Política y Sociedad Entrevista con el subdirector general de Farmaindustria

Javier Urzay: Sólo uno de cada 10.000 compuestos prometedores llega a convertirse en un fármaco

A colación de la renovación del acuerdo entre la Administración y Farmaindustria, Acta Sanitaria ha entrevistado al subdirector general de esta última, Javier Urzay, que reclama “amplitud de miras” para “valorar la innovación en su justa medida”, ya que “sólo uno de cada 10.000 compuestos prometedores llega a convertirse en un medicamento en el mercado”. La entente con el Ejecutivo “contribuye a conciliar sostenibilidad y acceso al medicamento”, subraya Javier Urzay, que también se muestra favorable en relación con fórmulas imaginativas de control del gasto y afirma que el proceso de digitalización se encuentra en marcha.

Javier Urzay

Javier Urzay

Acta Sanitaria (AS).- Recientemente fue renovado el convenio entre el Gobierno y Farmaindustria que limita el crecimiento del sector al de la economía nacional. ¿Satisfecho?

Javier Urzay (JU).- Sí. Consideramos que el convenio es el resultado del clima de diálogo y trabajo conjunto con la Administración General del Estado en los últimos años. Por supuesto, limitar el crecimiento es un esfuerzo importante para un sector innovador como el nuestro, pero también nos da un marco de estabilidad y nos permite colaborar en el esfuerzo de todos por la calidad de la prestación sanitaria en España.

AS.- ¿Qué ventajas reporta este acuerdo y la prórroga del mismo a la sociedad española?

JU.- Lo más importante del convenio es que supone una garantía para la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud (SNS), garante del cuidado de la salud del conjunto de la sociedad. La Administración dispone de un instrumento valioso de control presupuestario, y los gestores, los profesionales sanitarios y, sobre todo, los pacientes ven asegurado el acceso a los tratamientos necesarios y, por tanto, la calidad de la prestación.

AS.- ¿Y a la industria farmacéutica?

JU.- Para las compañías farmacéuticas, la creación del citado marco de estabilidad es crucial, dado que trabajamos a largo plazo, con grandes inversiones y muy altos riesgos; además, contribuye a crear confianza frente a las incertidumbres de otros tiempos (como los largos retrasos en el pago a proveedores que había entonces), y nos permite, por encima de todo, colaborar activamente por la sostenibilidad del sistema y la calidad de la prestación a los pacientes.

AS.- Por tanto, ¿es posible compaginar la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud con el acceso de los pacientes a las innovaciones terapéuticas?

JU.- Es perfectamente posible, y gracias a instrumentos como este convenio lo estamos demostrando. El SNS no ha dejado de incorporar innovación en estos años y los datos, como señalaba el mismo ministro Cristóbal Montoro en la renovación del acuerdo, en diciembre, indican que nuestra Sanidad es sostenible.

“Defendemos el concepto de resultados en salud, que permitirá conocer el valor real que cada innovación aporta”

Eso sí, tenemos que hacer un esfuerzo entre todos por mantener criterios de eficiencia en cada decisión de gasto, no sólo en fármacos, sino en el conjunto del sistema. Por eso, defendemos el concepto de resultados en salud, que permitirá conocer el valor real que cada innovación aporta al sistema sanitario, a los pacientes y a la sociedad en general.

AS.- ¿Cree que las críticas a esta entente entre Farmaindustria y la Administración carecen de base y obedecen más a cuestiones ideológicas? ¿Podría haber similitudes con el desprecio existente de algunas voces a la colaboración público privada?

JU.- Más allá de cuestiones políticas o ideológicas, pensamos que el convenio, que está publicado y a disposición de cualquier interesado, es beneficioso para el país, para el sistema sanitario y para los pacientes. Ha demostrado que contribuye a conciliar sostenibilidad y acceso al medicamento, que están en la base de la prestación sanitaria. Todos los agentes que participamos en el sector sanitario estamos llamados a contribuir a mejorarlo y el convenio es prueba de que el compromiso y el diálogo dan resultado.

urzayAS.- La medición de los resultados en salud también es algo que debe ayudar a la eficiencia del sistema sanitario. ¿Cómo debe llevarse a cabo? ¿Es necesaria una gran transformación digital para ello?

JU.- Las bases están puestas y el proceso de digitalización es ya imparable en nuestra Sanidad, al igual que lo es en la gran mayoría de las esferas de la vida. Hoy contamos con instrumentos más que suficientes para evaluar de forma más precisa el valor que realmente aportan las innovaciones en el ámbito sanitario, tanto dentro de la Sanidad como en sus repercusiones en la esfera socioeconómica. La visión debe ser integral.

AS.- En este contexto, también existen otras fórmulas de control del gasto, como los acuerdos de riesgo compartido y el techo de gasto. ¿Qué opina sobre ellas?

JU.- Se trata de fórmulas que están funcionando, ya que al final se dirigen a introducir criterios de mayor eficiencia en el sistema, y esta es una de las claves que defendemos en la industria farmacéutica. Eficiencia e incorporación adecuada de la innovación nos permitirán proyectar nuestro sistema sanitario hacia el futuro salvaguardando los máximos estándares de calidad asistencial.

AS.- El fin último de la búsqueda de eficacia en el empleo de los recursos es el referido acceso a las novedades terapéuticas. Sin embargo, ¿cree que se le otorga al medicamento el valor que realmente tiene? ¿Debe evaluarse este valor de manera individualizada fármaco a fármaco?

JU.- En un sistema universal como el nuestro, donde la aportación directa del usuario no existe o es muy reducida, es cierto que quizá no hay del todo conciencia de lo que aporta el medicamento. Tenemos que hacer un esfuerzo mayor en explicar lo que hay detrás de un nuevo fármaco: el largo trabajo en investigación, las enormes inversiones, los altos riesgos, ya que sólo una parte muy pequeña de los compuestos prometedores llega al mercado… Pero también de todo lo que implica desde un punto de vista más amplio, económico y social.

“El proceso de digitalización es ya imparable en nuestra Sanidad”

El medicamento cura o controla la enfermedad, y eso tiene implicaciones en la salud y calidad de vida de las personas, pero también repercute, por ejemplo, en ahorros directos para el sistema sanitario o en productividad para el país, en tanto esa persona tratada puede reintegrarse a la vida activa. Todo esto hay que explicarlo y medirlo para una toma de decisiones más eficiente.

AS.- ¿Considera que las soluciones en forma de terapias son vistas más como un gasto que como una inversión? ¿Debemos cambiar la visión cortoplacista a la hora de gestionar la Sanidad?

JU.- La industria farmacéutica es un sector de ciclo largo, que necesita inversiones muy importantes con plazos muy amplios para dar resultado, y eso en el caso de conseguirlo, ya que no en vano se estima que sólo uno de cada 10.000 compuestos prometedores llega a convertirse en un medicamento en el mercado tras superar las distintas fases de investigación preclínica y clínica. Todo ello supone una inversión de unos 2.500 millones de euros y un plazo de entre 12 y 14 años. Estos plazos requieren, por parte de los gestores y los políticos, una amplitud de miras que permita valorar la innovación en su justa medida y, como decía, en toda su dimensión sanitaria, económica y social. La evaluación de los resultados en salud permitirá avanzar en esa dirección.

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