Apunte del día

Hacia la profesionalización de la gestión de los centros sanitarios públicos

La aprobación por la Asamblea de Madrid de la “Ley de Buen Gobierno y Profesionalización de la Gestión de los Centros y Organizaciones del Servicio Madrileño de Salud” permite pensar en que, al menos sobre el papel, existe la intención por cambiar un modelo de actuación que tiene muy poco que ver con los que son normales en los sistemas sanitarios de nuestro entorno.

En otras palabras, se trata de acabar con el clientelismo político que viene rodeando los nombramientos para la gestión de los centros asistenciales, con especial referencia a los hospitalarios y, sobre todo, dar un aire de seriedad a la gestión de unos centros cuyos presupuestos (para unos fines muy determinados) superan con creces a muchos de los de las grandes empresas del país. Como ejemplo de la situación anómala que ha venido rodeando el nombramientos de gestores, conviene no olvidar que, hace no mucho tiempo, el actual ministro de Justicia, Rafael Catalá, fue nombrado gerente del Hospital Ramón y Cajal,  uno de los principales centros de España.

Aunque se trata de una necesidad sentida por los profesionales desde hace mucho tiempo, no ha sido fácil llegar al principio de solución adoptado por la Comunidad de Madrid. Debe recordarse que una propuesta similar a la aprobada ahora fue presentada por el Grupo Socialista en 2011 y entonces fue rechazada por el Grupo Popular, con mayoría absoluta en la cámara regional. Bien es verdad que ahora se ha registrado un hecho extraño y de difícil explicación, como la abstención del Grupo Podemos, que la justificó diciendo que era una ‘abstención constructiva’ (¿?)

Ahora, en apenas dos años y a partir de una resolución del Grupo Socialista que instaba al Gobierno a presentar un Proyecto de Ley que incluyera los aspectos que debería tener el nuevo modelo de gestión, ha salido adelante lo que, sin duda, supondrá un modelo para el resto de Servicios de Salud, pues los profesionales lo demandan.

El proyecto aprobado, cuyo texto facilitamos al principio de este comentario, contempla los siguientes aspectos: órganos colegiados de gobierno de los centros; profesionalización de la función directiva; refuerzo de las estructuras de asesoramiento y participación; instrumentos de buen gobierno y mayor autonomía de los centros; y dota a la Atención Primaria de órganos de gobierno y gestión similares a los de los hospitales.

Sin duda, es el comienzo. Pero el principio no puede haber sido mejor. No sólo por el consenso alcanzado entre los grupos políticos, sino porque no ha quedado ninguna enmienda viva sobre el proyecto. ¡Enhorabuena!

 

 

Carlos Nicolás

Director Editorial de Acta Sanitaria

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