Política y Sociedad

Investigadores de Fisabio estudian el desarrollo de bacterias intestinales en bebés

— Valencia 21 Ago, 2014 - 11:36 am

Investigadores de la Unidad Mixta de Investigación en Genómica y Salud de la Fundación para el Fomento de la Investigación Sanitaria y Biomédica de la Comunitat Valenciana (FISABIO) y el Institut Cavanilles de Biodiversitat i Biologia Evolutiva de la Universitat de València han realizado un estudio sobre el desarrollo de la comunidad bacteriana intestinal en bebés de 0 a 1 año. Los resultados ponen de manifiesto que durante los primeros doce meses de vida del bebé se suceden numerosos cambios en la comunidad bacteriana intestinal y, en contra de la teoría tradicional, se ha descubierto que la composición microbiota de los bebés al año de vida es diferente a la de un adulto.

«Pese a que ya se han producido cambios importantes, al año todavía hay diferencias con la madre. Aún faltan meses y probablemente años para que la microbiota del bebé se iguale a la del adulto», afirma la Dra. Mª Pilar Francino, investigadora del área de Genómica y Salud de FISABIO-Salud Pública.

Para el estudio se recogieron muestras fecales de 13 bebés a la semana de vida, al mes, a los tres meses, 7 meses y 1 año. En total se han examinado 87 muestras que han sido procesadas por pirosecuenciación metagenómica. Según este estudio, la introducción de los alimentos sólidos entre el tercer y el séptimo mes implica una revolución en la colonización bacteriana de los bebés.

«Con la introducción de la alimentación sólida, la composición bacteriana varía y se adapta a la nueva situación que supone el aumento de la nueva diversidad de nutrientes. Presumiblemente, esos cambios le van a permitir al bebé extraer toda la energía de la comida. En este punto se se va realiza un cambio gradual en la microbiota, que va adquiriendo una dirección clara hacia la de un adulto», sostiene la Dra. Francino.

«También hemos demostrado -añade la investigadora de FISABIO- en contra de las teorías tradicionales, que con la introducción de los sólidos, la riqueza de las especies no aumenta, sino que disminuye en principio porque algunas de las especies menos abundantes y que estaban adaptadas a las presencia de la leche materna, desaparecen. En cambio, las comunidades más abundantes, como las de Bifidobacterium disminuyen, pero no llegan a desparecer por completo. No obstante, más adelante aparecerán nuevas especies».

En el estudio también han participado las 13 madres de los bebés, de edades comprendidas entre los 29 y 42 años. Entre otros, el requisito para formar parte del mismo era que tuvieran intención de alimentar a sus bebés con leche materna por lo menos los tres primeros meses y que no hubieran tomado antibióticos en el último trimestre. «Hemos detectado diversos cambios en la microbiota intestinal de la madre en los días anteriores al nacimiento y posteriormente al año. Ello es importante desde el punto de vista de que los cambios en la microbiota de la madre también afectan a las bacterias que transmite al bebe», puntualiza la investigadora de FISABIO y también miembro de la Escuela de Ciencias Naturales de la Universidad de California en Merced.

Los resultados de esta investigación han sido publicados en la prestigiosa revista científica de genética PLoS Genetics con el artículo «Microbial Succession in the Gut: direccional trends of taxonomic and functional change in a Birth cohort of Spanish infants», que firman los investigadores Mª Pilar Francino, Yvonne Vallès, Alejandro Artacho, Alberto Pascual-García, María Loreto Ferrús, María José Gosalbes y Juan José Abellan.

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