El mirador la felicidad se basa en la solidaridad

En tiempos convulsos la felicidad es revolucionaria

Juan Gervas

Ante la situación convulsa que vivimos el autor aboga por la serenidad y la calma, con un especial recuerdo para los grandes logros sociales de la colaboración y, desde un punto de vista personal, por el recurso a la poesía y, sobre todo, por el canto a uno mismo. 

Pesimismo apocalíptico en tiempos convulsos

Parece el fin del mundo:

-incendios
-inundaciones
-huracanes
-sequías
-desertización
-cambio climático
-derretimiento de polos y glaciares
-terremotos
-extinción de especies
-agotamiento del agua potable
-contaminación universal del medio ambiente, incluso del espacio exterior
-hambre inmisericorde
-guerras constantes
-torturas
-injusticia impune
-migraciones masivas
-trata de personas
-esclavitud
-inseguridad jurídica
-insolidaridad
-intromisiones en la intimidad
-turismo destructivo
-desigualdad social creciente con indecente acúmulo de capital
-ilimitado poder de los poderosos
-crisis financieras reiteradas
-despilfarro de recursos
-corrupción rampante
-tecnología fuera de control
-ciencia inhumana
-pensamiento único
-medicina abusiva y dañina
-soledad y aislamiento no queridos
-violaciones crecientes de derechos humanos
-etc.

Frente a los tiempos convulsos, la solidaridad

Frente a este tiempo desquiciado conviene la serenidad y la calma, el evitar el pánico y el negro pesimismo y la valoración de lo mucho que hemos conseguido como humanos solidarios que, por más que sea imperfecto, supone el triunfo de seres racionales sobre la brutalidad y la incertidumbre.

Por ejemplo:

-la democracia, que asegura los derechos de las minorías y la defensa de las mayorías, la protección de las libertades, el respeto a los derechos, la garantía del debate libre y sin censura sobre el acontecer económico, social y político y la promoción según valía, además de la independencia de los tres poderes (legislativo, ejecutivo y judicial)

-un sistema fiscal redistributivo intra-generacional que lleva recursos de quienes tienen más a quienes precisan más, tanto en lo social como en lo geográfico y que también asegura la solidaridad inter-generacional evitando la creación de deudas futuras insoportables

-el sistema educativo público que facilita el desarrollo según capacidad de pobres y ricos, desde la ciudad al campo y en cierta forma hace posible el funcionamiento de un “ascensor social” que independiza el propio progreso del de los progenitores

-el sistema sanitario público de cobertura universal, triunfo de la racionalidad que busca la equidad en la respuesta a la enfermedad según necesidad, eliminado la bancarrota y las muertes evitables

-el establecimiento de un sistema universal de respeto en el comercio y en las relaciones internacionales con organismos supranacionales que permiten la coordinación en cuestiones clave como la ciencia, la educación, la diplomacia, la justicia y la salud

-la proliferación y eficaz trabajo de organizaciones nos gubernamentales que se nutren de fondos y trabajo voluntario, desde la Cruz Roja a Médicos Sin Fronteras pasando por el Movimiento Internacional ATD Cuarto Mundo (por la dignidad, una sociedad sin pobreza) y otras muchas más

-etc

Frente a los tiempo convulsos, el canto a mí mismo del poeta

El poeta lo expresó bien:

Me celebro y me canto a mí mismo.
Y lo que yo diga ahora de mí, lo digo de ti,
porque lo que yo tengo lo tienes tú
y cada átomo de mi cuerpo es tuyo también.
Vago… e invito a vagar a mi alma.
Vago y me tumbo a mi antojo sobre la tierra
para ver cómo crece la hierba del estío.
Mi lengua y cada molécula de mi sangre nacieron aquí,
de esta tierra y de estos vientos.
Me engendraron padres que nacieron aquí,
de padres que engendraron otros padres que nacieron aquí,
de padres hijos de esta tierra y de estos vientos también.
………

Es la voz de Walt Whitman (1819-1892), el padre del verso libre, el cantor de la vida y del sexo, con su libro “Hojas de hierba” descrito como obsceno cuando su publicación en 1855, costeada por el propio poeta. Quizá obsceno, sí, por su abierta sexualidad, pero sobre todo por su canto a la vida.

