El mirador

¡Toma próstata!

Al cabo del tiempo y tras una utilización masiva del finasteride para evitar el cáncer de próstata, la FDA ha venido a ratificar lo que en 2003 ya advirtió el New England y que difundió nuestro comentarista, que los efectos del fármaco eran contrarios a lo que pretendía combatir.

 

Dicen que la vida es enfermedad de origen sexual que mata siempre. Tienen razón los que lo dicen, pero también hay vida sin sexualidad, como demuestra la existencia de los virus y de los priones. Cabe imaginar otros mundos paralelos, con vida que tenga orígenes distintos y con estructura basada en el silicio, por ejemplo. No tenemos porqué aceptar como norma lo que nos parece normal. Desde luego, esa imaginación es compatible con la constatación de la reproducción sexual en los mamíferos, y el cumplimiento de la definición inicial, de la vida como enfermedad de origen sexual y pronóstico fatal. Incluso es también cierta la asociación entre reproducción y muerte, y son varios los animales que mueren durante el acto sexual. El más conocido, el macho de la mantis religiosa, que a veces muere devorado por su amante, durante los estertores del orgasmo (si es que la mantis tiene orgasmo…). En la especie humana se calcula que durante el coito hay una muerte por millón. Para el varón que perece tiene que ser el colmo de la buena muerte, rápida y durante el orgasmo. Para la pareja puede ser horrible. La alegria va por barrios, como siempre.

Entre jugos

Dijo San Agustín que nacemos entre mierda y orina, y es cierto para los partos vaginales. Siendo cierto no tiene sentido hacer un enema para evitar las heces, pues no son problema. Este nacer entre fluidos quizá sea otra causa más del rechazo al parto vaginal, y del predominio del parto por cesárea en las clases media y alta. En algunos países se llega al 80% del total de partos en las clases afortunadas. En este abuso va un riesgo, por la mortalidad anexa a la anestesia y al procedimiento quirúrgico y por las secuelas uterinas, que lleva a muertes maternas inmediatas y a complicaciones en embarazos posteriores. Todo sea por la comodidad de médicos y de pacientes, que eligen el momento de parir como la hora de tomar el té.

Fluidos son también los menstruales, que un cierto feminismo está viendo como un castigo varonil. Por ello se propone la supresión de la menstruación y se considera obsoleta la regla. Ya hay medicación hormonal para lograrlo, y el mercado potencial es de la mitad de la Humanidad, más de tres mil millones de mujeres (las pre~menstruales y post~menstruales también son mercado, en el sentido de hormonarlas con lo que sea, tipo terapia hormonal en la menopausia).

Hay propuestas monstruosas como éstas que se convierten en normales, en el sentido de frecuencia. Por ejemplo, el tener un único hijo a los 35 años, o más. Terminamos aceptando como norma lo que nos parece normal, y se ve como monstruoso lo contrario, tener cinco hijos antes de los 25. Pronto consideraremos normal a la mujer no menstruante, y tener la regla se considerará primitivo y aberrante. Las mujeres jóvenes con hijos y con la regla serán recluidas en centros de re~educación, para que no escandalicen y para intentar re~convertirlas en normales. Al menos, para que se den cuenta de lo miserable y horrible de sus actos.

Lo veremos, pues se mezcla un cierto feminismo de salón con el afán de lucro desmedido (codicia) de algunas industrias farmacéuticas.

Salud del hombre

Es un espectáculo el de algunos urólogos en sus presentaciones sobre salud del hombre. Desde luego, todo se refiere a próstata y pene (parecen como los niños con el pis, caca y culo, o los adolescentes con el polla, coño y cojones). El hombre es un puro portador de próstata y pene. No hay otra salud, ni otra enfermedad, ni otra muerte, ni siquiera por accidentes de tráfico, ni por suicidio, no hay tabaquismo, ni soledad, ni nada de nada. Muchos urólogos hablan de salud del hombre, pero quieren decir próstata y pene (les da apuro ser tan directos).

Presentan cifras aterradoras de incidencia y prevalencia de cáncer de próstata, y hasta de cáncer y amputaciones de pene.

Es decir, aterrorizan con una epidemia culpable de detección precoz de cánceres de próstata indolentes y anódinos, mediante el uso del PSA, en cuyo diagnóstico y tratamiento causan septicemias, incontinencias urinarias, impotencias y hasta muertes, pero todo se justifica con el diagnóstico precoz y la sagrada labor de extirpar cánceres.

Cuando acudes a los datos tras el lavado de cerebro, tras sobreponerte a las imágenes impactantes y horribles de cánceres de próstata y pene, todo queda en nada. El PSA no tiene ninguna utilidad en el cribado del cáncer de próstata, la mortalidad por dicho cáncer no disminuye por mucha actividad enfebrecida que tengan los urólogos, el cáncer de pene es anecdótico y las amputaciones de pene siguen siendo también anecdóticas (menos de una por cinco millones de varones en el mundo) y lo que brilla es la falsa importancia que consiguen algunos urólogos y el negocio de prótesis de pene y esfínteres uretrales artificiales.

Nada para demostrar esa falsa importancia de algunos urólogos como el uso del finasteride para tratar la hiperplasia de próstata y para prevenir el cáncer de la misma. Sabemos desde 2003 que el finasteride conlleva más casos de cáncer de próstata agresivo e invasivo (salió en el New Englad, y en español lo publicó el firmante). Ahora la FDA ha sacado una nota al respecto, advirtiendo del problema, !tras casi nueve años de uso masivo del finasteride! (menos en Australia, donde nunca tuvo financiación pública).

Medicamentos para la próstata que provocan cáncer de próstata.

Cruel ironia.

¡Pobres pacientes!

Juan Gérvas (jgervasc@meditex.es) es Médico General y promotor del Equipo CESCA (www.equipocesca.org)

Acta Sanitaria

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