El mirador

RhBMP-2 contra las procrastinación clínica

El comentarista recurre al neologismo procrastinar, que no es sino dejar para mañana lo que puede hacerse hoy, para contraponerlo a la actuación abusiva en cirugía y traumatología del BMP, sobre el que un reciente estudio americano acaba de mostrar sus vinculaciones económicas y sus efectos adversos, habiéndose relegado el injerto de cresta ilíaca, más barata y segura.

Juan Gérvas

Juan Gérvas

La gana es una cuestión típica española. No me da la gana. Porque me da la gana. Dos típicas expresiones españolas que le han costado un bofetón a más de un crío. Pero que están en el fondo de lo que hacemos. Nos mueve a los humanos la gana. La gana de hacer. La falta de ganas de hacer. La gana a veces en plural, pues sin ganas no se hace nada, o no se hace nada a gusto. Con ganas todo es más sencillo, más fácil, más agradable y más oportuno.

Muchas veces nos quedamos parados hasta tener ganas. Es tener ganas, no tener necesidad. Desde luego, uno come por necesidad, de la misma forma que bebe por necesidad. Incluso el deseo sexual puede llegar a ser una necesidad, una gana en estado extremo (ya dice el basto refrán que cuando la gana aprieta, ningún culo se respeta). Pero en general la gana es otra cosa, un sentimiento, un estado psicológico, una actitud mental, tal vez un deseo o ansia, en general muy distinta a una necesidad.

¿De dónde viene la gana, de dónde el deseo, de dónde el ansia? Tengo ganas de ti, suena en la canción. Proceden esas ganas del amor, pero también del sexo, de ansia de cópula, de frenesí lujurioso y hasta de cariño. ¿De dónde salen las ganas de ir a trabajar? ¿De dónde las ganas de pintar, de cantar, de vivir?

A veces nuestros pacientes pierden la gana de todo y se suicidan. Bruscamente, se suicidan sin más. De pronto, estaba bien, pero una ventana abierta al abismo, un pozo sin brocal, un tren que pasa, un psicofármaco almacenado en exceso, un arma demasiado a mano…

Una mala gana, que dice la gente.

Hay muy malas ganas, no cabe la duda.

Xavier Zubiri

Se puede profundizar en la gana a través del trabajo de Xavier Zubiri. Fue Xavier Zubiri sacerdote que acabó casándose con Carmen Castro, en 1936. Nació en San Sebastián y murió en Madrid (1898-1983). Fue alumno de José Ortega y Gasset, y maestro de Pedro Laín Entralgo y Diego Gracia, entre otros muchos.

Influyó en la Teología de la Liberación, y alumno suyo fue el jesuita Ignacio Ellacuría, también vasco, de Portugalete, asesinado en El Salvador en 1989, por promover justicia en favor de los pobres. Ganas de matar de los asesinos, odio de los instigadores, indefensión del que a todos defendía, muerte injusta…

Xavier Zubiri consideró a las ganas como volición tendente, que era esencia humana, como la inteligencia sentiente y el sentimiento afectante. Los humanos somos así de raros, vino a decir. Mezclamos en actos aparentemente simples lo más complejo de la inteligencia, el sentimiento y el deseo.

Nuestros pacientes son así de raros. Nosotros, los médicos, somos también así de raros. Unos dicen que nos mueve el sufrimiento del paciente, otros que nos atrae el brillo de la tecnología, otros que nos seduce es el olor del dinero…

¿De dónde proceden las ganas de tener ganas de hacer algo, y de elegir esto y no aquello entre las miles de posibilidades?

Procrastinación

Con frecuencia postergamos actividades ineludibles, con excusas variopintas, para no hacer nada o para hacer aquello que nos da la gana en ese momento. Con frecuencia dejamos de atender lo que se debe y lo substituimos por lo que apetece. Todo este retrasar la actividad debida se denomina procrastinación.

Hay procrastinación clínica. Es procrastinación clínica el dejar para mañana la actualización del conocimiento necesario, el postergar la adquisición de nuevas habilidades, el preferir al paciente fácil frente al paciente que nos necesita, o el refugiarse en el programa-protocolo frente a la incertidumbre clínica.

