El mirador

¡Toma control del gasto…!

Hasta ahora, y se ha visto recientemente en el caso de algunas de las autopistas, los procesos privatizadores se han salvado gracias al dinero público. Y como pone de manifiesto el comentarista, se trata de una panacea que ha paliado y a la que se recurre en el caso de hospitales públicos entregados a la gestión privada.

Juan Gérvas

Juan Gérvas

En todas las casas se requiere llevar las cuentas y administrar los gastos de forma que no superen los ingresos. Por supuesto, se puede gastar en exceso a costa de pagar más en conjunto, pues hay que pedir dinero prestado, y eso permite la existencia de la usura (que lleva a devolver lo prestado con un interés desorbitado).

Cuanto más desesperada sea la situación, mayor será la usura.

La usura es un vicio feo y viejo, muy mal visto todavía entre los árabes, cuyos bancos tienen tal práctica prohibida. Entre nosotros se veía muy mal, pero con los siglos la usura se ha convertido en algo integrado en el afán de lucro. En España la usura se alía con la codicia, para producir beneficios que están por encima de lo que el capitalista “normal” espera. En Europa la avaricia y la usura se combinan para destruir países como Islandia, Grecia, Irlanda y Portugal (por orden de entrada en lo que se llama “intervención”). La intervención de una nación no es nada nuevo en el mundo. Conlleva enormes sufrimientos sociales, pues la pena (el peso de la deuda y de la usura) recae sobre la masa, sobre los que no tienen culpa de los despropósitos que llevaron a gastar en exceso y a tener que pedir empréstitos impagables. Es exactamente como en la Edad Media, con impuestos imposibles de pagar por el pueblo y los señores feudales ejerciendo el monopolio de la violencia. Han pasado siglos, pero las situaciones son idénticas. Buen ejemplo es el desahucio de 300.000 familias por no poder pagar la hipoteca, de forma que pierden hogar y conservan la deuda. No es, pues, una hipoteca propiamente dicha sino un préstamo usurero, como en la Edad Media.

La fe en lo privado se sostiene con el dinero público

El Gobierno del PP, de Aznar, siempre vió con buenos ojos las privatizaciones (casi tanto como el Gobierno del PSOE, de González y de Rodríguez Zapatero). Les parece que la gestión y la propiedad privada hacen las cosas mejor, rinden más, son más responsables. Se trata de una cuestión de fe, de una fantasía. Tales políticos tienen fantasías obscenas pues son creyentes de lo privado. Lo demuestran bien cuando precisan cuidados médicos, pues nunca se les ve por los centros de salud, ni por las urgencias de los hospitales públicos, ni en sus habitaciones. Lo público queda para la gente. Lo público sirve de válvula de escape para contentar a la población. El modelo es EEUU y su liberalismo dinámico.

Es asombrosa esa fe en lo privado, pues hemos tenido en los últimos años escándalos sobrados de quiebras y engaños en empresas privadas. Por recordar algunas muy bien orquestadas en los EEUU, la de Enron en 2001. Ésta se hizo en connivencia con Arthur Andersen, empresa que asesoró hasta al INSALUD público español, a cambio de suculentos contratos. Enron era la séptima empresa de EEUU, y terminó en bancarrota después de engañar a todo el mundo. El mismo modelo siguió Lehman Brothers, que cayó en 2008, a base de engañar con el respaldo de hipotecas imposibles de pagar. La colección de locuras privadas es inagotable en el país capitalista por excelencia, desde General Motors a cientos de bancos que han quebrado.

Sueños radiales y periféricos

En España, el Gobierno de Aznar apoyó el despliegue de varias autopistas radiales para llegar antes a Madrid y alrededores. Llegar antes para entrar en un gran embotellamiento incrementado por la misma existencia de esas nuevas autopistas, según se puede prever con la paradoja de Braess. Esta paradoja establece que la suma de mejores opciones individuales puede lograr un peor resultado del total del sistema, y en el caso concreto de las autopistas con final confluyente, que la apertura de vías alternativas empeora el tránsito conjunto. Pero eso no es lo grave.

