El mirador

El Mirador (de Juan Gérvas): Ornitorrinco, vaca y coneja

Los tres animales del titular son mamíferos y el analista los utiliza para poner en cuestión las políticas que están impidiendo a las mujeres ser madres; políticas que, sirviéndose de distintos mensajes, pretenden convertir en dogma algo que no es natural.

Juan Gérvas

Juan Gérvas

Los mamíferos solemos tener labios y mamas, para mamar. Algunos mamíferos no tienen labios, pero todas las hembras de mamíferos producen leche. Aunque no todas tengan mamas. Por ejemplo, la hembra del ornitorrinco tiene glándulas mamarias sin pezones, y la leche se recoge en pliegues abdominales donde forma “charcos”. Las crías, que han nacido de huevos, lamen la leche. Son crías que nacen con dientes, pero los pierden precozmente y se sirven de su pico de pato para alimentarse tras la lactancia. El ornitorrinco es un equidna, de la orden de monotremas. Es un mamífero muy especial, en el sentido de no tener útero, no tener labios y poner huevos. La hembra tiene dos ovarios, pero sólo el izquierdo es funcional. El macho es el único mamífero venenoso, con espolones en los tobillos que inyectan una substancia que provoca intenso y persistente dolor. Además, los ornitorrincos son los únicos mamíferos capaces de detectar campos eléctricos, de tener electro-recepción. Con ese sentido captan la actividad muscular de sus presas.

Cuando uno habla de mamíferos casi nadie evoca en su mente al ornitorrinco, sino a la vaca u otro mamífero de su estilo. Una vaca es la imagen que se ha empleado para denigrar la lactancia natural, el dar de mamar tras el parto, el alimentar al bebé con la leche de las mamas. Hay alguna feminista que piensa que dar de mamar es convertirse en vaca. Y otras, y las mismas, que tener hijos es convertirse en coneja. Coneja y vaca, dos mamíferos empleados para denigrar. A ninguna feminista se le ha ocurrido pensar en el más insólito ornitorrinco.

José Mestre

Los labios nos permiten mamar y supervivir como lactantes, pero no todo es bueno a este respecto.

A José Mestre, portugués nacido en Lisboa, lo han operado en Chicago (EEUU). Ha sido dado de alta tras cuatro operaciones, dos para extirparle un tumor de cinco kilogramos en la cara, y otras dos para reparar el daño. José Mestre fue vagabundo en su ciudad natal y logró la atención pública a través de las noticias en medios extranjeros sobre “el hombre sin rostro”. Es Testigo de Jehová y rechazó las ofertas de tratamiento, para evitar las transfusiones. Tenía un enorme hemangioma que le desfiguraba e impedía incluso ver (ha perdido un ojo), dormir y casi respirar y alimentarse.

José Mestre nació en 1956 y el tumor comenzó a desarrollarse a los catorce años, a partir del labio superior. Aparte de cuestiones religiosas, su caso es un estremecedor caso de defectuosa atención. El colmo ha sido su tratamiento en los EEUU, a costa del sistema público portugués, básicamente para evitar que si las cosas salían mal (o medio bien, como ha sucedido) se desacreditaran los cirujanos plásticos locales. La cirugía era de altísimo riesgo y las expectativas del paciente irreales (dicen los cirujanos plásticos portugueses).

El coste de la operación se estima en 60.000 euros. José Mestre está soltero. José Mestre no tiene hijos. Si todo va bien, José Mestre volverá a Lisboa a primeros de diciembre.

Gösta Espring Anderson

La historia de Gösta Espring Anderson es menos llamativa que la de José Mestre, pero en cierta forma se entrelaza respecto a la familia. No es que Gösta Espring Anderson esté casado (con Paula Adam) y tenga hijos (dos varones, David y Jacob). Es otra cosa.

Gösta Espring Anderson es danés, sociólogo y economista. Nació en 1947. En la actualidad trabaja en la Universidad Pompeu Fabra, de Barcelona (España). Sus estudios básicos los hizo en la Universidad de Copenague (Dinamarca). Su doctorado, en la de Wincosin-Madison (EEUU). Fue profesor en la Universidad de Harvard (EEUU) y en la de Triestre (Italia).

