El mirador

EL MIRADOR (DE JUAN GÉRVAS). REYES MAGOS

La llegada de los Reyes Magos, como un ingrediente más de la Navidad, lleva al analista a, por un lado, pedir carbón para los políticos que, con su gestión, están generando una situación social nada saludable, y, por otro, a criticar algunas de las prácticas médicas que, como expone, no aportan nada a la salud de los pacientes que, además, se ven sometidos a un cierto encarnizamiento médico.

Juan Gérvas

Juan Gérvas

Llegan las Navidades y llegan los Reyes Magos. Traen a los niños regalos y a muchos políticos carbón. Carbón para los políticos que actúan contra los niños, jóvenes, adultos y viejos, para los políticos que disminuyen su salud. Son los políticos que actúan con malicia, que dicen ‘salvar a la Patria’ como si la Patria fuera una entelequia y no el lugar que todos habitamos, desde el hogar a la Tierra. Lamentablemente, los Reyes Magos no existen, pero sí los políticos que no merecen perdón, que deberían recibir carbón como regalo de Reyes.

Políticos maliciosos

¿Cómo identificar a los políticos maliciosos que merecen carbón, que disminuyen la salud de los niños? Por ejemplo, en España los que anulan el subsidio a los parados de larga duración que no tienen otros ingresos. Al quitar el pan de la boca al parado se lo quitan también a sus hijos. Les quitan unos quinientos euros mensuales a los parados, que es nada pero son suficientes para mal comer. Los políticos maliciosos son los mismos políticos que fomentaron la ‘burbuja inmobiliaria’, que no hicieron nada para controlar la especulación con la vivienda, la corrupción y las hipotecas basura, y que con ello agudizaron la crisis económica.

Con la ‘burbuja inmobiliaria’ contribuyeron a fomentar el paro, a lograr que perdieran su trabajo más de cuatro millones de españoles. La infancia que crece viendo a sus padres en paro, sin trabajo y sin expectativas, sin ideales y sin futuro, es una infancia marcada de por vida. Es de esperar que el fracaso escolar aumente, es de esperar peor salud para siempre. Luego vendrá la caridad, para suplir con comedores ‘sociales’ lo que no da la justicia. Vendrán la tuberculosis, el alcoholismo y el suicidio, entre otros jinetes del Apocalipsis.

Los Reyes Magos, de existir traerían sus sacos llenos de justicia no de caridad. Los Reyes Magos traerían incluso casas y trabajo, dos ‘determinantes de salud’ que son un derecho según la Constitución. Pero en España son más de 200.000 familias las desahuciadas por no poder pagar la hipoteca. Son familias que pierden el hogar, a las que echan a la calle (pero se quedan con la deuda). No hay piedad ni perdón, en el peor estilo de los vencedores que ni son magnánimos ni son justos, pues les ciega la codicia. Esas familias tienen niños, que también pasan a vivir en la calle, que pierden el hogar, la certeza de una casa. Con ello pierden salud los trabajadores y sus familias.

Los Magos

En el Evangelio de San Mateo (el único que los nombra) los Reyes Magos son simplemente Magos, no Reyes. De existir, podrían haber sido ‘hombres de ciencia’ (la mejor traducción de la palabra ‘magos’), sacerdotes zoroastras. Trajeron, eso sí, oro, incienso y mirra, como marca la tradición. Tampoco tienen nombre en el Evangelio de San Mateo. Lo recibieron a lo largo de la Edad Media, sin que esté claro cuándo y porqué. Son Melchor, Gaspar y Baltasar.