Es procrastinación palabra derivada del latín, de crastinus, que se refieren al futuro. Como vicio se denomina pereza. La pereza es uno de los siete pecados capitales (con avaricia, envidia, gula, ira, lujuria y soberbia). Se combate con diligencia, dicen. Lo malo es que la pereza es parte de la vida. Dejar las cosas para mañana nos hace trabajar más (si no fueras tan vaga trabajarías menos), pero es lo que pide el cuerpo. Dejamos para mañana el deber de hoy, y se presenta mañana duplicado. Esperamos al final para la declaración de la renta, y nos enfrentamos a largas colas en que se suma y castiga la procrastinación general. Incumplimos los plazos y límites, y logramos quedar mal, como todo el mundo y con todo el mundo.

A veces la procrastinación clínica no se combate con diligencia, sino con ganas espurias, ganas sin fundamento científico, ganas en que cabe pensar en brillo tecnológico y en olor de dinero, no en sufrimiento del paciente.

RhBMP-2

Como médico general, uno tiene que saber de todo (sobre todo de todo lo frecuente). Por ejemplo, el dolor de espalda, de cuya omnipresencia no dudó Deyo (un clásico en este campo), al advertir que era tan cierto en nuestras vidas como el pago de impuestos. Por eso hay que saber del rhBMP-2, pues nuestros pacientes se exponen con frecuencia al mismo.

El factor recombinante humano de crecimiento óseo (rhBMP-2) suena extraño en inglés: recombinant human bone morphogenetic protein-2. Pero no es más que un factor de crecimiento óseo.

A los abusos con el rhBMP-2 ha dedicado su número de junio el estadounidense The Spine Journal. Para abrir boca, el editorial se titula: Years of living dangerously with the promotion of bone growth factors.

En la jerga de traumatólogos y neurocirujanos, el rhBMP-2 es el simple BMP, uno más de la familia, el cemento que asegura el tornillaje en la artrodesis espinal. (Se llama artrodesis a la fusión de dos huesos mediante cirugía. Se hace mucho en la columna, para fijar dos o más vértebras).

La artrodesis se debería limitar en mucho, quizá a lesiones postraumáticas, o por cáncer. Desde luego, la artrodesis es inútil en la típica lumbalgia mecánica (va mejor el ejercicio físico).

En España la artrodesis lumbar es muy popular (no hay procrastinación clínica al respecto). Pueden calcularse unas 30.000 artrodesis lumbares para 45 millones de habitantes (en el Reino Unido, unas 1.000 para 65 millones). En los últimos años no hay casi artrodesis lumbar sin BMP, el factor de crecimiento que evita el injerto de cresta ilíaca (o de una astilla de propia vértebra).

En los ensayos clínicos, publicados a partir de 2002 sobre BMP, no hubo ningún (cero) efecto adverso. En esos ensayos clínicos, la asociación financiera con la industria promotora oscilaba alrededor de los catorce millones de dólares. Curiosamente, en estos ensayos clínicos quien tenía efectos adversos de continuo era la alternativa, el injerto de cresta ilíaca.

En realidad, se promovió el uso de BMP incluso para artrodesis cervicales, con consecuencias a veces mortales (edema, disfagia, obstrucción de vía aérea). En realidad, el BMP provoca frecuentes y graves efectos adversos. El BMP no sólo se asocia a inflamación y a veces muerte, sino que frecuentemente incrementa las infecciones y conlleva afectación de la duramadre y de las raíces nerviosas con eyaculación retrógada e infertilidad, y en casos infrecuentes promueve cáncer.

Por contra, los injertos de cresta ilíaca no producen con tanta frecuencia los efectos adversos que se magnificaban en los ensayos clínicos del BMP.

Son ganas de promover el uso del BMP, en contra de lo evidente.

Para terminar la cuestión de las ganas. ¿Qué hace tan popular en España el uso de la artrodesis espinal, la tornillería, y el empleo del BMP? ¿Qué evita la procrastinación clínica frente a la artrodesis espinal? ¿Qué provoca tanta artrodesis espinal, el sufrimiento del paciente, el brillo de la tecnología o el olor del dinero?

Sobre todo, ¿por qué callan los que saben? O, ¿por qué sabiendo callan?

¡Pobres pacientes!

Juan Gérvas (jgervasc@meditex.es) es Médico General y promotor del Equipo CESCA (www.equipocesca.org)

Acta Sanitaria

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