Frente a tiempos convulsos, el canto para Julia

La voz de Walt Whitman canta a la individualidad, la de José Agustín Goytisolo (1928-1999) canta a comunidad en su “Palabras para Julia”:
…….
La vida es bella, ya verás
cómo a pesar de los pesares
tendrás amigos, tendrás amor.

Un hombre solo, una mujer
así tomados, de uno en uno
son como polvo, no son nada.

Pero yo cuando te hablo a tí
cuando te escribo estas palabras
pienso también en otra gente.

Tu destino está en los demás
tu futuro es tu propia vida
tu dignidad es la de todos.

Otros esperan que resistas
que les ayude tu alegría
tu canción entre sus canciones.

Es la voz de un poeta con un compromiso moral y político que llegó a muchos a través de la versión de algunas de sus poesías por Paco Ibánez, cantautor, en su disco “Paco Ibáñez canta a José Agustín Goytisolo” (2002).

Frente a tiempos convulsos, lo político de lo personal

Fue Carol Hanisch, una de las fundadoras de los grupos feministas radicales de los Estados Unidos en los años setenta, la autora del famoso texto que desarrolló el lema “Lo personal es político”, y que fue publicado en “Notas del Segundo Año” en 1970. Por eso rezuman política nuestros relatos personales, nuestras relaciones con nuestros cuerpos y con otros cuerpos, con pacientes, familiares, amigos, vecinos y personas todas del universo mundo. Como ejemplo, el canto a mí mismo, mi propio relato vital:

Médico y hombre feliz (con camisa y sin ser del todo idiota). Casado con Mercedes Pérez-Fernández, cuatro hijos, ocho nietos. Viajamos con ellos todos los veranos a lugares variopintos (en 2016 a Islandia, en 2017 a Castilla y León), sin sus padres. Optimista nato, crítico duro, positivo en lo práctico diario. Empezó medicina en Valladolid (España) con 16 años, y acabó a los 22, con un hijo y esperando otro. Durante la carrera, alumno interno de Medicina Interna, y becario de IBM para el desarrollo de la historia clínica electrónica (en 1969 ya decían: “En diez años, la historia resolverá los problemas de coordinación”). Primeros años profesionales dedicados a la docencia (anatomía) y a la tesis doctoral en Valladolid (facultad de medicina) y la investigación en laboratorio (neurología, modelos experimentales de enfermedad de Parkinson) en Madrid (facultad de medicina de la Autónoma y hospital Ramón y Cajal). Búsqueda de “vida” como médico de cabecera (médico general) en la atención primaria a la que ha dedicado el resto de su vida. Escritor de lo que vive y siente, entusiasmado con lo que hace. Exigente con los demás, pero más exigente consigo mismo. Primeras décadas de trabajo como médico general en Madrid capital (en la intersección de la riqueza y la pobreza, de los “doctores en” y de los analfabetos, entre la glorieta de Cuatro Caminos y la calle Orense); la última década profesional de médico rural en la sierra de Madrid, atendiendo población del valle del río Lozoya, en el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama (pueblos de Canencia de la Sierra, Garganta de los Montes y El Cuadrón). Practicante de una medicina con límites, científica y humana (armónica). Profesor siempre en la universidad española, en torno a la salud pública y la atención primaria, a tiempo parcial; también en Estados Unidos (Escuela de Salud Pública de la Johns Hopkins, de 1991 a 2013) y en la Escuela Nacional de Sanidad (todavía profesor invitado de Salud Internacional). Jubilado de la clínica, activo en docencia y en la Red. Le gusta la poesía, y el cine en versión original, andar por el campo, nadar en el mar (desnudo), saltar al agua desde acantilados altos y conducir (hubiera sido camionero si no fuera médico). Se defiende en español e inglés, convive con el catalán, el francés, el italiano y el portugués y llegó a saber ruso. Ha publicado con Mercedes Pérez-Fernández tres libros en Libros del Lince (Barcelona): “Sano y salvo, y libre de intervenciones médicas innecesarias”, “La expropiación de la salud” y “El encarnizamiento médico con las mujeres”.

En síntesis

Los tiempos son convulsos, sí, y por ello la felicidad es revolucionaria. La felicidad se basa en la solidaridad y en el canto a nosotros mismos en nuestra singularidad.

Juan Gérvas

Médico general jubilado, Equipo CESCA (Madrid, España). jjgervas@gmail.com; mpf1945@gmail.com; www.equipocesca.org; @JuanGrvas

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