Hospitales Para su uso clínico y de anestesia

FIPSE apoya al Hospital Gregorio Marañón en un dispositivo que simplifica laringoscopias

— Madrid 24 Ene, 2018 - 5:24 pm

La Fundación para la Innovación y la Prospectiva en Salud en España (FIPSE) ha dado su apoyo a un equipo de anestesistas del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid en el desarrollo de un dispositivo para uso clínico y anestesia que protege al paciente y a los instrumentos médicos en las intervenciones que requieren la introducción de diferentes instrumentos a través de la cavidad oral para acceder al tracto digestivo y a la vía aérea inferior, bajo sedación o anestesia general, como laringoscopias.

Para sus inventores y anestesistas de dicho centro sanitario, los doctores Guillermo Rodríguez y Javier Casanova, el nuevo dispositivo ofrece cuatro funcionalidades: facilita la apertura de la boca, impide que se obstruya la vía gracias a un depresor lingual, protege los dientes y la boca del paciente evitando lesiones habituales al realizar la laringoscopia y las demás pruebas diagnóstico-terapéuticas, e incluso posibilita intubar a los pacientes sin necesidad de utilizar un laringoscopio.

Asimismo, estos investigadores resaltan que “su uso no sólo ofrecerá nuevas funcionalidades, también supondrá un cambio total en la técnica que se utiliza actualmente, aumentando la seguridad de los pacientes y facilitando los procedimientos, que durarán menos y tendrán un menor coste”.

El nuevo dispositivo está formado por un protector de dientes y labios y un depresor y, en una primera fase, se fabricará en tres tallas, en plástico biocompatible semirrígido y desechable.

Prototipos funcionales

Sobre los primeros prototipos funcionales, los anestesistas apuntan que “la tecnología está protegida vía patente nacional y está en proceso de extensión internacional”. Además de la evolución de este dispositivo, añaden que “hay más ideas en cartera, en el área quirúrgica y todo lo relacionado con la anestesia”.

De acuerdo con los primeros estudios, el coste de cada dispositivo será inferior a los seis euros y “su mercado potencial es enorme”, ya que “cada año, en el mundo se realizan más de 200 millones de cirugías mayores, a las que hay que añadir millones de endoscopias y otras intervenciones”, matizan los anestesistas del Hospital General Universitario Gregorio Marañón.

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