El mirador

El Mirador (de Juan Gérvas): Escuoliosis

El título de este comentario, ‘escuoliosis’, responde a un análisis de las intervenciones que, con carácter preventivo, se realizan en las escuelas y que, en múltiples casos, descubren enfermedades inexistentes y que llevan al comentarista a reclamar que se deje en paz a los niños.

Juan Gérvas

Juan Gérvas

Dicen que dijo Pascal: “he hecho esta carta más larga de lo usual porque no tengo tiempo para hacer una más corta”. Y es bien cierto, pues con tiempo las cosas se piensan y las cartas van al grano. Sin tiempo, o con pereza, las cosas se dejan para el último momento, y la retórica ocupa el lugar de la lógica. Condensar el pensamiento y la acción lleva su tiempo, no es cosa de un momento.

Pascal, francés, muy conocido por las “Cartas provinciales”, fue físico, filósofo, matemático, escritor y teólogo. Vivió entre 1623 y 1662, y le tocaron los tiempos del Cardenal Richelieu. Éste congeló los bonos del Estado en 1638, y dejó a la familia de Pascal casi en la ruina. Para ayudar a su padre, que se tuvo que poner a trabajar con los impuestos en Ruén (Normandía), Pascal diseñó la primera máquina calculadora, la Pascalina, en cierta forma predecesora de los ordenadores. También vivió los tiempos del jansenismo, que le tocaron muy de cerca pues una hermana ingresó de monja en Port Royal. Del cálculo de probabilidades pasó a la teología, y a la difusión de sus ideas con un estilo muy francés (a partir de su ejemplo) de humor irónico y satírico. Dijo TS Eliot que fue “un hombre de mundo entre los ascetas y un asceta entre hombres de mundo”. Recordamos a Pascal en la medida de presión (“el pascal”), el Principio de Pascal, el triángulo de Pascal y la apuesta de Pascal. En España ha tenido influencia evidente en José Jiménez Lozano, vallisoletano y Premio Nacional de Literatura, muy conocido por “Los cementerios civiles”.

Revisiones escolares generadoras de enfermedades

Una de las nuevas ideas del Ministerio de Sanidad es dedicar enfermeras a las escuelas, para revisiones y fomento de estilos de vida “sanos”. La verdad es que tenemos pocas enfermeras y dedicarlas a estos menesteres es perder su trabajo como profesionales clínicos, lo mismo en hospitales que en atención primaria. Pero lo peor de las nuevas ideas ministeriales sobre prevención es que las actividades tipo revisiones escolares son inútiles como poco. En general, todos los “chequeos” y revisiones sistemáticas son inútiles. Y por ello perjudiciales en “creación” de enfermedades y en despilfarro del gasto.

Sirva de ejemplo la “escuoliosis”. Skrabanek y McCormick describieron la “escuoliosis” como la escoliosis diagnosticada en la escuela, en las revisiones escolares, que no es tal (y que conlleva graves daños). Una vez enviada la carta a la familia del niño con “escuoliosis” es difícil parar la cascada diagnóstica y terapéutica que desencadena. De hecho, la escoliosis es una de las muchas enfermedades en que se ha demostrado más claramente el daño iatrogénico de las intervenciones de los varios especialistas implicados. Así, un niño sano con su espalda normal corre el riesgo de ser irradiado intensa y repetidamente, y hasta de acabar en una silla de ruedas por mor de las intervenciones médicas. Y aunque logren librarse de grandes males, el niño y su familia se pasan inevitablemente unos meses alrededor de “la espalda”. La carta que inicia el proceso suele ser breve, pero el daño es “largo”. Bien claro que todo se hace por “el bien de los niños”, pero hay buenas intenciones que conducen directamente al infierno. En este caso al infierno de las intervenciones médicas innecesarias.

Intervenciones escolares para evitar embarazos en adolescentes: poco útiles y hasta “embarazosas”

Nada peor para una adolescente que quedarse embarazada sin querer. Es malo tanto si acaba en aborto voluntario como si acaba en parto sano. En ambos casos la adolescente se enfrenta bruscamente a la madurez y ese enfrentamiento cambia su vida y la de su familia. Por ello parece laudable emprender “campañas” que tengan por objetivo evitar los embarazos no deseados en adolescentes. ¡Y ahí encontramos de nuevo al Ministerio y a sus enfermeras! En este caso, enfermeras para dar clases de educación sexual, para promover una sana sexualidad.

En 2002 unos canadienses de la McMaster revisaron todos los ensayos clínicos y similares sobre la efectividad de las intervenciones escolares en la prevención de los embarazos no deseados en adolescentes. También analizaron su impacto en el retraso de la edad de la primera relación sexual completa y en el mejor uso de los métodos anticonceptivos. Encontraron 26 estudios, de los que sólo uno demostraba un efecto positivo menor (era una intervención con varios componentes y profesionales distintos). En cuatro intervenciones que promovían la abstención se demostró como resultado el aumento de los embarazos no deseados. Los autores concluían pidiendo mesura y experimentación antes de hacer locuras de este estilo. En 2009 se actualizó el estudio y los resultados fueron similares: el efecto es menor y las intervenciones más eficaces son las que tienen componentes varios y la participación de profesionales distintos. En el comentario sobre la revisión, de 2010, Fletcher (de la London School of Higiene and Tropical Medicine) recomienda precaución pues no sabemos cómo hacerlo para que las intervenciones sean beneficiosas.

Gracie Hill

Gracie Hill es una niña de cinco años, inglesa, de Derby. Una niña preciosa, cuyas fotos puede encontrar, amable lector/a, si teclea en un buscador su nombre añadiendo “obesity“. Gracie Hill es una niña sana que nada, baila, monta en bici y come de todo. Su madre casi se cae de culo al recibir una carta relativamente larga con el resultado de su revisión escolar. Empezaba: “De acuerdo a su edad y sexo su hija tiene sobrepeso”. Y le daban toda clase de explicaciones sobre las consecuencias de la “enfermedad”, incluyendo su mayor probabilidad de padecer cáncer. Por supuesto, la niña no está gorda ni tiene sobrepeso, pero el Índice de Masa Corporal y la falta de sentido común la convierten en enferma.

No es el único caso, sino una “epidemia” de intervenciones imprudentes en torno a la obesidad de consecuencias imprevisibles, pues los niños afectados están empezando a “vivirse” como enfermos y gordos. Las protestas han sido múltiples. Y más porque nadie ha demostrado que “el cribado” de la obesidad en los niños y adolescentes tenga el menor efecto en las conductas. De hecho, la revisión de 2009 en el British Medical Journal de todas estas locuras demostró que era tirar el dinero, como poco.

Me dan ganas de escribirle a la Ministra y a los Consejeros de Sanidad, pues sus proyectos también incluyen “charlas” y revisiones de sobrepeso en niños y adolescentes.

Sería una breve carta: “Deje a los niños y adolescentes en paz”.

Juan Gérvas (jgervasc@meditex.es) es Médico General y promotor del Equipo CESCA

Acta Sanitaria