe sobre su gestión.

“La alarma nos pareció exagerada y la OMS tuvo un papel importante en esto con sus declaraciones, algunas de ellas especialmente negativas”, explicó Fernando Lamata. En concreto, el consejero se refirió al aviso titulado ‘Pandemia inminente’, emitido por la organización antes de pasar al nivel 5, y ante el cual a muchos les pareció estar viendo “el título de una película”. Para este consejero, aún comprendiendo las dificultades a las que se enfrentó este organismo, además de una mala comunicación directa con las autoridades estatales, la OMS emitió declaraciones alarmistas. “A pesar de ello y de los informes de nuestros técnicos, que reflejaban una gravedad menor, se trata de un órgano al que nosotros mismos teníamos que dar credibilidad y actuar de acuerdo a sus indicaciones”, explicó.



También la consejera Farjas indicó que en varios momentos, hubieran deseado actuar de otra manera distinta a estas directrices. Por el contrario, en palabras de Mario Mingo, “es mejor ser más exigentes en la prevención que pasarse en la flexibilidad. “Creo en la OMS y en su trascendente trabajo en beneficio de la salud pública del mundo, pero si los expertos ven que en algún momento hay que incorporar criterios de gravedad, no lo vería mal”, subrayó. En este sentido, Martínez Olmos opinó que la labor de la OMS ha sido impecable. “Me preocupa mucho la crítica si no se tienen pruebas y me interesa mucho que haya una OMS fuerte y que rectifique lo que tenga que rectificar. Por eso ha abierto un proceso de auto evaluación”, concretó, “y no debe acusarse a la ligera”.

La vacunación, puesta en duda

Durante una Mesa Redonda titulada ‘La pandemia y la actuación de las Administraciones’, que fue moderada por el vicepresidente de la OMC, Ricard Gutiérrez, los consejeros coincidieron en señalar que el sistema sanitario español ha funcionado de manera coordinada y eficaz ante esta crisis, no sólo en el plano político, en el que, por primera vez, se dio un acuerdo unánime entre la Administración Central y las Consejerías Autonómicas, sino también entre los distintos niveles asistenciales, las Sociedades Científicas y las organizaciones del ámbito sanitario.

Los consejeros felicitaron a los profesionales sanitarios por su labor, cuando se acaba de cumplir un año desde la aparición de este virus y, especialmente, a los de Atención Primaria. Según añadió el consejero de Castilla y León, este nivel asistencial es el que más se ha ocupado de la pandemia, “quitando además un gran peso a la Atención Especializada”. De acuerdo con esta opinión, el secretario general de Sanidad aseguró que la Primaria y las Urgencias, “han sido las que han parado el golpe”, habiendo respondido, no obstante, todos los profesionales, “de manera excepcional”.

El punto débil de la gestión ha sido, según los consejeros, el de las vacunas, un mensaje que apenas cuajó entre la población. Lo que para los consejeros lleva más a la reflexión es la escasa vacunación entre los profesionales sanitarios, que no llegaron a hacerlo ni en un 10 por ciento. Mientras que Martínez Olmos rechazó las críticas a un exceso en la compra de estas dosis, “pues un exceso habría sido comprar para el cien por cien de la población”, los consejeros lamentaron que la vacunación entre en descrédito. Según puntualizó el presidente de la Organización Médica Colegial, Juan José Rodríguez Sendín, al respecto, “lo que se pone en duda es la gestión que se ha hecho de la vacunación en este caso, no del valor de las vacunas en sí”.

Arantxa Mirón Millán

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