En el actual Mumbay (Bombay) llaman la atención la abundancia y tamaño de cuervos y de buitres. Se alimentan de los cadáveres de los parsis, que tienen por costumbre funeraria dejar los cuerpos para alimento de los carroñeros en lo alto de la Torre del Silencio, en el Cerro Malabar. Los parsis practican la antigua religión de Zaratustra (Zoroastro), y el Avesta es su libro sagrado; es una religión con casi 3.500 años de historia. Los parsis proceden de Persia, de donde marcharon tras su conquista por los árabes musulmanes. En el Corán, los zoroastras son ?Gente del Libro? pues son monoteístas y por ello tolerados. El dios zoroastra es Ahura Mazda, y se le adora en la luz y el fuego con una moral que se resume en ‘buenos pensamientos, buenas palabras y buenos actos’. ¡Valdría la pena que los políticos maliciosos se convirtieran en zoroastras! Podrían ingerir, además, un poco de efedrina y otros alcaloides de la efedra. Era la planta con la que lograban aproximarse a Dios los sacerdotes zoroastras, los ‘magos’. A lo mejor drogados los políticos maliciosos tomaban decisiones a favor de la salud y de la infancia.

Todos somos maliciosos, poco magos (‘hombres de ciencia’)

En las sociedades democráticas el poder reside en el pueblo. Para ejercer tal poder hay que participar en la toma de decisiones. Sobre ‘La participación ciudadana, la sanidad y la salud’ ha publicado un muy buen artículo Andreu Segura en la revista ‘Gestión Clínica y Sanitaria’. En dicho texto menciona ‘la escalera de la participación’, de Arnstein, con ocho peldaños que llevan desde lo peor a lo mejor, desde la manipulación al control por los ciudadanos. Recuerda Andreu Segura el graffiti del 68 francés de ‘yo participo, tú participas, él participa, nosotros participamos, vosotros participáis, ellos se benefician’. Esa es la manipulación que denuncia Arnstein con su primer escalón de la participación.

La manipulación es parte de la Medicina que hoy ofrecemos a los pacientes. Mucho de lo que vende la Medicina moderna es humo, mala magia. Los médicos somos como los políticos maliciosos, pues éstos son expresión de la cultura y de la sociedad en la que viven. Es ‘todo para el paciente pero sin el paciente’. Es el ‘consentimiento firmado’ (no informado). Es hacer creer en remedios mágicos y milagrosos, para enfermedades que no existen. Es prometer la prevención de todo mal, el alivio de todo dolor, el consuelo para todo sufrimiento. Es convertirnos en magos de pacotilla, en negociantes codiciosos, en elementos peligrosos para la salud.

Además, no conviene que estudiantes ni residentes sean conscientes de tal mala magia. Los residentes y los estudiantes tienen que creer en los Reyes Magos. Tememos su descreimiento en esta falsa Medicina, su conversión a otra religión, su ‘caída del caballo camino de Damasco’. Conviene que participen en el gran engaño que mueve la máquina del dinero.

Por ejemplo, se ‘vende’ la prevención del cáncer con su diagnóstico precoz, (con su temprano tratamiento), lo que se llama ‘cribado’ (screening). En un trabajo de Gilbert Welch y colaboradores, publicado en ‘JAMA’, en 2000 (Are increasing 5-year survival rates evidence of success against cancer?), se demuestra que, con el paso del siglo, los cánceres aumentan y se diagnostican antes, y que con ello es mayor la supervivencia a los cinco años del diagnóstico. Crece, pues, la incidencia, la prevalencia y la supervivencia. Pero tal ‘victoria’ no se acompaña de mejoras en la mortalidad (en 20 tumores sólidos, entre 1950 y 1995). Es decir, el cribado es un puro encarnizamiento que lleva a un mejor resultado intermedio sin beneficio real final. Se diagnostican y tratan cánceres que no lo son, o que no hubieran evolucionado ni hubieran tenido metástasis.

El cribado del cáncer (screening) no aporta nada bueno, sino sufrimiento y encarnizamiento diagnóstico y terapéutico. Como poco, es inútil el cribado del cáncer de mama, del cáncer de cuello de útero, del melanoma, del cáncer de colon/recto, del cáncer de pulmón y del cáncer de próstata.

¿Se lo contamos a los estudiantes y residentes? ¿O les dejamos que aúnen esfuerzos con los políticos maliciosos para disminuir la salud de la población y de los pacientes? ¡Gran cuestión para los Reyes Magos!

Juan Gérvas (jgervasc@meditex.es) es Médico General Rural y promotor del Equipo CESCA

Acta Sanitaria

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