Gösta Espring Anderson ha trabajado siempre acerca del Estado de Bienestar en el mundo capitalista. Su primer libro tuvo impacto mundial, The three worlds of welfare capitalism. Su último libro, Los tres grandes retos del Estado de Bienestar, se centra en la misma cuestión. El futuro del modelo social europeo se enfrenta a tres retos, a tres agujeros negros: 1/ la creciente incapacidad femenina para ejercer el derecho a formar una familia, 2/ el aumento de la desigualdad de oportunidades educativas entre los jóvenes y 3/ el aumento de la incapacidad social para garantizar una vejez digna.

El Estado de Bienestar se estructura en torno a un modelo anticuado, de familia con un sólo ingreso económico, de un varón que trabaja desde joven y se jubila poco antes de morirse. En la actualidad empezamos a trabajar más tarde y nos jubilamos mucho antes de fallecer. Además, la mujer tiene enormes dificultades para trabajar y tener familia. Por ello Gösta Espring Anderson propone como primera medida para mejorar la situación de las pensiones, un sistema universal y gratuito de guarderías, para ayudar a que la mujer trabaje. En segundo lugar propone que los de clase alta, con más educación, ingresos y expectativas de vida se jubilen más tarde (esto también lo defiende Guillén López Casanovas, de la misma Pompeu Fabra). Y en tercer lugar propone que las pensiones se nutran tanto de cotizaciones como de impuestos generales.

Gösta Espring Anderson puede estar equivocado, pero no es venenoso, no va en contra de la lactancia ni del parto, ni de ser madre ni de formar una familia.

Embarazarse, parir, lactar, vivir, tener familia

Siempre ha habido varones y mujeres estériles, por biología o por opción personal, religiosa o ética. La esterilidad del varón puede conllevar la de su pareja, pero desde tiempos inmemoriales han existido las bacanales y las romerías para soslayar este pequeño inconveniente.

Lo nuevo, lo que destruirá el Estado de Bienestar, es aceptar la esterilidad por causas económicas y sociales. Las mujeres europeas quieren tener más hijos de los que tienen, pero no pueden por circunstancias económicas, laborales y sociales. Son mayoría los europeos (varones y mujeres) que quieren formar una familia. Pero la estructura capitalista ha decidido que ya no haya proletarios, que el trabajador ya no pueda tener ni hijos. Se le priva de dignidad, y se le quita hasta la posibilidad de creer que es posible formar una familia. Se “le quita de la cabeza”. Y hay feministas que ayudan, con las comparaciones con vacas y conejas.

Sólo la mujer puede embarazarse, parir y lactar, y aportar sus valores femeninos a la crianza del cachorro humano. Eso es parte de la vida que se le niega a los trabajadores, en nombre de una “sociedad moderna” que nos convence de no tener prole y de no protestar. Nos compensa con la idea falsa de “egoísmo individual”, de disfrute personal “de la vida”. Puede ser una opción personal prudente, pero no debería convertirse en dogma impuesto.

Embarazarse, parir y lactar y aportar valores femeninos a la crianza del cachorro humano, formar una familia, compartir valores hetero y homosexuales es un derecho básico que la estructura social debería hacer posible. Hay que cambiar las políticas indignas que hacen imposible para mujeres y varones el formar una familia, que sustentan e incrementan la desigualdad educativa y que no permiten una vejez digna.

Las feministas íntegras cuentan con los varones y mujeres que pueden entender sus mensajes de apoyo a la posibilidad de embarazarse, parir, lactar y criar cachorros en un entorno en el que la familia sea sostén al que dé urdimbre una política social humana. Humana y en mucho anti-capitalista, de este capitalismo sin valores que nos gobierna (sin los valores como honradez, prudencia, transparencia y confianza mutua, que ya exigió Adam Smith y más recientemente Amarty Sen). Las mujeres son hembras de mamíferos y tienen mucho en común con las demás hembras de mamíferos, de ornitorrinco a vaca y coneja, pero eso no es denigrante sino biológico. ¡Y signo y síntoma de salud, como el desarrollarse en lo humano, profesional y laboral!

Juan Gérvas (jgervasc@meditex.es) es Médico General y Promotor del Euipo CESCA

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