El mirador

EL MIRADOR (de Juan Gérvas). PATAFÍSICA, PATÁFORAS Y POLÍTICA SANITARIA

En ocasiones, bastantes, determinadas elucubraciones por ratificar se terminan convirtiendo en creencias asumidas por quienes ocupan puestos que deberían ser ostentados con mayor responsabilidad, para que no traten de hacernos creer como verdad lo que no pasa del absurdo.

Juan Gérvas

Juan Gérvas

El absurdo es parte de nuestra vida. Absurdo es mucho de lo que hacemos y mucho de lo que vemos. Llega a ser irritante, por absurdo, que los que calificaron con sobresaliente y matrícula de honor a las entidades-basura hasta casi ignorar su bancarrota, se atrevan ahora a calificar bien o mal al resto del mundo, incluyendo la deuda de países como España. Absurdo también, en el mismo campo, es que la deuda española sea calificada con peor nota que la de uno de los países más endeudado del mundo desarrollado, los EEUU (algún día nos daremos cuenta de que estamos todos locos confiando en una economía al borde de la bancarrota). Se equivocaron y no fueron inocentes, pero siguen actuando como si no se hubieran equivocado y como si fueran inocentes. ¡Y el mundo gira como si se lo creyera…!

Absurdo es, por supuesto, el lenguaje. Por ejemplo, lo de que sale y se pone el Sol. Lo corrigieron en el María Moliner nuevo, por absurdo, cuando los herederos de la misma perdieron el control del diccionario del uso del español. Será absurdo, pero es cierto, el Sol sale y se pone, por más que en realidad sea la Tierra la que gira sobre sí mismo y que tuviéramos que decir algo del tipo de nos asomamos y nos despedimos del Sol. Es absurdo, claro, que no haya ballenos sino sólo ballenas. ¡Qué decir de los periodistas, sin periodistos! El absurdo es un género español querido, bien representado por Gila y sus monólogos. Da pie a muchos chistes, como aquellos amigos que estaban hablando de su frecuencia sexual, y miran al que no se comía nunca una rosca y le preguntan: tú, … ¿cuántas veces has follado?. El tipo entorna los ojos y dice: no recuerdo bien…, quizá una … ¡o ninguna!.

Una o ninguna

Las respuestas tipo una o ninguna son verdaderas patáforas. Es patáfora una figura literaria que en cierta forma recuerda a la metáfora, pero con el absurdo por fundamento. Las figuras literarias las empleamos de continuo, si queremos que el lector lea con agrado el texto. Por ejemplo, esto de titular y empezar con las palabras que acaba el apartado anterior es casi una anadiplosis.

La patáfora es de reciente creación, de los noventa, en los EEUU, por Pablo López. Lo bonito de la patáfora es que no es sólo una metáfora absurda literaria, sino que admite metáforas vitales absurdas. Así, por ejemplo, es una bellísima patáfora que quien persistentemente lucía una pulsera mágica se transforme en Ministra de Sanidad, Política Social e Igualdad. Se veía claramente por dónde iban a ir los tiros: de la magia al horóscopo, del equilibrio al circo, de la fuerza invisible a la visible debilidad. Es un poco como ir del espanto de la gripe A a no espantarse por nada que sea brutal en dictaduras “estables” (como la política de Marruecos con el Sahara Occidental), destino de la anterior Ministra de Sanidad y Política Social (y patáfora vital casi astral). Se ve que este es el destino de los responsables del Ministerio de Sanidad y Cía, como también demuestra el más reciente ex-Ministro firmando un informe sobre el futuro del sistema sanitario que es una patáfora íntegra.

Como escribió en 2007 un periodista chileno, Luis Casado, es una patáfora cojonuda esa de aceptar hablar de responsable político, en este caso de responsable político sanitario. ¡Qué metafóricamente absurdo!

Alfred Jarry

El francés Alfred Jarry (1873-1907) murió alcoholizado, pues mezcló la gloria con la autodestrucción. Eso no es una patáfora sino un dolor. Resulta difícil conjugar la inteligencia extrema con la paciencia tolerante, especialmente con uno mismo.

