El mirador

Piratas

En su condición de observador, el comentarista recurre a la patáfora, a las imágenes que superan las de la metáfora, para tratar de describir algunas actuaciones políticas, especialmente cuando los responsables de la gestión sanitaria tratan de justificar el recorte de gastos como racionalización de los mismos. Y, sobre todo, cuando llegan a insinuar que tal actuación no tendrá repercusión sobre la salud de los ciudadanos.

 

Hay quien al oír la voz cardio piensa en una especialidad de la Medicina y en la Anatomía. Otros piensan en el mundo del espectáculo, en quien sacó el año pasado su disco Cardio, producido y compuesto por Miguel Bosé y Nicolás Sarín; hay un CD más DVD de la gira del disco (pero uno no sabe bien qué demonios significan CD y DVD en tiempos del MP3). Miguel Bosé cantó aquello titulado con un equívoco Seré tu amante, bandido, que en texto cambia intermitentemente a seré tu amante, cautivo. Era 1984, y Miguel Bosé tenía que cambiar su imagen de chico bueno y respetable, heterosexual activo responsable, por otra que le ayudara a vender, y a encajar en la Movida Madrileña.

Tiempos aquellos de Enrique Tierno Galván, quien antes de un concierto dijo, en 1984, eso también equívoco de Rockeros, el que no esté colocado, que se coloque…y al loro! Fue en el Palacio de Deportes de Madrid, y jugó con la polisemia de ponerse en el sitio adecuado y de alcanzar un estado de euforia artificial por las drogas. No se imagina uno hoy al actual alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, soltando exabrupto tal (ni a la actual presidente de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, ni al actual presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ni al próximo, Mariano Rajoy, por mucho que le adornen sus seguidores, los marianistas). Es curioso este mundo políticamente correcto en el que defender el uso lúdico de las drogas se reprime hasta en el lenguaje.

Un mundo político, el español, con políticos que para hablar y escribir se la cogen con papel de fumar (¡por dios, que ordinariez! dirían los políticos citados, por ejemplo) pero que se ha convertido en el tercer problema nacional, después del paro y de la economía. En el colmo de la vivencia de la política como amenaza, los políticos ya se designan como el tercer problema para España (y CCAA) y hasta para los propios encuestados (se perciben como peligrosos para la colectividad y para el individuo). No es política, en realidad, es piratería sin más.

Al asalto (y el salto que evite la vuelta a la normalidad)

La luna se levantó sobre el mar donde navegaban los piratas. La luna era un plato de leche que bebía un gato, el gato de Axelle.

Vivimos un tiempo en que los políticos han perdido todo el crédito social, en el que obtienen un suspenso bravo, un 2 sobre 10. Es la nota que se daría a los piratas que se instalaran en la Moncloa y en otros centros de poder.

En este tiempo, los políticos se empeñan en emplear patáforas, y hablan de sí mismos y de su responsabilidad política sin darse cuenta de este absurdo patafórico que asusta y amedrenta a los españoles. No tienen responsabilidad alguna, son simples bandidos, piratas al asalto, impunes sin cuento. Los unos están repartiéndose cargos, prebendas e hijuelas, sin todavía haber vencido. Los otros, sin haber todavía perdido, preparan el paso a la vida civil con puestos tuneados de funcionarios, presencia en consejos empresariales varios, o puertas giratorias diversas que les libren de la vuelta a la normalidad.

Justifican barbaridades piráticas, declaran sin pestañear, y utilizan patáforas varias, pero ninguna como una patáfora que haría reír si no doliera hasta hacer llorar: los recortes en el gasto sanitario no repercutirán en la salud de la población.

Hay ejemplos varios de actuaciones de piratas. Así, los políticos que perderán y que han disminuido el sueldo a los profesionales sanitarios que prestan servicios de provisión pública; es decir, todos lo que trabajan como cuasi-funcionarios en hospitales, centros de salud e instituciones de propiedad y financiación pública. Estos mismos políticos perdedores se permiten no pagar a las industrias y empresas que les suministran recursos (pagan, sí, pero mal y tarde, con lo que los cargos se hacen mayores, en previsión, y las empresas se hunden, por no poder hacer frente a la carga financiera).

