Política y Sociedad

Enfermería reclama una regulación básica y definitiva de los derechos de los pacientes en fase terminal

Sergio Quintairos, junto a la directora de Asistencia Sanitaria del Servizo Galego de Saúde, Nieves Domínguez, y el presidente del Consejo General de Enfermería, Máximo González Jurado, inauguraron este miércoles, en la Fundación Barrié de La Coruña, las jornadas ‘La enfermería ante el paciente en fase terminal. Cuidados paliativos y muerte digna’, organizadas por la Escuela de Ciencias de la Salud de la Organización Colegial de Enfermería de España, el Colegio de Enfermería de A Coruña y el Consello Galego de Enfermería.

Máximo González Jurado
  Máximo González Jurado

La intervención de González Jurado despertó gran interés, al analizar tanto el significado de la asistencia en fase terminal, destacando que nada tiene que ver con los conceptos de eutanasia o del suicidio asistido, como algunos de los aspectos del proyecto de ley por el que el Gobierno pretendía regular esta asistencial al final de la vida -denominado popularmente como ‘Ley de Muerte Digna’-, que ha quedado suspendido por el impasse electoral. Para el presidente de la enfermería española, la definición de asistencia en fase terminal más acorde con la realidad es la de “aquella muerte libre de angustia y sufrimiento para el paciente, familia, y los cuidadores en general, acorde con sus deseos y razonablemente coherente con los estándares clínicos, culturales y éticos”

Mayor formación

González Jurado destacó que, en este proceso, son las enfermeras quienes han de liderar los procesos dentro del equipo multidisciplinar, ya que su asistencia es la más cercana y la más continuada, al estar en continuo contacto con el paciente y sus familiares; y destacó la necesidad de que las enfermeras que prestan este tipo de asistencia estén especializadas, formadas y capacitadas adecuadamente porque deben afrontar una asistencia que requiere de cuidados súper especializados. Sin embargo, advirtió que el personal “no está suficientemente preparado”, por lo que defendió que “hay que darles mayor formación, empezando por las facultades”.

El presidente de la enfermería española comentó que, ante el impasse sufrido por el proyecto de ley que preparaba el gobierno, quien gane las elecciones generales debería plantearse seriamente retomar la iniciativa porque, “aunque haya ya algunas regulaciones autonómicas, resulta imprescindible que exista una ley básica para que todos los ciudadanos tengan los mismos derechos y para que todos los profesionales estén trabajando bajo los mismos criterios”. González Jurado aseguró que una hipotética regulación de este proceso “no chocaría en absoluto con la actitud moral del profesional”, ya que el paciente “tiene derecho a no sufrir, a morir con dignidad, a rechazar medidas terapéuticas sabiendo que eso conlleva el acortamiento de la vida”.

Máximo González Jurado recordó también que este proceso “no tiene nada que ver con la eutanasia. El anteproyecto de ley regula los derechos de los pacientes ante la muerte, tratando de garantizar que no sufran, mientras que la eutanasia consiste en que el paciente pide a un profesional que le ayude a morir, algo que hoy está penalizado”.

Por una regulación definitiva

Por su parte, el presidente del Colegio de Enfermería de A Coruña y del Consello Galego de Enfermería, Sergio Quintairos, reclamó “una regulación definitiva de los derechos de los pacientes en fase terminal”. “No podemos olvidar que los problemas de los derechos de las personas ante el inevitable proceso de la muerte preocupan a toda la sociedad y acucian especialmente a los profesionales de la Enfermería, que quieren y deben caminar en este proceso con la conciencia de estar haciendo lo que deben hacer y de la manera más respetuosa con esos derechos, con el ordenamiento jurídico y con su propia conciencia”.

El presidente de la Enfermería gallega considera necesario que las Administraciones públicas fomenten los registros de testamentos vitales, una herramienta que permite a los sanitarios conocer, en caso de urgencia, la voluntad del paciente sobre aspectos tan importantes como medidas sedativas que pueden acortar su vida. “Es necesario que los enfermeros puedan acceder a toda la documentación sanitaria del paciente, incluyendo su historia clínica y, sobre todo, a su testamento vital”. Sergio Quintairos también considera fundamental la existencia de un registro único realizado según una normativa básica estatal consensuada con las comunidades para que “esté en la comunidad que esté una persona sea tratada de la misma manera al final de su vida y que, en caso de accidente, los sanitarios de cualquier hospital conozcan la voluntad del paciente sobre los tratamientos a recibir”.

 

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