Fue Alfred Jarry precursor de dadaistas y surrealistas. Hombre culto, convivió con los poetas simbolistas en el París del cambio de siglo. Obtuvo un éxito instantáneo con su obra Ubu Rey, que todavía se puede disfrutar como teatro moderno.

Son de Bilbao los que dicen que nacen donde quieren, patáfora entrañable que denota libertad intelectual (y otras muchas cosas más). De la misma forma, el Dr. Faustroll nació a los 63 años. Es el protagonista de una novela póstuma de Alfred Jarry (Gestas y opiniones del Doctor Faustroll, patafísico) que escribió en 1898 y se publicó en 1911.

Patafísica significa literal y abreviadamente lo que está cerca de lo que está después de la física.

Patafísica es la ciencia de las soluciones imaginarias, una ciencia paródica que estudia las leyes de las excepciones. Por ejemplo, en su calendario hay vacuaciones; es decir, días en los que no se celebra nada.

Por supuesto, la patafísica considera a la física como la ciencia que estudia las excepciones poco excepcionales, de escaso interés y por tanto sin ciencia. El universo de la patafísica es complementario del de la física pues en cierta forma se fija sólo en lo particular y niega las generalizaciones, salvo que sean excepciones de la excepción. Lo que interesa es lo que no cumple la norma, las soluciones imaginarias, lo absurdo y las relaciones entre las excepciones.

¿Cómo ha llegado la patafísica hasta el siglo XXI?

Collége de Pataphysique

En 1948 se constituyó el Colegio de Patafísica (Sociedad de Investigaciones Inútiles y Eruditas), entre cuyos sátapras hay nombres bien conocidos (Boris Vian, Eugéne Ionesco, Jacques Prévert, Joan Miró, Fernando Arrabal, Max Ernst y otros muchos más).

El Colegio tiene Departamentos y Subcomisiones, con nombres tipo Subcomisión de las Soluciones Imaginarias, Subcomisión de la Incompetencia Realizadora y demás. En 1974 el Colegio de Patafísica empezó un Periodo de Ocultación, que al parecer terminó en 2000 con un congreso sobre agujeros, nadas y espejismos del que se ignora todo. En 2004 hubo una reunión en Madrid de seguidores de la patafísica, con representantes madrileños, granadinos, palentinos, riojanos, valencianos y zaragozanos.

A estas alturas del texto supongo que usted, amable lector/a, tendrá en la cabeza un montón de candidatos a miembros perpetuos de la Sociedad de Investigaciones Inútiles y Eruditas. Por supuesto, son miembros ocultos que prefieren seguir en el anonimato, pero se les descubre con facilidad. No son sólo Ministros de Sanidad y Cía, sino Consejeros de Sanidad y Cía, miembros conspicuos de sus variados departamentos, epidemiólogos, economistas de la salud y salubristas ilustres, presidentes y directores de departamentos académicos y de ligas, sociedades y grupos, especialistas ciega y sucesivamente enamorados del último invento, ingenio y/o medicamento, estadísticos de perfección y futilidad imposible, médicos generales y de familia prometedores de soluciones preventivas y comunitarias…

¿Cómo se descubre a estos patafísicos sanitarios que se dedican a espejismos, nadas y agujeros?

¡Por las patáforas sanitarias!

Usted, amable lector/a, puede hacer una colección de patáforas sanitarias, pues basta echar un ojo a los medios de difusión general y a los periódicos y revistas científicas y profesionales (desde el Diario Médico al New England Journal of Medicine) para ir haciendo una relación de patáforas con las que divertirse (y llorar). De esas tipo “tenemos un sistema sanitario exportable”, o “los recortes en sanidad nunca repercutirán en la calidad”, o “el sistema sanitario tiene que girar a la prevención”, o “epidemia de enfermedades crónicas”.

Para que hagan reír hay que repetir las patáforas sanitarias con aplomo y seriedad, tal y como las dicen estos patafísicos que no saben que lo son.

Juan Gérvas ( jgervasc@meditex.es ) es Médico General y Promotor del Equipo CESCA (www.equipocesca.org)

Acta Sanitaria

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