El mirador

El Mirador (de Juan Gérvas): ISG

ISG son las siglas del grupo australiano de especialistas en gripe, cuyas técnicas para ofrecer como dogma una información sesgada que llegue a todo el mundo sirven a nuestro comentarista para entrar en actividades que convierten en enfermedad, con su consiguiente remedio, lo que no lo es.

Juan Gérvas

Juan Gérvas

“No existen enfermedades sino enfermos”, repetimos sin pensarlo. “No existen enfermedades sino enfermos” es un mantra médico. Es decir, es una frase que repetida y repetida por médicos nos lleva a la creencia de su existencia, a una banal resolución teórica de problemas prácticos profundos. Este mantra médico es del estilo de “más vale prevenir que curar”, otra frase que nos creemos a base de repetirla. Con mantras de este estilo resulta más fácil enfrentarse a la variedad clínica. El más viejo, el fundamento de la práctica médica, es “primero no hacer daño”, que también repetimos con mucha fe, mejor intención y escaso cumplimiento. Lo repetimos y repetimos, pero con ello agotamos en general su fuerza. Los mantras tienen esa capacidad de hacer morir la acción dejándola en pura expresión.

Los mantras tienen vida propia: nacen, crecen, se reproducen y mueren. Hoy es “calidad total” y mañana “Medicina Basada en Pruebas”, y después “excelencia sin condescendencia” y al fin “Joint Commission“. Lo común es que se repita y se repita durante un tiempo. Y que devenga santo y seña de una cofradía que gobierne temporalmente el mundo sanitario. Los iniciados comparten un conocimiento básico. A través de cursos, publicaciones, congresos y conferencias van expandiendo el conocimiento en su propio interés, en beneficio propio, y al final la frase y el término pasa al acervo popular médico… ¡hora de cambiar!. Hay que modernizarse o morir, hay que encontrar o fabricar un nuevo mantra! De hecho, encontrar un buen mantra es como encontrar una buena mina, pues da para vivir bien una temporada.

Cuco

El cuco es pájaro que pasa el invierno en África ecuatorial. Vuelve a Europa para anunciar la llegada de la primavera, a finales de marzo o primeros de abril. Su canto en los bosques inyecta la noticia y alegría salvaje de haber sobrevivido al invierno. Su canto es un canto primaveral lleno de vida. Su canto es fácilmente identificable, el típico “cu-cu”. Cantan ambos sexos, pero sobre todo el macho. La hembra pone unos 12-13 huevos. Va poniéndolos de uno en uno en nido ajeno. Elimina uno y lo substituye por el propio. Será incubado y criado por una “madrastra” solícita y engañada. Al eclosionar, el cuco tira los demás huevos o pajarillos recién nacidos y se queda solo en el nido.

El cuco adulto regresa a África en julio. Vuela en solitario por la noche, y cruza el Sahara para llegar al África ecuatorial. Los jóvenes cucos emigran más tarde, en agosto-septiembre, y también emigran en solitario y en vuelo nocturno. No cabe dudar de la capacidad innata de orientación del cuco.

La llegada del cuco es señal de primavera, y todavía se ligan costumbres varias al primer canto del cuco. Pero en general se emplea como ejemplo de animal “aprovechado”, capaz de poner a otros a su servicio, incluso sacrificando su propia prole. En sentido figurado, “cuco” alude a tahúr, taimado, astuto, hábil para engañar.

Fuente interpuesta

En las campañas de propaganda (marketing) lo ideal es que la voz cantante la lleve una fuente acreditada y ajena, una fuente interpuesta. No hay mejor ejemplo extremo de esta propaganda que los anuncios del Dr. Jarvik en EEUU sobre las ventajas del medicamento de marca de atorvastatina frente a los genéricos de estatinas. El Dr. Jarvik era conocido por el desarrollo de un corazón artificial. El Dr. Robert Jarvik aparecía como experto prescritor, un verdadero médico y paciente, atleta que utilizaba el mejor medicamento para sus coronarias. Eran anuncios de un médico, no de un actor haciendo de médico. A estos anuncios ha dedicado un artículo la revista American Medical Association Journal of Ethics. Tales anuncios fueron el colmo, ya que el Dr. Jarvik era conocido por su corazón artificial, pero ni era cardiólogo, ni había hecho la residencia en ninguna especialidad y ni siquiera podía prescribir en los EEUU (había sacado el título fuera y no lo había convalidado), ni por supuesto era el paciente ni el atleta que aparentaba ser. Todo falso, pero sugerido como cierto utilizando partes de verdad. Pura malicia sanitaria.