También los políticos que han ganado y ganarán, que niegan el pago a los farmacéuticos, eliminan la mitad de la paga extraordinaria de diciembre, retrasan el pago a los asilos y residencias, y avisan de que todo esto es sólo el comienzo. Que son neoliberales, neoconservadores, y que están dispuestos a combatir la crisis disminuyendo el gasto (y el despilfarro, casi dicen e insinúan). No dicen, claro que son de derecha y de ultraderecha, como los del Tea Party en los EEUU. No dicen que son piratas al abordaje del Estado; Estado que quieren ver delgado, transparente si es posible, por más que gran parte de su anemia se deba al trasvase de miles de millones de euros a la banca que rompió el banco con su avaricia. Recortan en médicos y maestros y tendrán que aumentar en policías (la violencia es externalidad de la desigualdad).

Son piratas, al abordaje o huyendo como ratas.

Por 77 millones de euros

Al adelgazar el Estado se anestesia o impide la capacidad de reacción ante la desigualdad y la crisis. Una Sanidad Pública adelgazada lleva a mayor rigor en el cumplimiento de la Ley de Cuidados Inversos (recibe menos cuidados quien más los necesita, y esto es más cierto cuanto más se orienta al mercado el sistema sanitario).

Dicen que Judas vendió a Jesús, su amigo y maestro, por 30 denarios (unos 40.000 euros de hoy en día, el precio entonces de un esclavo). Dicen que lo vendió por pacífico, por no incorporarse a la opción política de los zelotes, en contra de los romanos y de los judíos colaboracionistas. Judas devolvió las monedas y se ahorcó. No se ahorcarán los que por 77 millones de euros están terminando de asfixiar a los profesionales catalanes, en una vuelta de rueda más contra los salarios de los médicos peor pagados del mundo desarrollado.

Se suicidarán muchos por consecuencia de la crisis y su gestión. No se suicidarán estos piratas que asaltan el Estado.

Son ya 300.000 las familias españolas desahuciadas. No desahuciarán a estos piratas que asaltan el Estado.

En su rigor buscan el rigor mortis, el que nos suicidemos en masa, como empieza a pasar en Grecia. No les duele. Son irracionales. Rechazan la oportunidad de convertirse en estadistas. No quieren considerar la oportunidad que les da la Historia de sacar al pueblo sin daños de Egipto. Les es indiferente que nos ahoguemos en el paso del Mar Rojo. Nos lo merecemos, piensan con el cuchillo en la boca y la pistola humeando, impunes ante un pueblo manso, víctima de sus desmanes. Nada les detiene en su afán de asaltar el Estado y de asegurarse prebendas a bordo del barco, y al salir como ratas. En lugar de pensar en racionalizar el gasto utilizan la guadaña como la Muerte. Siegan sin sentido ni sentimiento. Por ejemplo, añaden vacunas innecesarias, como la de la gripe y la del virus del papiloma humano (¡ahora en varones!), sin pensar en recortar el calendario vacunal, inflado como un zeppelín.

Tienen legitimidad democrática, pero ninguna social. Conviene no colaborar con ellos, dejarlos solos, renunciar a puestos intermedios que nos manchan con el sufrimiento y las muertes que provoca su piratería. Conviene la renuncia de jefes y directores. Conviene tirarles al paso (no a su persona) monedas de un céntimo, para que pisen la miseria que provocan.

No son Piratas Honrados, que diría Gloria Fuertes. Son vulgares piratas que corrompen a un país que cada día retrocede en la lista de Transparency International. Son políticamente correctos, civilmente despreciables.

Frente a los piratas, desprecio civil y rechazo profesional. ¡Qué menos!

Juan Gérvas (jgervasc@meditex.es) es Médico General y promotor del Equipo CESCA (www.equipocesca.org)

Acta Sanitaria

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