Lo grave es que las autopistas radiales son de propiedad pública con gestión privada, y que no se han pagado. Son autopistas prestadas. Se paga su construcción y mantenimiento con la concesión por décadas de su explotación, y un plus para asegurar ingresos suficientes. Las previsiones de utilización fueron locas, una fantasía. En la fantasía cayeron los políticos privatizadores y fortísimas empresas de la construcción, como Sacyr, ACS, Albertis, Ferrovial, OHL y otras. Además, son mayor de lo esperado las indemnizaciones por las expropiaciones forzadas para la construcción de las autopistas. En resumen, que el sueño radial y las fantasías privatizadoras ha de mantenerse con el dinero público. Hasta 1.300 millones de euros ha concedido el Ministro de Fomento, para empezar. Hay que ayudar para que los ricos no se conviertan en pobres. Todo se resuelve con dinero público.

De radial a hospital, y tiro porque me toca

Inaugurar hospitales en época de crisis da muchos votos, y bien se sabe en Madrid y en Valencia. El modelo Alcira (Valencia) es un poco parecido a las autopistas radiales, y también se ha aplicado en Madrid. Permite inaugurar hospitales públicos sin pagarlos. Son hospitales en préstamo. Se pagan en décadas, y además se puede ayudar a pagar dando la gestión a las mismas empresas que los construyeron (a veces se añade la gestión de los centros de salud del hospital). Así tu jefe puede llegar a ser Florentino Pérez, por ejemplo, el Presidente de ACS, una constructora. Algo más que un jefe de ladrillos y asfalto, porque tu jefe es el jefe del Real Madrid, y puede convertirse en breve en el jefe de los controladores aéreos de Barajas (que también se privatiza, con el PSOE de José Blanco).

José Blanco es un insigne socialista del grupo de los balbases, en el que iban los del tamayazo, aquel golpe de 2003, de dos diputados de la Asamblea de Madrid que dejaron solo al pobre Rafael Simancas, que se quedó vestido y sin novia. Es el Ministro de Fomento que ha salvado las autopistas radiales, y a sus ricos dueños. Casualmente, es el Ministro de Fomento que quitó mediante un Decreto-Ley la incapacidad laboral a los controladores aéreos. ¡Y el mismo Ministro de Fomento que privatiza los aeropuertos! ¡Y el Ministro de Fomento que va a Panamá a fomentar el negocio de las constructoras, como Sacyr y FCC! En fin, un ejemplo de político privatizador, lleno de sueños radiales y periféricos. Un Ministro de Fomento que resuelve los problemas privados con dinero público.

A recortar, que dicen cuando quieren controlar el gasto

Naturalmente, los negocios tipo modelo Alcira también terminan en bancarrota, y se evita mejorando los contratos para que no haya pérdidas como se ha hecho allí. Es cuestión de tiempo verlo en Madrid, donde los verdaderos dueños de los hospitales nuevos ya piden 80 millones de euros de una deuda fantasma y 10 millones más del canon anual pactado. Al final, el dinero público salva los muebles (y a los pacientes).

¿Y en Cataluña? Bien, muy bien, con CiU. Allí están recortando gastos a la catalana. Es decir, todos los centros sanitarios tienen que disminuir su presupuesto el 10%. ¿Lo hiciste bien, ahorraste y tienes un bajo presupuesto? Pues te castigan con el recorte del 10%. ¿Lo hiciste mal y tienes un gran presupuesto? Pues te premian con el recorte del 10%. Les parece muy democrático, pero resulta muy propio de quienes tienen fantasías privatizadoras y sueños radiales, de quienes no creen en la gestión eficiente de lo público.

Los sueños privatizadores y radiales son fantasías, que al final se resuelven con dinero público.

Juan Gérvas (jgervasc@meditex.es) es Médico General y promotor del Equipo CESCA (www.equipocesca.org)

Acta Sanitaria

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