Por supuesto, la propaganda intenta evitar los problemas de los anuncios del Dr. Jarvik, pero no se preocupa demasiado. Basta recordar la propaganda durante la invasión de Kuwait por Irak, con imágenes tremendas de pájaros contaminados con petróleo, que luego se demostraron falsas, tomadas en otras situaciones. Este ejemplo sirve para destacar cómo la propaganda pretende utilizar “el sentimentalismo en la decisión”.

Fuentes interpuestas y sentimentalismo, dos claves en la propaganda de medicamentos y en la medicalización de la vida, en las campañas que pretenden dar respuestas médicas (habitualmente farmacológicas) a problemas banales. Es un nuevo mantra: “dame un medicamento y te daré una enfermedad”. Un mantra poco repetido, pero muy cierto, pues los problemas banales devienen enfermedades que se pueden resolver con medicamentos. O se amplían sin límites los problemas, como pre-hipertensión, pre-diabetes, pre-osteoporosis y demás.

Influenza Specialists Group (ISG)

¿Cómo se puede llegar a todos los médicos y a todos los pacientes del mundo? ¿Cómo hacer propaganda de forma eficaz? A través de fuentes interpuestas, a través de los expertos y a través de los médicos y pacientes. A través de situar huevos de cuco que sean incubados y criados por otros, que expulsen del nido a las demás crías. A través de mantras tipo “hay una píldora para cada problema”, “el problema X es una epidemia silenciosa”, “hay un infradiagnóstico del problema Z”, “M, la solución a ese problema”, etc. Se trata de dar una solución simple a un problema inventado/ampliado.

Nada mejor y clave que transformar primero el problema en enfermedad (o factor de riesgo). Por ejemplo, la osteoporosis. Luego se define tal problema y se desarrollan técnicas diagnósticas ad hoc (tan inútiles y sin fundamento científico como la densitometría, para seguir con la osteoporosis). Y se publican estudios sobre prevalencia que hagan cierto el mantra de “epidemia silenciosa” y de “infradiagnóstico”. Llega entonces la hora de las fuentes interpuestas, de los “grupos” de expertos; por ejemplo, grupo de osteoporosis de la sociedad de médicos de familia, de la sociedad de médicos generales, de la sociedad de ginecólogos, de la sociedad de geriatras, etc. Estos “grupos” reúnen a expertos que en una pirámide llegan a los expertos-expertos mundiales, esos que publican en el New England (muchas veces trabajos que no han hecho ellos mismos sino la industria farmacéutica, con “autoría fantasma”). Como un ejército disciplinado repiten mantras y difunden y ponen en marcha instrucciones (guías, consensos, protocolos y demás) que llevan en cascada a la prescripción buscada.

Ya sólo falta alguna asociación de pacientes, convenientemente subvencionada e “iluminadas”, que da el toque de sentimentalismo. Así llega el conocimiento sesgado al último rincón de la Tierra.

¿No falta nada? Sí, falta algo.

Lo demuestra bien el grupo australiano de especialistas en gripe (Influenza Specialists Group, ISG) que se preocupa no ya de transmitir “conocimiento” sino incluso de dar sugerencias sobre cómo difundir dicho conocimiento y de cómo responder a las acusaciones de estar financiados por la industria de las vacunas (el patrocinio de este grupo es comercial). Es conocimiento sobre “relaciones públicas”; es conocimiento clave para la propaganda.

El trabajo del ISG lo demuestra: en la propaganda es tan importante sesgar la información como saber defender el sesgo.

Juan Gérvas (jgervasc@meditex.es) es Médico General y promotor del Equipo CESCA

Acta Sanitaria

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